Acaban de editar un dvd con todas las actuaciones de Bambino en TVE. Son poquitas, que siempre fue un artista underground, y las que tienen realmente interés son las de los sesenta y setenta, cuando era el puto amo de las rumbas con el increíble salvajismo en sus interpretaciones. Las que vienen de los noventa, ya machacado, dan más pena que otra cosa.
Me hice radical de Bambino justo en el momento que lo escuché por primera vez en la banda sonora de "Tráiler para amantes de lo prohibido", mediometraje de Almodóvar -cuando era todavía director de cine y no la acomodada y soberbia celébrity reconvertida en intelectual a la violeta que es ahora-. En esa cinta Poch hacía en Artimueble el play-back de una canción de Bambino.
No sé en qué otro momento escuché una entrevista a Sex Museum en la que decían que ellos no eran underground, que el único artista underground español era Bambino.
Fui recolectando vinilos y recopilaciones, una de las cuales fue reproducida todas las veces que tomábamos unas cervezas en mi casa de Nueva York. Un poco rollo En tierra extraña todos nos poníamos a llorar de la emoción que transmitía el de Utrera en cada interpretación.

Casi a la vez que Iggy Pop hacía sus rituales punk en los escenarios, Bambino se recorría los cabaretes más oscuros de Madrid cantando a grito pelado "Voy a mojarme los labios con agua bendita, para borrar los besos que un día me diera tu boca maldita; voy a ponerme en los ojos un hierro candente, porque mil veces prefiero estar ciego que volver a verte", o "Bravo, permíteme aplaudir por tu forma de herir mis sentimientos (...) Te odio tanto que yo mismo me espanto de mi forma de odiar. Deseo que después que te mueras ya no haya para ti un lugar. El infierno resulta un cielo comparado con tu alma, y que Dios me perdone por desear que ni muerta tengas calma", dejando a todos los punks como lo que son, alumnos del parvulario., hermanitas de la caridad ante tanto extremismo. Sus interpretaciones, de tan exageradas y brutales que son, o te hacen llorar o te partes de risa con ellas. Con el único acompañamiento de dos guitarras flamencas, palmas y jaleos, Bambino crea una obra que va mucho más allá de la rumba o el flamenco, colocándose fácilmente a la altura de otros intérpretes desbocados como Raphael, Olga Guillot o Bon Scott.
Lectura recomendada: La Fiesta Infinita: Bambino (1940-1999). Santiago González Sacristán. Utrera (2003).
Imágenes de Rincón Bambino.
