Al hilo del tema de la música y nuevas formas de promoción, justo el otro día descubrí Amie Street. Amie Street es una web donde los músicos pueden subir sus canciones para que sean descubiertas por los visitantes. Las canciones empiezan siendo gratis, pero empiezan a costar dinero si se hacen populares.
Mi cabeza de alcornoque no me permite ver del todo claro estos esquemas. Pero supongo que tiene sentido: si mucha gente ha comprado una canción, quiere decir que es buena, y por tanto merece la pena pagar más que por otra menos popular. Un mercado perfecto.
Al mismo tiempo, este esquema motiva que la gente escuche canciones nuevas, porque son las que todavía son gratis. Cuando determinada canción empieza a tener unas cuantas escuchas, empieza a costar algo de dinero, muy poco. Y el precio máximo de una canción es de 98 centavos, el precio aproximado en sitios como iTunes - donde los estadounidenses compran una burrada de canciones.
La función social de descubrir canciones porque son populares en la comunidad (y no populares en el sentido mainstream) puede ser el secreto de que algo así funcione. Alguien que compra regularmente en iTunes puede ir a Aime Street a descubrir cosas nuevas y seguir pagando allí.
Porque lo que está claro es que todos los fans de MySpace no creo que vayan a pasarse al peaje.
