Pequeñas historias de esfuerzos, casi siempre pequeños fracasos. Insectos luminosos como melancólica imagen de la que cuelgan recuerdos, como metáforas de un tiempo que poco a poco se va consumiendo en medio de prisas, obras, ruidos. Camino al futuro. Regreso a la infancia.
Lo que uno atesora en casa le ha servido a Coque Yturriaga, componente de los desaparecidos Migala y todavía mitad de Emak Bakia, para iniciar la aventura de num9 con un primer disco singular, The Glow-worm’s Resistance, La Resistencia de la Luciérnaga. Rebelde inocencia.
Habrá gente que ya conozca la historia, pero para los que no… ¿Cuándo surge la idea de iniciar la nueva aventura de num9? ¿Llega a solaparse con la última etapa de Migala o comienzas de cero una vez que Migala han dado por terminada su andadura?
num9 nace justo después del último concierto de Migala. Acabábamos de tocar en el Festival de Benicassim y la aventura se acababa… Pero yo tenía muchas ganas de seguir haciendo música, de tocar y seguir grabando. Así que al volver a casa, me puse en seguida a componer temas. No tenía ninguna intención, en un principio, de hacer un disco en solitario. No pensaba en nada. Pero, poco a poco, me di cuenta que ciertas canciones tenían una unidad que ha hecho que acabaran formando parte de mi primer disco.
Me atrevería a decir que de los tres nuevos proyectos surgidos de las cenizas de Migala (num9, El Hijo, Fantasy Bar) el tuyo es el que más claramente rompe con la estética de aquellos. ¿Hay premeditación al respecto? ¿Buscabas deliberadamente alejarte del sonido de la banda de la que habías formado parte durante los últimos diez años?
He de reconocer que quería hacer algo distinto. Que buscaba encontrar algunas cosas dentro de mis inquietudes musicales a las que todavía no había dado salida. Pero no había una intención de ruptura premeditada. No había una necesidad de enterrar el pasado, porque estoy muy contento con él.
¿Y has notado a gente descontenta con el cambio estilístico de num9 respecto a Migala?
La gente echa mucho de menos Migala, pero para mi no viene mucho a cuento. Migala fue una cosa que duró unos nueve años, más incluso, y fue una cosa muy bonita. Pero creo que cada cosa tiene su momento. Eso no quiere decir que Migala nunca vaya a volver, porque ya sabes como es: dices que lo dejas y de repente a los dos años la “reunión de…”. Lo cual a mi me suena un poco raro. Cada uno estamos ahora en cosas muy distintas y estamos muy contentos. Yo siempre digo que se ha perdido un grupo pero se han ganado tres.
Tú además eras o eres parte, junto con Abel, de Emak Bakia. ¿Emak Bakia está también finiquitado?
No. Emak Bakia sigue como siempre. En cuanto encontramos un hueco Abel y yo, nos juntamos y hacemos algo. Emak Bakia en ese aspecto tiene una gran ventaja (que a la vez es un gran inconveniente) que es que cuando encontramos un hueco lo hacemos. Por tanto, nos sentimos muy libres en el momento de componer y de hacer música, pero a la vez no estamos ligados a una dinámica de disco, concierto, disco, concierto… Hay veces que se tarda más o menos en sacar el disco. Ya estamos tardando, porque el último fue en el 2003…
Volviendo a lo que nos ocupa. ¿Tenías claro desde el principio que ibas a intentar desarrollar tu nuevo concepto solo, que num9 iba a ser cosa tuya y sólo tuya, o es algo casual, fruto de las circunstancias?
La verdad es que no había intención de hacer el disco hasta principios de 2006. Fue entonces cuando me di cuenta que había algo distinto en lo que estaba haciendo y decidí desarrollarlo en solitario.
En tu caso particular, teniendo en cuenta además que eres el único de esos tres proyectos que podemos considerar fruto de un esfuerzo realmente individual (El Hijo, a pesar de ser la criatura de Abel Hernández, cuenta con colaboradores habituales como Raul “Refree” Fernandez, por ejemplo), y estando acostumbrado a la dinámica de trabajo propia de un grupo tan numeroso como Migala, ¿hubo momentos de inseguridad?
Sí, muchos. Creo que es la gran desventaja de estar en solitario. Un arma de doble filo que a veces es positivo y otras provoca dudas que han de resolverse para poder seguir. Cuando estás solo, la responsabilidad es única. Y eso puede llegar a pesar mucho, sobre todo a la hora de dar por acabados los temas. Claro que también es una ventaja, una vez superadas las dudas. Cuando estás en un grupo formado por más personas, al menos en los grupos en los que he estado yo, la decisión es común, y cuando uno flaquea, o para tomar decisiones, o incluso el empuje de seguir componiendo y llevando una constancia, pues es mucho más fácil que cuando estás solo. Cuando estás solo, yo me he dado cuenta que es una especie de abismo, que si yo no hago nada, ¡esto no anda!… Es lo más difícil, tomar decisiones. Claramente lo más difícil.
