11 temas trabajados en todos los sentidos que componen un pedazo de álbum de puro noise rock americano.
Demuestran una excelente vista estos pamplonicas a la hora captar la esencia de un género que no por manido deja de tener su enjundia. Y sus trampas, en las que muchos caen sin conseguir, por tanto, dar una fluidez tan evidente como la que presenta el caso que nos ocupa. No se queda este disco en la superficie pues viene cargado de imaginativos juegos de guitarras y voces que lo colocan por encima de la media y yo diría que como a un trabajo de recorrido medio, ya que, eso si, del género no se apartan en ningún momento y por ello puede llegar a aburrir, sobre todo a los no excesivamente aficionados a este.
La producción acompaña. John Agnello vuelve a demostrar que sabe torear en casa y fuera de ella y consigue dar a la grabación ese empaque lo-fi cañero tan característico y por lo que parece tan difícil de lograr. Pero no le vamos a dar todo el mérito al amigo americano, así que es necesario añadir que el asistente de las mezclas es Paco Loco y la grabación fue tomada por Kaki Arkarazo y Hans Krüger en el estudio del propio Kaki. Esto me hace pensar que parece ser Kaki el único superviviente del Rock Radikal Vasco que se mantiene en pie en la balsa de aceite del indie-rock nacional. Evidentemente sigue Fermín Muguruza, pero navega este aguas más agitadas, que parece ser que antes o después irán a parar a la mar. Le veo remando.
Pero me preguntaba que pensará Kaki sobre el cosmopolitismo roquero que impera hoy en Euskadi, ya que si bien es cierto que ese nuevo rock ofrece productos de una calidad superior quizás adolece de espíritu, de sustancia, es decir de unas raíces propias que han sido truncadas por el buen vivir y el mejor llantar. Los tiempos cambian, no hay duda, y de aquel rock combativo del que se pudo sacar mucho, no queda nada en la música que hoy en día se practica en el Pais Vasco y parece que solo El Columpio Asesino, otra banda de Astro, reinterpreta aquel espíritu, aunque eso si prescindiendo, como todos, de la parte política, que se ve que pronunciarse da muchos quebraderos de cabeza en el barrio.
En fin, las letras, me parece a mí, también están a la altura y recorren difuminados paisajes de éxtasis existencial con efluvios de frustración juvenil y fantasías de huida, que no dudo que sean la expresión de la banda pero es lógico suponer que se trate de simple mimetismo con el género, pero ya digo; bastante bien hecho, no de cualquier manera.
Un buen disco este, por tanto, que tras repetidas escuchas proporciona destellos melódicos de gran calidad y ganas de ver a la banda en directo.
