Folsom Prison Blues por un niño de cinco años

por: josenez · 04/Aug/09 19:34 · 2 comentarios
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Gracias al último comentario al tremendo post de La historia de Yola Tengo entro en el blog Perdida en el súper y me encuentro el post Nunca juegues con pistolas, en el que un niño de cinco años con una camiseta de los Who, una guitarra como de los Carpenters y un pelo como el de Louise Brooks pero del color de las zanahorias canta como si tal cosa el Folsom Prison Blues de Johnny Cash.

Como dice issa, autora del post (ya que le pirateo el post, voy a hacerlo del todo copiando su texto completo):

"Lo mejor es del segundo 30 al 60; cuando te lo imaginas como uno de esos videos literales (de sincronía imagen/palabra) es bastante divertido."

La verdad que es un poco duro, ahora que estamos en plena polémica en España sobre la Ley del Menor, oír al niño cantar eso de:

"When I was just a baby my mama told me. Son,
always be a good boy, don't ever play with guns.
But I shot a man in Reno just to watch him die."



¿Es el padre un chalado, es gracioso, es una chorrada más de internet o, simplemente, el niño es un héroe del rock?

2 comentarios

Usuario Amor comentó:

El niño es un crack. El equivalente aquí sería la niña que se viste con un vestido de volantes e imita a Concha Piquer, como en el programa ese que presentaba Bertín Osborne.

josenez comentó:

Es verdad, es como cuando una niña de cinco años hace de prostituta cantando en el programa de Bertín eso de:

"Apoyá en el quicio de la mancebía,
miraba encenderse la noche de mayo.
Pasaban los hombres
y yo sonreía,
hasta que en mi puerta paraste el caballo.
Serrana, me das candela,
y yo te dije gaché.
Ay, ven
y tómame mis labios
y yo fuego te daré.
Dejaste el caballo,
y lumbre te dí,
y fueron dos verdes luceros de Mayo tus ojos pa' mí."

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Creo en Dios, en la naturaleza, en la realidad, pero absolutamente nada en la sociedad -sea la que sea-; y creo también en la persona, en las personas, incluso creo en las gentes, y, sobre todo, me gustan las gentes, aunque espero muy poco de ellas, ya que su autenticidad parece como entumecida desde hace siglos. Ramón Gaya, Diario de un pintor (1952-1953).

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