Aroah: "Con el pop en español luchas con la falta de referentes"

por: luismr · 26/Feb/08 15:40 · 3 comentarios - escribe el tuyo
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Con los primeros calores del pasado verano, el madrileño sello Acuarela ponía en circulación “El día después”, último episodio hasta la fecha de la muy seductora discografía de una Aroah decidida a mostrar su perfil más sereno y maduro, aseado y accesible, en una colección de cálidas y reposadas canciones de ascendente folk-pop y atrezo jazzístico urdidas desde el tejido emocional que conforma sus propios días.

De forma tímida y sincera, como siempre ha sido, Irene Rodríguez Tremblay contesta a nuestras preguntas.

Durante meses no he podido quitarme de la cabeza algunas de tus canciones, me pasa en particular con “Pastoral” y “El día después”. ¿Te has planteado alguna vez lo raro que es que personas desconocidas se aprendan de memoria lo que tú has creado? ¿Qué sientes en un concierto cuando pasa esto?

Si te soy sincera, nunca me ha parecido raro. Pero ahora que me haces pararme a reflexionar sobre ello, es extraño. No es que lo diera por hecho, es que en ese área específica perdí la vergüenza hace años. En los conciertos no me doy cuenta de si hay gente que corea, hay demasiadas cosas ocurriendo a la vez como para darse cuenta.

En algunas de tus canciones, temas como “La maleta” o “Pastoral”, cuentas preciosas historias en tercera persona, algo que a grupos como Mecano, por ejemplo en “Cruz de Navajas”, le dio muy buenos resultados. La letra de “Pastoral” me parece memorable. ¿Cómo surge la letra de esta canción?¿El punto de vista es una elección consciente?

Bueno, teníamos pocas canciones para el disco. Me senté en el suelo del estudio y compuse una. Fue “Pastoral”. Quería apartarme todo lo posible de mi experiencia, pero hacer algo con lo que pudiese identificarme. “La Maleta” es mucho más sobre mis vivencias, en ese caso el salto a la tercera persona era más formal que de fondo. El historiar tanto como hice en “Pastoral” es bastante nuevo para mí.

En tu último disco “long play” –perdón por la ironía- abundan las “microcanciones”, si me permites llamarlas así, canciones como “Cifras” (poco más de dos minutos), “La maleta” y “Amarillo” (rondando el minuto y medio), o “Nada” (cuarenta y nueve segundos). Esta tendencia me recuerda a bandas geniales como Half Japanese en “The Band That Would Be King” o They Might Be Giants. ¿Se trata de una batalla con el silencio sin perder de vista el silencio?

Me identifico totalmente con una canción de Bridget St. John, “A Song Is As Long As It Wants To Be”. Las canciones no me piden más tiempo. Si he propuesto una melodía y he dicho lo que quiero decir, ¿por qué alargarlo innecesariamente? El que quiera oírlo más que lo ponga en “repeat”.

Has dicho en alguna ocasión que no tienes hits pero si “Hits and run”… En una entrevista a Leonard Cohen en Les Inrockuptibles hace ya tiempo le preguntaban por Dylan; Cohen contestó que la diferencia entre Dylan y él era que mientras él hacía una canción buena al año, Dylan era capaz de hacer diez buenas en un solo día. Viendo lo prolífica que resultas serías más Dylan, pero no puedo dejar de pensar que “Pastoral”, por ejemplo, está más cerca de Cohen. Aunque “En los días cuerdos” a quien de verdad te pareces es a Neil Young…

¡Me encantan los tres! No podría decirte quién me gusta más, aunque “Zuma” de Neil Young es mi disco favorito hoy.

Muchas de tus letras son de un realismo simbólico, creo que en la línea de Raymond Carver. ¿Te sientes instalada a la hora de componer en alguna tradición o corriente literaria concreta?

Raymond Carver y Adrian Tomine han influido mucho en mi forma de querer plasmar todo un mundo a través de una escena concreta. “Cathedral” o los poemas de Carver, las historias de “Optic Nerve” o simplemente las ilustraciones de Tomine en la New Yorker… junto con la música, supusieron lo más importante de mi adolescencia. He leído muchas cosas desde entonces, quizás más significativas para otros, pero no han influenciado tanto mis valores estéticos como esos dos autores.

Después de reivindicar durante mucho tiempo “tu mitad americana” nos regalas un disco totalmente cantado en castellano. ¿Por qué? Desde tu autorizada posición como compositora ducha en ambas lenguas, ¿qué diferencias básicas encuentras a la hora de trabajar en uno u otro idioma?

Con el pop en español luchas con la falta de referentes, pierdes con gente que directamente no quiere escuchar música en castellano, ganas con la que quiere oír música en su lengua materna… En inglés, pues tengo más experiencia como oyente y como compositora, es más automático y me siento más dispuesta a arriesgar.

“Cifras” tiene una ambientación muy cinematográfica, como un pequeño homenaje a Mancini. No puedo oirla sin pensar al mismo tiempo en el primer Fabricio de André. Con este último compartirías el valor de no dar la espalda a las sentimientos fuertes. ¿Son cosas mías?

