“Can´t stand The Rezillos” podría ser incluido sin problemas en un posible Top 10 de los mejores discos aparecidos a finales de los 70 e imbuidos por el espíritu de la Nueva Ola. Fue este trabajo un artefacto sonoro vivaracho y gamberro, típico de aquella época. Además gozaba de un sonido sobresaliente; bien perfilado, juguetón e imaginativo, que sirvió de sólida base a unas composiciones que, además de buenas, poseían una fuerte personalidad melódica. Un estilo que ha conseguido mantener al “Can´t stand...”, a lo largo de casi tres décadas, como a un trabajo, no se si vigente, pero al menos reconocible. Y es que curiosamente, a pesar de archiconocido y estéticamente atrayente, no ha sido todo lo influyente que pudiera haber sido, es decir; sería bastante complicado encontrar una banda posterior que, por sonido, de lugar a confusión con los de Edimburgo.
En fin, la idea de poder ver a los Rezillos a priori resultaba seductora. También ver a Fay Fife en persona resultaba atrayente, pues la señora se mantiene de maravilla. Pero ni con este aliciente conseguí conectar. Sinceramente, aun durando una hora escasa y habiendo sonado el “Can´t stand...” casi al completo, el concierto me pareció tremendamente aburrido y es que a pesar de que el sonido del mismo, sin ser demasiado bueno, iba sobrado para conseguir la conexión, aquello no transmitía, no me resultó creíble, me pareció una pantomima por momentos. Y por supuesto no me estoy refiriéndome a la ya de por sí histriónica pantomima que es marca de la casa. Reconozco la dificultad que entraña el tratar de recrear un ambiente, una actitud, que ya no existe, que a lo sumo existe en el público que nunca lo conoció y fabula deseando recrearlo. En cuanto al músico, después de 30 años, parece difícil que se pueda encontrar a gusto imitándose a si mismo, sobre todo cuando la música a interpretar es un producto tan de un momento y unas circunstancias determinadas. Diría que Fay y Eugene lo hacen bastante bien, pero una cierta falta de convicción y ese olor a pescado pasado al que se vino a unir un cansancio acumulado que, según apuntaba uno de los organizadores, acusaban, se notó en exceso. Puede llegar uno a pasárselo muy bien, pero nunca puede darse así un gran concierto.
No se. Quizás era yo el que esperaba más y fabulo con lo que pudo haber sido y realmente nunca fue. Igualmente, siempre hay un roto para un descosido pues el público estuvo muy animado. La banda no recurrió a ningún tema de los Revillos, así que la gente no paró de corear y bailar unos temas que por méritos propios forman ya parte de la memoria colectiva de la música pop, y que tan solo fueron aderezados por alguna composición nueva, y menor.