¿Y Llegaste en algún momento a sentir la necesidad de buscar el consejo de tus ex-compañeros?
Consejo les he pedido, por supuesto. Bueno, más que consejo, ha sido enseñarles lo que iba haciendo. Alguno de mis ex compañeros en Migala me ha dado algún que otro consejo que me ha servido de mucho, pero suelen decirme eso de “yo haría esto, pero sé que al final tú vas a hacer justo lo que tenías pensado”.
Y al margen de lo musical, en el plano, digamos, puramente psícológico… Tiene que hacerse duro cambiar horas de ensayo dentro de un grupo (siempre rodeado de gente, comentarios, bromas, etc.) por horas en soledad delante de los instrumentos o de la pantalla del ordenador… ¿Fue duro lograr esa disciplina de trabajo en soledad?
No, estoy acostumbrado. Siempre, desde que he empezado, he compaginado ambas cosas. De hecho, la forma de trabajar que tiene en algunos momentos Emak Bakia no se aleja mucho de la mecánica que uso en num9.
El carácter doméstico de la grabación… ¿Era una premisa la autosuficiencia?
No, no ha habido premisas, ha surgido así. Aunque creo que, por ahora, voy a seguir trabajando de la misma manera. Me gusta componer en solitario. Me gusta grabar por mis propios medios. Otra cosa será ya el directo.
El disco lo has grabado enteramente en casa, pero ¿no ha habido que recurrir a algún estudio profesional en busca de algunos últimos retoques?
No. La tecnología ha avanzado enormemente y el sonido ya no está tan condicionado a tener que pagar una gran cantidad de dinero a un estudio. El sistema de grabación ha sido un secuenciador/grabador digital corriendo sobre un PC, y sintes, micros, guitarras eléctricas, españolas… Eso sí, no he grabado ninguna batería que, por medios, hubiese tenido que hacerlo, forzosamente, en un estudio.
¿No ha habido “productor o ingeniero externo”, entonces?
No. Y además lo veo inviable para num9 ahora mismo. El proceso de creación, mezcla y producción está muy interrelacionado, casi es lo mismo.
¿Y cómo ha resultado la experiencia? Ha sido arduo el trabajo, imagino.
La experiencia ha sido genial. En un principio, la creación de los temas duró, mas o menos 9 meses. La mezcla, producción y masterización final otros 3 mas. Ha sido muy duro y largo. He tardado casi un año en tener el disco terminado pero me siento a gusto con el resultado.
Después de todas las horas empleadas, ¿te molestaría que alguien se refiriera a tu disco como lo-fi? Hay un notorio cuidado por los detalles y los arreglos, pero quizás el conjunto no suene todo lo luminoso que cabría esperar…
No me molesta. Por qué hablas de un “cabría esperar”… Hay gustos para todo el mundo. Igual hay gente que piensa que es demasiado luminoso. Tampoco he querido hacer algo demasiado brillante. Hay cierta oscuridad que quería que se mantuviese.
Habrá gente a la que le haya podido extrañar la dirección que has tomado, sobre todo por el componente rítmico presente en Num 9… Tus últimos años han estado ligados a sellos y distribuidoras como Dock y Acuarela, más dedicados al pop de autor, la música de raíz americana, el post-rock, o el rock a secas y sin embargo tengo entendido que estás bastante interesado por lo que se cuece en el campo de la electrónica menos de baile o el hip hop…
Siempre he estado interesado por la música de baile en general, desde la época del house de chicago y Detroit (años 80). Y soy muy fan del hip hop. No un gran entendido, eso no. Pero si que siempre me han gustado grupos y artistas de ese género. Creo que tiene una vitalidad que a veces se echa de menos en otros estilos.
Y en este sentido, ¿has considerado la posibilidad de poner tus canciones a disposición de artistas más electrónicos para que las remezclen?
No hay nada previsto, pero me encantaría. Y al revés también; me encantaría hacer remezclas para otros. De hecho tengo un proyecto en mente relacionado con eso.
¿Hasta qué punto ha sido importante para Num 9 la confianza que Acuarela ha depositado en el proyecto? Si Acuarela te hubiera dicho que no, hubieras tenido la confianza para presentarle el material a otros sellos?
