Tras debutar en 2002 con “Roman Fire” (un CD autoproducido y grabado en su estudio casero que publicó la editorial Undercómic como acompañamiento al primer número de su revista de comics Recto) y editar en 2004 con el sello (WA)TT un 12” (que contenía una sorprendente -aún más en sus directos- versión del tema “Communication Breakdown” de Led Zeppelin y un par de remezclas a cargo de Ferenc y el (WA)TT Team), Humbert humbert, proyecto que une a Paco Alcázar y Miguel B. Núñez (ambos reputados dibujantes e ilustradores), reaparecían en 2005 con más proyección que nunca para editar a través de Subterfuge su segundo trabajo, “Short Panic”.
A finales del pasado año llegaba a la calle “Snake Park”, segundo trabajo de la banda para el sello de Carlos Galán, un disco más sólido y firme que hace hace gala de un sonido más oscuro, viciado, más gótico y demente que confirma a Humbert Humbert como una de las más benditas anomalías surgidas del subsuelo madrileño en los últimos tiempos.
Miguel B. Núñez, guitarrista de la banda, responde amablemente a nuestras preguntas.

Empecemos por el principio. Cuál de vuestros discos consideráis vosotros que es vuestro debut en formato largo propiamente dicho, ¿“Roman Fire” o “Short Panic”? Lo digo porque casi todo el mundo os conoció con las canciones del segundo y habrá quien no sepa siquiera de la existencia de un disco previo. ¿Esta “Roman Fire” disponible de alguna manera? ¿Se ha pensado en la conveniencia de reeditarlo?
Para mí nuestro debut siempre fue “Roman Fire”. Fue lo primero que Paco y yo hicimos como dúo, después de que un tercer componente quedara fuera del proyecto. Además tenía aquella portada tan buena que hizo Paco, me encanta. Aún se puede conseguir en algunas tiendas de cómics, pero supongo que no es fácil. Undercómic, la editorial que lo editó, cerró hace unos años. En principio no hemos pensado en la posibilidad de reeditarlo. También tenemos otro disco llamado “Mini-Tank” que nunca salió, con un sonido muy similar al “Roman Fire”, igual de casero, pero con algunas canciones mucho más souleras. Este puede que acabe viendo la luz pero aún no hay nada decidido.

Antes de ser “músicos en nómina” de Subterfuge, los dos habíais dibujado (portadas, carteles) para el sello. ¿Tuvo que ver esa relación previa con vuestro fichaje?
Yo hice la portada de su primer single, que era una recopilación con grupos de aquí y la de un LP compartido por Blackmoon Fire y Freezer Burn, y colaboré en otra portada para un single de Los Imposibles. También hacía logotipos, anuncios y cómics. Eso fue entre 1990 y 1991, creo recordar. Paco también hizo una portada para un single de Yellowstone. Y ambos tenemos tebeos editados por Subterfuge. Además fueron ellos los que publicaron nuestras primeras colaboraciones musicales como dúo. Borja Crespo, que por entonces trabajaba en el sello, nos propuso hacer música para un CD que saldría con motivo de la X Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián. Paco y yo grabamos algunos temas muy serie B bajo los nombres de Los Super-asesinos y Tocadiscos Humano. Eso creo que fue en 1999 y fueron las primeras grabaciones que hicimos realmente juntos. Hasta entonces todo había sido a distancia.
Aún así, lo del fichaje vino por otro lado. Nosotros ya habíamos llevado una maqueta a Carlos Galán, pero no tuvimos respuesta. En esos momentos andábamos llevándoles maquetas a todo el mundo y era normal que conociendo a Carlos y Gemma de tanto tiempo les lleváramos una. Pero la verdad es que el fichaje se lo debemos a Daniel Fletcher. Después de la salida del “Madrid Terminal”, Fletcher se convirtió en nuestro padrino. Siempre lo ha sido.

