Es curioso observar las reacciones de la gente ante la noticia de la muerte de un mito. Syd Barrett era, sin duda, uno de los grandes mitos del rock´n´roll y a pesar de que casi todos tuviéramos en el subconsciente la idea de que había muerto años atrás, o quizás por ello, su muerte no ha dejado de impactarnos. Es decir; ha causado a la comunidad roquera mucha mayor impresión que por ejemplo la noticia de las muerte de John Entwistle o Ronnie Lane, claro está que tampoco ha llegado a causar la conmoción de mitos tan explícitamente vigentes como Joey Ramone o Joe Strummer.
Si, Syd estaba olvidado pero era, es, de alguna manera, también un mito vigente. Lo poco que hizo solo se puede tildar de genial y después…..casi cuarenta años de silencio, los suficientes como para olvidar a cualquiera, pero, es que Syd es un curioso mito, ya que no lo es tanto por lo que hizo, como por lo que no hizo.
Lo tenía todo a nuestros ojos y todo lo perdió, a nuestros ojos también. Parece probado que debido a trastornos mentales, pero ¿Es posible vivir cuarenta años en el abismo?¿Es que nunca tuvo una época en la que se encontrara mejor? ¿Es que no tuvo en algún momento el anhelo de recuperar la gloria? ¿Qué pasaba por su cabeza cuando veía en la televisión a Pink Floyd en 1989 en Berlín? Incógnitas, pero se podría llegar a pensar que, más que una enfermedad, lo de Barrett fuera una negativa. Una negativa como la de "Bartleby, el escribiente"; “Preferiría no hacerlo”. Y creo que es esa negativa la que realmente nos da vértigo y la que construye el mito. Y el misterio.
Creo que este aforismo es de Josep Pla: “El hombre inteligente a nada encuentra sentido, el hombre sensato a todo”.
Descansa en paz, Syd Barrett.
