Nace un día y resulta que tienes un año más, convenciones de nuestro espíritu de orden y control, excesivo a veces, que nos lleva a querer clasificarlo todo: cd´s, pelis, ratos de ocio, de trabajo, años, etapas, ciclos, instantes. Un escape al orden excesivo es para mí la música. Y una manera de escapar con ella es diseccionarla como si de un cirujano se tratara. Raro que es uno.
Lo que propongo es que, si os da por ahí, en vez de sacar el "escalestrik", seleccionéis un disco que os guste de pe a pa y lo comentéis con espíritu de entomólogo.
Y como uno es de los que gustan de "predicar con el ejemplo", y dado que es mi cumple desde hace ... a ver ... 14 minutos, voy a compartir con vosotros (coincidencia increíble, si le dáis la vuelta al minuto sale la edad) este rato diseccionando un disco que sé que os gusta mucho mucho: Kontiki, de Cotton Mather, un auténtico reto. Ahí va:
1. Camp Hill Rail Operator - Scracht, guitarras que vienen y van, como olas embravecidas, melodías apretadas, juguetonas que suben y bajan más rápidas que la velocidad del oído, urgencia y barroquismo pop. Y todo por una mujer. Tommy Keene + Jellyfish vía Neil Young eléctrico. Nunca una canción quiso decir tanto. Una pequeña biblia ¡Qué ganas de transmitir!
2. Homefront Cameo - Psicodelia, tabla, un lapsus en el disco.
3. Spin My Wheels - De las más beatleianas, una preciosa estructura pop cuyas notas podían golpear las cristaleras de una capilla neogótica rodeada de verde campiña.AAAaaaooouuuaA.
4. My Before and After - ¿Cual es la de los Beatles que parece que va a sonar de un momento a otro? ¿La reconocéis? Uouhouahhhh... Piano galáctico subido de pista (¿la mano de Phil Spector?) sideral, guitarras eléctricas recién traídas del jardín del edén, un single hit para la pista de baile. Indispensable en toda fiesta que se precie. El silencio es más silencio cuando se acaba.
5. Private Ruth - Misteriosa voz filtrada (toses incluídas), sonidos de trastos, ecos del Pet Sounds de Brian Wilson, guitarras cruzadas.
6. Vegetable Row - Un órgano con sonido de piano de juguete a lo "Rock Bottom" de Robert Wiatt -qué bonita historia, ¿verdad?- crea la base melódica, estallan las guitarras acústicas y entra la voz de Roger Mc Guinn, de Bob Dylan, de Tom Petty, de Cotton Mather. Preciosa, digna de un Costello inspirado, una canción que de tan perfecta siente vergüenza de acabarse y serpentea al final demorándose en delicada psicodelia.
7. Aurora Bori Alice - ¿Gori? ¿Bori? Simon Dupree y su Gran Sonido al encuentro de Syd Barret, o Robyn Hitchcock viajando por el interior de las venas de la Reina de Inglaterra. Gua gua, distorsion, efectos múltiples.
8. Church of Wilson - El tunel de lavado automático, subamos el volumen, guitarras poderosas de hard rock acompañan el crecendo del cantante hasta el final de la sinestesia (que es una cosa de la que se ocupan los artistas en general).
9. Lily Dreams On - Un homenaje al lado más sadomasoquista del rock, o la leyenda de los padres del "shoegazing", Velvet Underground, Left Banke, Kinks, Beatles. Triángulos, campanillas, melodías ¿angelicales?
10. Password - Un hilo tenso sobre la contundente guitarra tira de la canción como en "Serenade" de Steve Miller Band, o en la época Lindsay Buckingham de Fleetwood Mac. Lo que parece un violín eléctrico alucinante se lleva al resto de instrumentos como un fantasnma en una abducción absolutamente mágica.
11. Animal Show... - 30 segundos escasos de delirio.
12. La profecía de la Edad Dorada - Unos segundos más de delirio.
13. She´s only Cool - Todo para hacer más estática, perenne y verdadera esta maravilla de la música contemporánea. La quintaesencia del pop rondaba por aquí, la piedra filosofal, la canción perfecta es algo que no puede ser muy distinto de esto. Me atrevo a decir que es una de las canciones más bonitas que haya conocido la fascinante, estúpida e insensata especie humana.
14. Autumn´s Birds - ¿Los has escuchado? Sí, son los pájaros de Otoño, y te están matando, como las líneas del espectro que salen del prisma, como una mancha de aceite en el asfalto del desierto.
Con cariño, Álvaro Alonso
