“Y ya sabes lo que va a pasar, cuando con progres o pijos te vas a cruzar. Eres un rocker. Eres un rocker. Y no darás tu brazo a torcer”.
Hace una semana cayó entre mis manos el libro de Sabino Méndez, Corre, rocker (Crónica personal de los 80) donde el autor entremezcla su estremecedora experiencia vital como yonqui -del inglés junkie- en la Barcelona de hace dos décadas con la variopinta fauna y flora de la madrileña sala Rockola y demás templos de guardar.
El que fuera guitarrista, compositor y troglodita de Loquillo no se corta un pelo en criticar y relatar como el grandullón esperaba a su chica en un cadillac que, en realidad, era propiedad del buen Sabino –de padre asturiano y con familia en Viavélez-.
Ahora que la Sala Sol propone una cuesta de enero amenizada por un retorno a la nostalgia, a los pelos de colores, a los pantalones estrechos, a las minifaldas muy cortas y a las camisetas desbocadas, puede ser un buen momento para hacerte con un ejemplar. No es La Rana Viajera, pero entretiene.
A propósito, hace apenas un año, el propio Sabino publicaba en su web que su autobiografía sería llevada a la gran pantalla anunciando el pasado mes de noviembre que el guión “ya está listo, tan pronto se acabe los trabajos del cuarto libro, se retomaran las conversaciones con el equipo responsable de la filmación”. Llevo pensando un buen rato quién podría interpretar a Loquillo. Sólo se me ocurre Fernando Romay…
