Lucas 15 "Lucas 15" (Lloría Discos 08)

por: luismr · 27/Feb/08 18:55 · 4 comentarios - escribe el tuyo
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En el pasaje bíblico del hijo pródigo, ahí han encontrado Xel Pereda y Nacho Vegas la inspiración para bautizar este proyecto que amenazó con llamarse La Trama Asturiana, empresa compartida por un buen puñado de músicos amigos del folclore de su tierra dispuestos a reinventar en clave rock doce populares tonadas del cancionero tradicional asturiano.

A nadie debería sorprenderle demasiado la idea a tenor de las trayectorias previas de los principales implicados. Xel Pereda lleva años aportando su guitarra y su voz al combo folk asturiano Llan de Cubel; Nacho Vegas ya probó suerte en “asturianu” hace una década como Diariu (proyecto de corta vida y escasa repercusión que compartió con el escritor y cineasta Ramón Lluis Bande a mediados de los noventa), y canciones como “Añada de Ana la Friolera” o “En el jardín de la duermevela”, ambas basadas en tonadas populares, muestran el influjo que la tradición lírica astur ha ejercido sobra su obra en solitario.

Se revisaron durante meses los repertorios de numerosos grupos folk de la región y hasta catálogos etnográficos de la comarca para acabar dando con los doce títulos a los que da nuevo y universal lustre este debut de Lucas 15. Entre marchas procesionales, alboradas, asturianaes, vaqueiraes, geringosas o floreos, Pereda y Vegas acabaron optando por romances tradicionales, añadas (canciones de cuna), villancicos o cantares de ciego.

No se trata aquí de realizar labor alguna de arqueología musical, sino de trasladar a un lenguaje universal como el del rock una pequeña muestra de la herencia cultural local asturiana.“Romance de la Pola”, “Moces a bailar”, “Como la flor” o “Nel campu nacen flores”, piezas habituales en el repertorio de infinidad de agrupaciones corales de la región se desprenden de sus ropajes antiguos para adaptar su perímetro a los contornos no menos tradicionales que marcan los cánones anglosajones. Y ahí, en los buenos modales, en lo estándar de las formas que adoptan estas relecturas puede residir uno de los únicos defectos de este trabajo fruto de la paciencia y el mimo.

La sombra de Nick Cave y sus “Murder Ballads” (Mute, 1996) planea a cada rincón de un álbum grabado de forma pausada a lo largo de casi un año en el estudio que el propio Xel Pereda tiene en Gijón con la ayuda de Chus Naves (órgano Hammond y piano), Manu Molina (batería y percusiones) y Luis Rodríguez (al bajo) como núcleo duro de una banda a la que hay que sumar las aportaciones instrumentales de Dudú Puente (contrabajo) y Javi Fernández (batería), o las colaboraciones en el apartado vocal de Montse Álvarez (Nosoträsh) y Fredi García, el Coro Voces de Cimadevilla, agrupaciones corales como el Orfeón Gijonés y Ochote Arbeyal o el coro infantil Xentiquina.

Composiciones sencillas, urgentes y muy naturales, narraciones que documentan momentos vividos, experiencias de surco profundo, sucesos excepcionales. Melodía y letra son intocables. Cada canción demanda un tipo particular de tratamientos y arreglos propios y nuevos.

El ritmo y los coros marcan el humor de “Moces a bailar”, canción que recuerda en su letra a aquel “Where The Wild Roses Grow” que sirviera de carta de presentación de “Murder Ballads”; las voces corales del Orfeón Gijonés y el Ochote Arbeyal elevan hacia terrenos épicos la factura de un tema que puede traer a la memoria al Ennio Morricone más excesivo. Cercana en estética, que no en contenido lírico, se muestra ese mantra religioso que es “No hay tal andar”, engrandecida esta vez por el Coro Voces de Cimadevilla, agrupación de la que forma parte el propio abuelo de Xel Pereda.

Las voces aportadas por el coro infantil Xentiquina sirven el contrapunto a los riffs rocosos y la densidad eléctrica que diseñan la atmósfera de “El Diciembre, mes glaciar”. “Adiós la mio vaca pinta” desplaza las formas hacia terrenos más cercanos a la psicodelia flotante y sedada antes de que el fantasma de las “Murder Ballads” vuelva a asomar la cara en “El romance de la Pola”, tema que ya apareciera como “La Polesina” en el primer EP de Diariu.

“Como la flor” exhibe pedigrí y dicción dylaniana, mientras “Los Falleos de Mayo”, esta en la voz de un más que solvente Pereda, se decanta por una candencia country-folk serena y delicada. “El Sacaúntos de Allariz”, cantar de ciego rebosante de brutalidad e intensidad eléctrica contrasta con el intimismo preciosista de “Con tomillo y romero”, canción de cuna que brilla entre los mejores momentos del álbum en la cálida y emotiva voz de Xel Pereda.

Es este en definitiva un disco en todo caso inspirado y curioso que sirve para tender puentes entre los usos culturales de varias generaciones. Esperamos que haya un segundo capítulo.

4 comentarios - escribe el tuyo

josenez comentó:

La verdad es que me ha sorprendido para bien este disco, me gusta más que muchos de Nacho Vegas en solitario.

La que más me gusta es "Los Falleos de Mayo", la que canta Pereda.

"El Sacaúntos de Allariz" es demasiado "Ladrada del afilador" para mi gusto.

Muy buen disco.

petitcomite comentó:

"Los falleos de Mayo" es también mi favorita, José.

luismr comentó:

“Los Falleos de Mayo” y “Con tomillo y romero” son posiblemente mis favoritas… ¡Qué casualidad! Las dos que canta Pereda… Para mi gusto el disco hubiera sido aún mejor si Nacho vegas hubiera cantado menos.

josenez comentó:

Y "El romance de la Pola" es mi segunda favorita. ¿La tuya también?

La edición en formato libro es bastante chula.

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