Ayer pude ver a los Enemigos dentro de la mini gira del vigésimo aniversario de uno de sus mejores discos, "Ferpectamente". ¿El mejor? Posiblemente sí.
Con la sala Moby Dick abarrotada (y todas las entradas vendidas para los conciertos de hoy y del día 5 en El Sol), los nostálgicos del grupo pudimos disfrutar y vibrar con los numerosos "hits" del disco: Florinda, Muchachote, Complejo, Dono mi cuerpo, La paella, Fuagras, Tengo una casa... ¡Uno ya no era consciente de que tuviera tantas canciones buenas!
El problema fue el ritmo, pues entre una y otra había largos ratos instrumentales o versiones de soul que bajaban notablemente las revoluciones (que no la temperatura, ¡Dios mío qué calor hacía en la sala!). En mi caso además no podía evitar desear que tocaran canciones de otros discos, como las de "La vida mata": entre canción y canción imaginaba que iba a empezar a sonar el inconfundible riff de El gran calambre final.
Al grupo se le veía en buena forma, con un Josele espléndido, lleno de clase y magnetismo en el escenario, sonidos de guitarra perfectamente definidos y nítidos y su voz, con ese punto de chulería tan característico. Fino estuvo idem, perdón por el chiste fácil (¿cuántas veces le habrán hecho la gracia?), sólido, y vibró durante todo el concierto.
Por desgracia, Artemio, el batería que formaba parte del grupo en el año 86, no estaba a la altura en absoluto. Sonorizada de forma descomunal (no sé si para compensar su falta de pegada), algo que no hizo si no subrayar sus constantes fallos en los redobles, irregulares ritmos en las canciones, y en general, su claro desfase respecto a Fino y Josele (dos canciones pararon directamente a medias para volverlas a empezar).
Fue por tanto un ejercicio de nostalgia que a todos los fans del grupo nos gustó aunque no se puede decir que fuera un buen concierto. A mí al final me habría gustado ver a los Enemigos tocando lo mejor de su repertorio, pues el que fuera por el aniversario de "Ferpectamente" sólo sirvió en mi opinión para limitar el repertorio e imponer la presencia de un batería que no está a la altura.
