Fran Fernández tiene un secreto. Un secreto que no quiere contar a nadie. Y hace bien, ¿cómo es posible que tras llevar tantos años en el tinglado sea de los pocos -por no decir el único- artista español capaz de reinventarse regularmente a sí mismo? Fran se desnuda en su blog, en sus letras y en las entrevistas y, sin embargo, siempre da la impresión de guardarse un as en la manga que nunca se sabe cuando utilizará.
Supo hacer callar a los más críticos tras la aparición del álbum de Australian Blonde “Canciones de amor y gratuitud” allá por el 2004. Un par de sencillas frases incluidas en la vindicación del disco sacaban al descubierto su valía como artista: ”[…]el caso es que éste es el mejor disco de toda nuestra carrera. Ya sé que es lo que se dice en todas las entrevistas, pero lo pienso honradamente. Y espero que si sacamos otro disco sea por la misma razón”.
Y quizá, tenga razón. Australian Blonde fue capaz de firmar su mejor trabajo cuando nadie daba un duro por ellos; cuando el peso del Fran compositor era más evidente que nunca.
Es cierto que su “matrimonio laboral” con Algora en La Costa Brava ha propiciado un despegue personal y profesional como nunca antes había visto. Tanto “Se hacen los interesantes” como “Llamadas perdidas” son dos discos enormes de andar por casa con letras en castellano. Sí, de esas que subes al escenario y todo el mundo entiende. De esas en las que da tanta vergüenza cantar. Se nota, se siente que Fran es un valiente.
Hace un par de días, hablaba con unos amigos de música apta para regalar. El primer álbum de Fran en solitario “Es perfecta”, lo es. Así que si estás buscando un regalo de Reyes que diga mucho y su mensaje sea alto y claro, ahí lo tienes.
¡Feliz 2007!
(No puedo resistirlo y recomiendo encarecidamente el escuche y disfrute de “Me casaré cuando me enamoré”).
