El cuarto trabajo de The Sunday Drivers, tercero en Mushroom Pillow, deja un poso de madurez y seguridad, de aplomo, de convencimiento en cuál es el sonido del grupo. Más eléctrico y guitarrero que Tiny Telephone, la producción de The end of maiden trip parece apostar a las claras por los principales valores del grupo: la siempre original y variada base rítmica, las guitarras y la gran voz de Jero Romero.
Aciertan de pleno pues la sensación es que son The Sunday Drivers en estado puro, La grabación, de hecho, se hizo en directo en una semana. Esto se nota, para bien: para un grupo con un directo tan poderoso quizá tener que tomar decisiones rápidas en lugar de barajar múltiples opciones les hace ir sin rodeos a por la opción de ser ellos mismos, y sonar con una credibilidad absoluta.
Todo esto no sería nada sin un buen repertorio de canciones. Como disco en su conjunto y por su coherencia es de largo su mejor colección de canciones, fluyendo como un todo desde el principio, acertando con los tiempos, lo que convierte la escucha del álbum en un placentero recorrido en el que los medios tiempos se alternan con furiosas canciones guitarreras.
Entre las canciones, en las que no hay sensación alguna de relleno, emergen algunos hits, singles potenciales o simplemente temazos, como siempre sucede en sus discos. "(Hola) to see the animals" es adictiva con el estribillo la-la-la-la, "Passing you by" es una canción redonda, "Everything reminds me of you" encuentra la complicidad inmediata de todo aquél que haya vivido una ruptura sentimental. Pero un escalón por encima de todas ellas está la - simplemente perfecta - "I".
"I" es una de esas canciones llamadas a colarse en nuestras vidas para siempre, como un "Are you gonna be my girl" de Jet combinado con "Forever lost" de los Magic Numbers. Auguro sintonías de televisión, anuncios e incluso canción del verano en los garitos de buen gusto musical.
Con este disco The Sunday Drivers suben un escalón más en su brillante trayectoria, y da la sensación de que será correspondido con mayores aforos en conciertos, presencia en los principales festivales y en definitiva, el salto definitivo a la primera división de los grupos nacionales. Se lo merecen.


