Mate dio ayer en El Sol un concierto de los llamados íntimos, es decir, que no había casi público. Lo que fue una pena. Una pena porque el concierto de Mate me pareció muy bueno y, sobre todo, me sorprendió, me gustaron más las canciones que en el disco, y me gustó el sonido de la banda.
Para abrir boca de Sol a Callao dos músicos callejeros, uno tocando Sultans of Swing con una angulosa guitarra eléctrica, y un poco más arriba Hotel California en una versión acústica estilo son que me gustó bastante. La Gran Vía, perfecta como siempre, y El Sol igual, con ese precioso escenario un poco Telón de los caídos, donde Mate apareció todo sonriente tras la minisesión introductoria de Nixon a los platos, de la que el bajísimo volumen no me permitió distinguir casi nada.