“Cifras” es como un fotograma en el que ves una cosa muy pequeñita, una melodía corta que grabé casi susurrada en la maqueta, proyectada sobre una pantalla enorme.

“El día después” me parece una canción clásica del pop en castellano, me gusta especialmente el modo en que va cobrando forma y creciendo poco a poco. Es una canción muy orgánica y viva. ¿Cómo fue el proceso de grabación?

Recuerdo que “El día después” era una idea bastante épica desde el principio. Pero no recuerdo nada especial de la grabación, fuera del esfuerzo y la ilusión habituales.

El lado más festivo de Aroah se lo reparten dos canciones: “La escala de las cosas” (¿Un guiño a Belén Gopegui y su primer libro “La escala de los mapas”?), que refleja un automatismo entre lo híbrido y lo poliédrico… Y “Pequeña y Verde”, en clave New Orleans. ¿Crees que es el baile una buena manera de espantar los espíritus, que es como dicen algunos antropólogos que nació el baile en África?

No he leído a Belén Gopegui, aunque “La Escala de los Mapas” tiene un sonido agradable y ahí estaba la frase. “La escala de las cosas” es por la relatividad de la importancia de ciertos eventos.

En todo el planeta pero sobre todo en Estados Unidos esta década ha supuesto un renacimiento del folk. Son innumerables los artistas que han aparecido en los últimos años, muchos de ellas mujeres. Aroah, sin embargo, es un caso atípico en el pop español. ¿Qué te parecen otras compañeras de viaje como Cristina Ronsenvinge o Miren Itza, de Tulsa?

Me canso de no tener opinión al respecto, pero es que no la tengo. Y me sabe mal.

¿Has tenido en alguna de las grandes cantautoras como Joni Mitchell, Carole King o Laura Nyro, un espejo en el que mirarte, un referente?

Me encantan. Supongo que Joni Mitchell es la que mejor he intentado comprender.

Tengo la impresión de que con el tiempo has aprendido a desnudar las canciones, a concentrar tus esfuerzos compositivos en los elementos esenciales de la canción (texto, melodía, acordes básicos, ambiente) dejando a quien sea el productor de turno buena parte de la responsabilidad a nivel de arreglos o instrumentación. ¿Estás de acuerdo? ¿Disfrutas de ese trabajo en equipo y esa responsabilidad compartida que se crea en el estudio? ¿Te ves en el futuro produciendo tus propios discos?

Me encantaría producir un disco absolutamente mío. En lo que llevo grabando he intentado aprender de los que me rodean, pero también he adquirido mucho respeto a la figura del productor. Creo que si hiciese un disco sin productor, sería un disco sin producción.

Recuerdo unas declaraciones tuyas de hace ya años en las que te expresabas de forma un tanto crítica en referencia a la simplicidad estructural de muchas de las primeras canciones de Anari. En este mismo sentido, tu último disco me parece que exhibe una mayor simplicidad. Personalmente he echado de menos esos imaginativos arpegios que solían vertebrar tus temas… ¿Tienen que ver las exigencias de la traslación al directo en esta simplificación de las formas?

Con el tiempo mi preocupación principal ha evolucionado desde la filigrana de guitarra hasta la progresión de acordes; me preocupo menos de hacer virguerías y más de proponer una estructura interesante. No, nada que ver con el directo. Sólo subrayar que una estructura interesante no tiene por qué ser compleja.

Pregunta un poco extraña… ¿Ha tenido alguna influencia en tu música el paso del mundo estudiantil al mundo laboral?

Desde los 17 años he alternado estudios, trabajo y música con una vida personal bastante caótica. No he sentido ningún paso, solo que la carga se iba aligerando por un lado y ganando peso por el otro.

¿Qué podemos esperar de Aroah en el futuro próximo? ¿Cómo son las nuevas canciones?

Hay de todo, estoy muy lejos de saber cuál es el siguiente paso.

“La única forma que conozco de combatir el miedo escénico es subiéndome al escenario”. ¿Lo llevas mejor con el tiempo?

Lo llevo como los masoquistas el dolor.

[Entrevista confeccionada por ficusín con mínimas aportaciones de luismr]

3 comentarios - escribe el tuyo

luismr comentó:

Entrevista confeccionada por ficusín con mínimas aportaciones de luismr

ficusin comentó:

Me ha hecho ilusión acertar en lo de Neil Young y Joni Mitchell, pero más en la relación de Aroha con Raymond Carver,ahí sentí que estaba dando un salto al vacío.
Creo que ahora sabemos un poco más sobre esa gran artista que es Irene Rodriguez Tremblay.
Para la próxima prometo hacerle preguntas más cortas.

luismr comentó:

Pues el salto al vacío te salió redondo. A mí me ha llamado la atención especialmente esta respuesta: “Me canso de no tener opinión al respecto, pero es que no la tengo. Y me sabe mal”. Cero pose.

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