Paseando entre las virtuales entanterías de PopMadrid.com he topado con una grata sorpresa. Por aquí está el “Odessey and Oracle” de los Zombies. Nada menos.
Es muy probable que unos cuantos de los asiduos visitantes de este bendito portal tenga acaso una vaga idea acerca de los Zombies. El mismo que esto suscribe llegó a ellos más bien tarde, pensando todavía que la santísima trinidad del pop británico de los sesenta estaba formada por los Beatles, los Stones y los Kinks, y, en todo caso, los siguientes aspirantes eran los Who o Small Faces. Vaya, pues no era así.
Los Zombies grabaron relativamente poco material y no tuvieron a la fortuna de su lado, lo que les relegó a interpretar un papel de secundarios de lujo. Pero lo cierto es que sus maravillosos singles de la primera época y, particularmente, el álbum referido están entre lo más sobresaliente de un país y una época en la que las obras maestras se cuentan por docenas.
El tándem compositor, Rod Argent y Chris White, es absolutamente excepcional. Pero, además, la elegancia de la voz y la manera de cantar de Colin Blumstone, y el papel protagonista que desempeña el órgano del propio Argent otorgan al grupo una originalidad, una clase y un gusto absolutamente exquisitos.
Ya digo que todo lo que hicieron los Zombies es de primerísima categoría, pero es que el “Odessey and oracle” es de esos discos absolutamente imprescindibles para cualquier buen degustador de música pop.