Después de una larga etapa en la que tanto Robert Forster como Grant McNellan habían hecho varios discos en solitario con desigual fortuna, The Go-Betweens se reunieron con el cambio de siglo, sacando un par de álbumes más bien discretos. Este tercero que ahora se publica en todo el mundo sí parece retomar la senda que permitió al dúo australiano escribir algunas espléndidas canciones a mediados de los ochenta.
“Oceans apart” arranca con el característico sonido de guitarras de los mejores Go-Betweens. “Here comes a city”, la canción que abre el álbum es en sí misma una buena noticia: estupenda canción; melodía contagiosa, bonitas voces, sabor añejo… pero además, es el adelanto de una sucesión de piezas optimistas y aireadas en las que ambos compositores se muestran en buena forma.
Con una dosis extra de energía con respecto a sus anteriores trabajos, este “Oceans Apart” se deja escuchar de un tirón desde la primera a la última canción, recuperando la esencia de un grupo que para muchos fue en los ochenta tan importante como los Smiths o los Stone Roses, pero cuyo sonido resulta hoy mucho menos chirriante. Y es que, al fin y al cabo, lo de los australianos no es más que pop sencillo, directo y bien hecho, con unos gramos de esa afectación “indie” que a veces da al traste con grandes canciones (los propios Smiths), pero en tan ajustada dosis que en ellos se convierte en personalidad.