Lo anunciaban a finales del pasado julio desde su ventana al mundo, ese ejemplo de naturaleza y condición bizarra que es la página de Austrohúngaro. Hidrogenesse, o lo que es lo mismo, Carlos Ballesteros y Genís Segarra, avisaban del comienzo de la grabación de su nuevo disco para el mes de agosto y, de paso, pedían un saxo.
A eso han dedicado Carlos y Genís su verano, a grabar doce nuevas canciones, “todas basadas en sonidos, géneros y arreglos setenteros”, dicen. Con saxo y todo, también con ritmos reales que se ha encargado de grabar sin metrónomo el singular Alfonso Melero, “golpea tambores” habitual al lado de las hermanas Damunt en Hello Cuca.
Si para ubicar sus primeras canciones (o quizás para justo lo contrario) jugaban a lanzar términos como los de “balada mántrica” o “post-italo-disco”, usaban y abusaban de un imaginario amplio en el que Morrisey o Stephen Merritt se sentaban al lado de Klaus Nomi o Billy Mackenzie, ahora, cuatro años después de debutar en formato largo con ‘Gimnástica Passiva’ (Austrohúngaro, 02), Hidrogenesse quieren hablarte de fieras, de “animales domésticos, salvajes y sociales”.
Ellos, domadores de feria, dicen haber tejido una red sonora en la que caben ritmos de glam rock “depravado” (citan a la Glitter Band; quien esté al tanto de los últimos problemas con la justicia de Gary Glitter entenderá por qué lo de depravado), de krautrock cósmico (los La Düsseldorf de Michael Rother y Klaus Dinger), proto-electrónica lounge (a lo Peter Thomas o Jean-Jaques Perrey), o canción mayúscula de autor (se atreven a mentar a Leonard Cohen); todo eso, claro, a su manera.
Como nota curiosa, el disco incluirá una versión de El Vestir d’en Pascual, “antigua canción de music-hall catalán” que en los años setenta popularizara Guillermina Motta en plena resaca post-Gauche Divine.
‘Animalitos’, que así se llamará el nuevo álbum de Hidrogenesse, estará en la calle antes de que acabe el año. ¿Cuándo? No os lo quieren decir de momento.

