Yo no he visto a ningún García quejarse porque el grupo Sargento García lleve su nombre. Ni a ninguna Donna –incluyendo la de Sensación de Vivir- protestar porque una banda de chicas guerreras se hayan convertido en sus tocayas. Sin embargo, si he visto a un juez –dejemos a un lado el prefijo “super”- patalear como un niño pequeño porque un grupo fresquito y divertido pasee su apellido por los escenarios. Vergonzoso. Bochornoso. Patético.
Baltasar Garzón, famoso por sus apariciones estelares en la Audiencia Nacional, ha decidido que su perfil de prohombre -cortado por el patrón del poeta Ángel González-, debe seguir siendo intachable. Así, hizo saber a través de sus representantes legales anclados en el despacho Medina Cuadros –profesionales más que recomendables-, a Malela, Pepo y Roberto que se olvidasen de seguir utilizando su apellido paterno.
¿El motivo? Derechos, derechos y más derechos. O notoriedad. O falta de ella. ¡Vaya usted a saber! El hecho es que el magistrado tendría que aprender que en el listín telefónico existen más * *garzones **, ¿qué hubiera pasado si cualquiera de los tres miembros del grupo llevase su apellido? Supongo que la historia hubiese sido distinta…
Con la venia, quizá su señoría tendría que aprender de Perico Delgado, que llegó a acercarse a un concierto de The Delgados para salir corriendo antes de que finalizase la primera canción. En ciertos momentos, la intención es lo que cuenta.
Amenazas por aquí, amenazas por allá, la cuestión es que desde el pasado 21 de julio, el grupo de pop utiliza como paraguas el nombre de Grande Marlaska, el hombre que ha llevado la moda de los trajes de corte italiano a los juzgados. Sólo por ello, se merece un monumento. Como tararea una canción del grupo anteriormente conocido como Garzón:
“¿Qué es lo que secuestra a la política?
¿Qué es lo que extorsiona a la sociedad?”
PS.- Malela, ¡cuánta clase destiláis! ;)