Ahora que está de moda deshacerse de discos, aquí tenéis el relato de un amiguete que hace un año decidió deshacerse de sus aproximadamente 3000 CDs, porque le suponían una carga física demasiado pesada, teniendo esa misma música con la ligereza de un golpe de click.
Decidió quedarse solo con 75 CDs, los que consideraba de "isla desierta". A lo largo de este último año ha vendido en Internet toda esa burrada de discos. No dice cuánto ha sacado.
Una jugosa guía para tenderos long-tail.