¿Os sentís arropados en el sello? No veo que Humbert Humbert tengan demasiado que ver (estéticamente hablando) con el resto de grupos del sello, Líneas Albiés aparte…
Creo que hemos tenido un apoyo mayor del que podíamos esperar siendo un grupo tan poco habitual. Subterfuge es uno de esos escasos sellos a los que no les importa qué haces sino cómo lo haces. No es tanto el género sino la propuesta. Nosotros creíamos que interesaríamos más a los sellos underground pero, a excepción de (WA)TT, nadie se interesó. En estos momentos la banda más cercana a nosotros en el sello es sin duda Líneas Albiés. Ambos grupos hemos estado siempre en una tierra de nadie. El undergound no termina de entendernos y al indie le cuesta aceptarnos, pero siempre hay gente aquí y allá en el ambiente que sea que aprecia a grupos como nosotros o Líneas. Subterfuge es un buen sello para encontrar ese público.

“Short Panic” llegó en un momento de máximo apogeo mediático en torno a la escena underground de Madrid. Al final casi nada pasó… Es más, hablando con algunas otras bandas protagonistas (Margarita, Grabba Grabba Tape) coinciden en señalar que a raíz de aquellas recopilaciones de escena (me refiero a “Cómete Madrid” (BCore) y a “Madrid Terminal” (Subterfuge)) la cosa a nivel de público se desinfló bastante. Cómo veis retrospectivamente todo aquello… ¿Puede ser que gente de aquella escena dejara de ir de repente a los conciertos debido a lo que podrían haber considerado una “intromisión” por parte de estos sellos?
Es posible que mucha gente viera esas recopilaciones como una intromisión. Es cierto que cierta parte del público desapareció. La escena underground, o como quieras llamarla, siempre ha sido muy dada al elitismo. Si les gusta algo no quieren que guste a más de cincuenta personas ni que salga del circuito que ellos aprueban. Además se extendió esa típica desconfianza según la cual si esos sellos editaban recopilaciones era por intereses comerciales, por subirse a un carro de modernidad. En mi opinión ambos sellos han sido pioneros -también hubo otros, claro- en la música independiente española de los noventa. ¿Por qué no iban a poder seguir apostando por pequeños grupos desconocidos? Los motivos me son indiferentes porque no estoy dentro de las cabezas de los que tomaron esas decisiones. Casi todos hemos conocido las pequeñas escenas de otros países gracias a recopilaciones parecidas. El “No New York” de Antilles Records, “In the beginning there was rhythm” o “Sexual life of the savages” de Soul Jazz. Además, en nuestro país siempre se han hecho. Subterfuge empezó a editar singles con sus volúmenes de Subterfuge Compilation y Munster llevaba años haciendo los geniales “Munster dance hall favorites”. El artífice de “Madrid Terminal” fue Fletcher y aunque nunca he hablado de esto con él yo no creo que lo hiciera pensando en esa fantasmagórica escena underground sino más bien en todo ese público que no ha podido acceder tan fácilmente a un tipo de música así y que sí que conoce un sello como Subterfuge. De todas formas yo sí creo que pasaron cosas. Quizá la prensa ya no hable de ello pero casi todas esas bandas tienen ahora disco y continúan tocando, además se han venido a sumar otras nuevas y a los conciertos organizados por Gssh Gssh les han seguido los Liars Festival por ejemplo, o Holy Cobra, que continúa al pie del cañón.

Tengo entendido que desde el sello se os urgió a recortar gastos de cara a la grabación de “Snake Park”, que incluso se os llegó a insinuar que buscarais la manera de grabar el disco en casa. ¿Es cierto?
Sí, se nos preguntó por esa posibilidad en una primera reunión. Otros grupos del sello como L Kan, Spam o Líneas Albiés graban sus discos en sus propios estudios. Para nosotros ya fue increíble que el sello pagara lo que pagó por el primer disco. Quizá no nos pilló tan por sorpresa que quisieran ahorrarse esos gastos con el segundo disco pero tampoco queríamos volver a nuestro cuatro pistas desde luego (risas)… No somos un grupo que dé mucho dinero, así que puede que no seamos tan rentables como parece. La cosa al final quedó de la siguiente manera: ellos adelantarían lo que costara el estudio –que finalmente fue DGR Sónica de Ramón Moreira de Ginferno- y la producción, y luego se nos iría descontando de los conciertos hasta completar el pago de toda la grabación. Esos conciertos los consiguen ellos y gracias a eso se mantienen unas buenas condiciones económicas.
Al final, al menos a mi juicio, “Snake Park” suena mucho más consistente que “Short Panic” (que para mi gusto sonaba sin la pegada y el arrebato que habéis demostrado siempre en directo), más oscuro y chirriante. ¿Tratabais conscientemente de regresar al sonido más crudo de vuestros comienzos? ¿Qué tal fue el trabajo con Dani Fletcher y Chema Nasti?
Sabíamos que queríamos una producción más cruda y todos, tanto los productores como nosotros, fuimos con esa idea al estudio. Puede que las nuevas canciones estuvieran pidiendo eso, pero en mi opinión todo lo que hemos hecho, a excepción de este último disco, ha necesitado siempre una producción más cruda.
Trabajar con Dani y con Chema siempre es genial. Son las personas que más conocen el grupo y además son super relajados, están llenos de ideas y aprecian lo que hacemos tanto como nosotros les apreciamos a ellos como productores.

