El regreso del Maelstrom

por: Iván Acebo · 06/Oct/06 09:32 · 4 comentarios - escribe el tuyo
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Ver en un mismo año a Celibate Rifles, Beasts of Bourbon, New Christs y Radio Birdman, siendo residente en Madrid, era un sueño imposible hace diez años y es un logro de la economía española a día de hoy. Si personalmente compensa o no el vivir en la aldea global lo tendrá que decir cada uno en función de su sueldo y en relación a la altura o estima en que tenga sus sueños. Desgraciadamente, o no, abundamos los soñadores de cortos ingresos que compensamos las carencias económicas con el desencanto y la búsqueda de sueños más, digamos, etéreos. Que remedio.

Pero ver a Radio Birdman en una pequeña sala, siendo un tanto exagerado, podría ser uno de aquellos viejos sueños, ya que mi devoción por la banda viene de lejos y al fin y al cabo, es el tiempo de la materia de la que están hechos los sueños. También viene de lejos mi gusto en general por el Rock Australiano. Un gusto que nace de manera muy pasional en la más tierna adolescencia, en la que sin poder explicar cómo, uno se volvía loco con aquellas bandas que tenían un algo distinto, una energía subyugante, algo que transmitía mucho de una manera particular.

Tenía dudas sobre si por lo elevado de las expectativas pudiera salir defraudado, como me ha ocurrido otras veces con las reuniones de otras bandas a las que admiro, pero no fue así, y no podía ser así, por que aquella cosa que uno sentía siendo adolescente no era producto de un momento determinado, es producto de un modo de ser; "el ser australiano". Si, esas bandas australianas tenían algo especial y lo siguen teniendo, representan una vuelta de tuerca más al rock, pero sin orquestación mediática alguna por parte del capital que todo lo desvirtúa, como sucede ahora. No, el Rock australiano nace de la tierra nutriendo a la música directamente, sin intermediarios, son las peculiaridades que da el vivir apartado, la ambición del hombre por crear un mundo nuevo, un mundo a su medida.

Radio Birdman es la madre de este cordero y además, irrebatiblemente, una de las mejores bandas de rock & roll de la historia, al menos del rock & roll entendido de una de las maneras posibles de entenderlo. Una banda con una endemoniada capacidad de emocionar enlazando esos tres acordes en los que otros tropiezan, dotada para lograr armonías vocales de una elegancia épica y primaria, marcada por el estigma de no necesitar recurrir a trucos artificiales para rellenar unas canciones que nacen salvajes de parto natural y bendecidos por el don de saber coser todo ello con certeras puntadas de hilo de acero extraído de las cuerdas de la guitarra de Deniz Tek. Es decir, una banda que tiene mucho que ofrecer, que no se sustenta solo en un atributo, que va mucho más allá de la decadente melodía vocal y sus consabidos riffs en el que se lleva sustentando el rock durante demasiado tiempo.

Viéndoles el martes en El Sol daba la impresión de que es muy difícil que Radio Birdman falle, que de un mal concierto, pues su música es auténtica y llena de tramas y subtramas que te transportan al centro de un Maelstrom sónico que te voltea y vapulea a su antojo; si algo falla hay mucho a lo que agarrase y en eso consiste la música, la buena música, y también el rock, y de eso no se puede jactar casi ninguna banda de las que llamamos Punk. A lo sumo The Clash......
Fue un concierto de ensueño, tal y como esperábamos todos que fuese en nuestras mejores expectativas, la banda de Sydney anuló por una noche el tiempo y el espacio y nos devolvió la adolescencia que nunca tuvimos.

Eso si, los temas nuevos, a pesar de sonar muy bien y seguir conteniendo de alguna manera todos los atributos anteriormente expuestos, no dejan de sonar a una banda intentando imitar a Radio Birdman; no tienen la chispa de aquellos hechos por unos chavales a mediados de los 70´s, pero merecen la pena y no degradaron la actuación ya que conservan esa energía de aquel rock&roll australiano que merece pasar a la historia del rock por meritos propios. Apenas dejaron clásico sin revisitar y supieron insuflar al directo en cada momento la actitud, la fuerza y la velocidad adecuadas. Potencia y control; control al servicio de una potencia que puede y debe desbocarse por que es incontrolable. Lo que debe ser un concierto de rock, vaya. Geniales.

Fotos: Nacho B. Sola

4 comentarios - escribe el tuyo

petitcomite comentó:

Revisionismo histórico hecho con clase :)

nachobsola comentó:

De esto es de lo que yo creo que tendría que aprender el RDL. Y el Ruta, y el Mondo, y el Efe Eme, y el Go y la revista Registradores de España...

Mirablunt comentó:

Cuestiones de índole familiar me impidieron ir a ver a Radio Birdman el jueves pasado. Leyendo la buena crónica de Iván se acentúa el sentimiento de haberme perdido algo gordo (aunque también había ese sentimiento previo de susto ante lo que puede pasar ante una reunión así. No puedo decir que seguía a Radio Birdman de adolescente/primera juventud, pues de hecho el rock australiano, que me flipa, me entró vía Hoodoo Gurus y subsiguientes. Pero revisados después, estoy de acuerdo al 100% sobre esa especial forma de hacer rock and roll que tienen los australianos. Me conformaré con imaginarme lo que fue el concierto.

P.D. Nacho, me consta de buena fuente que en revista Registradores de España están intentando poner remedio al problema... Las otras que citas, lo dudo

eldiablosobreruedas comentó:

Como llego tarde e Iván lo ha hecho mucho mejor que yo podria,simplemente suscribo todo lo tan BIEN dicho... CONCIERTAZO DE LOS QUE HACEN SEGUIR CREYENDO EN LA MUSICA

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