Desde el principio de vuestra notoriedad pública se os ha emparentado con la camada de “nuevas” bandas de rock bailable, destacando como básico vuestro componente más o menos electrónico. Siempre he pensado que esas bases electrónicas eran fruto de una autoimpuesta economía de medios y que la banda estaba más cerca del rock de los sesenta, el garage o el punk que del a veces tan dañino modernismo imperante. ¿Me equivoco si digo que vuestras influencias básicas están más cerca de los años setenta que del post-punk de los primeros ochenta?
¡Es que es totalmente eso! Claro que hay new wave también y en lo que a mí se refiere algo de after punk, pero me parecen etiquetas algo forzadas que se referían más a un concepto que a un estilo. Lo de rock bailable siempre me ha chocado. John fogerty decía que la Creedence fueron básicamente una banda de baile, pero nadie les llamaría rock bailable. ¡Todo el rock debería ser bailable! Tenemos discos de post punk, si es que Wire, Gang of four o Joy Divison son post punk, pero te puedo asegurar que no son los que más suenan en nuestras casas. Cuando Paco y yo nos conocimos sufrimos una especie de influencia mutua. Yo me hice más fan de Devo y Os Mutantes y él de Captain Beefheart y Suicide. Pero básicamente somos una banda de rock que empezó a hacer música en casa con un secuenciador y una guitarra.
En este mismo sentido… ¿No os habéis sentido tentado de cambiar las máquinas por una banda que os de refuerzo? ¿Hay planes en este sentido?
Hay planes, sí. Pero apenas hemos empezado a pensar en ello y hablar con algunos amigos que podrían incorporarse. Ya veremos cómo va todo. Se trata de un cambio muy radical para nosotros así que mejor tomárselo con calma.

¿Es Humbert Humbert un vehículo para las ideas, o se trata más bien de una apuesta fundamentalmente musical y estética?
Bueno, también existen las ideas estéticas (risas). Si te refieres a si tenemos alguna clase de ideología, pues no, sólo somos una banda de música que trata de entretener y de entretenerse. Claro que yo tampoco llamaría a eso puramente estética. Detrás de muchas ideologías musicales no veo otra cosa que pura estética. Sin ideas no hay música, pero las ideas en nuestro caso son puramente musicales.
Si os dieran a elegir entre música o comics, ¿con qué os quedaríais, digamos, a nivel vital?
Vitalmente creo que ambas cosas son igual de satisfactorias o frustrantes, dependiendo del día.
Y si os dieran a elegir entre vivir de hacer música o dibujar (algo que ya hacéis), ¿con qué os quedaríais?
Creo que tanto Paco como yo elegiríamos vivir de los cómics. Tener un grupo siempre requiere un esfuerzo físico importante y nosotros no somos tan enérgicos (risas).

Es muy habitual veros como público en conciertos de otras bandas. Qué grupos o artistas os hayan llamado la atención últimamente de la escena nacional.
Miguel: Quedándome sólo con descubrimientos más o menos recientes para no repetir siempre los mismos, yo me quedaría con Russian Red, Desguace Beni y Tom Cary.
Paco: yo con Modulok Trío.
¿Podríais recomendarle a un neófito como yo el que, de acuerdo a vuestro entendido gusto, haya sido el mejor comic publicado el año?
Miguel: Wassalon de Clara-Tanit, editado por Astiberri. Paco: Enciclopedia Universal Clismón de Miguel Brieva.
Para terminar. Planes de futuro cercano.
Tocar como hasta ahora y ver cómo avanzamos en esa idea aún tan intangible de dejar de ser un dúo.