Esa es una buena pregunta… Seguramente hubiese auto editado mi disco de alguna manera. Que Acuarela, mi discográfica de siempre, haya apostado por mí ha sido fundamental para la existencia del disco tal como es.
¿Tienes que estar viviendo una situación un poco extraña, trabajando para el mismo sello en el que editas, teniendo que llevar la promoción del disco que tú mismo has creado? No te produce cierta esquizofrenia la situación…
Son dos cosas separadas.
¿Y no se corre el peligro (por el hecho de conocer los entresijos del negocio, la parte mercantilista de la historia) de acabar concibiendo la creación musical desde un punto de vista pragmático y funcionalista?
No, porque la música ha de tener siempre una constante, o al menos es lo que quiero que prime en lo que hago. Y es la emoción. Ha de salir de dentro de uno. Yo cuando compongo no pienso en nada mas que en componer y disfrutar con ello.
Desde tu doble perspectiva (músico y parte del staff de un reputado sello independiente), ¿cómo ves el panorama musical contemporáneo, dentro y fuera de nuestro país? . Estamos ante uno de los cambios mas importantes dentro de la industria. Pero musicalmente las cosas siguen ocurriendo como siempre. Nuevos grupos, nuevos discos, nuevas canciones. Eso, afortunadamente, no cambia.
Recuerdo verte en los primeros conciertos de Migala con una grabadora de cassette de la que te valías para incorporar diálogos y grabaciones de campo… Sigues recurriendo a esa fórmula. ¿Qué persigues con la inclusión de esos diálogos?
Ahora utilizo técnicas algo más sofisticadas. Pero el resultado es el mismo. Busco dar cierto espacio a ciertos temas o partes de canciones. Es algo muy intuitivo.
¿No se te ha ocurrido acreditar esas muestras en el disco? A los fans seguro que les resulta divertido jugar a buscar esas frases en sus medios originales…
Me gusta que de repente un día vean cierta peli y les recuerde a mi música. Eso si que es interesante.
¿Cómo escoges esos fragmentos? ¿Sabes de antemano lo que quieres poner y te dedicas a buscarlo, o de manera azarosa te encuentras con diálogos que te hacen pensar “esto debo ponerlo en una canción”?
Depende. Me ocurren las dos cosas… Por ejemplo en el tema A Giant Step, yo estaba viendo una película del oeste, que además ni siquiera me acuerdo de qué película era, y de repente escuché los sonidos y dije: ‘es que va perfecto’. Lo puse y cuadraba. En otros casos, como en El Poema de la Resistencia, que es una película de las del Doctor Mabuse, simplemente buscaba un texto así, reivindicativo. Tampoco quiero decir que sea de protesta social pero algo cercano a eso… Sí, un poco más social… Buscaba eso porque la música me lo pedía y porque entre mis intenciones para este disco, aunque tenía claro que no quería hacer ningún disco ni político ni social, estaba el meter algún tipo de detalle respecto a ese tipo de cosas, un poco desde un punto de vista más… Es que suena casi hippie pero… un poco más humano.
Toca hablar un poco de las letras… ¿Cómo te decides por el inglés, lo primero?
Eso sí que es de forma muy natural. Yo nunca me he puesto a plantearme si inglés o castellano. En algún grupo en los que he tocado, incluso he cantado antes de Migala y Emak Bakia, he llegado a escribir en castellano también, pero vamos, no puedo decir, “es que es una actitud”, ni nada… Surge.
Porque de hecho sí que hay un texto en el disco en castellano, que está recitado, más que cantado…
Exacto. Es un poema de Alfredo, que es un amigo y que ha colaborado en el pasado con Migala haciendo letras, y me lo mandó porque siempre he estado yo hablando en el pasado de luciérnagas… Era como una broma interna que teníamos algunos amigos y me prometió que me iba a hacer un poema. Yo en cuanto lo recibí dije: “Esto entra en el disco seguro”. Porque me encantó.
El disco se llama La Resistencia de las Luciérnagas y el tema que lo cierra se llama (uno diría que de forma un tanto pesimista) “La Muerte de las Luciérnagas”… Son insectos que uno suele asociar irremediablemente con entornos rurales o campestres, con la noche, con cierta emoción propia de los descubrimientos de infancia… ¿De dónde viene tu interés por las luciérnagas?
De pequeño, cuando iba a casa de mis abuelos en el campo, las luciérnagas solían aparecer por la tarde noche en el jardín. A mí me encantaba mirarlas e intentar descubrir lo que hacían. Un juego que, nostálgicamente, recuerdo ahora en éste disco. El disco habla (en algunos momentos, porque no lo considero un disco conceptual) de aquellos… Esa especie de pérdida a la que nos vemos abocados por esta (que yo estoy a favor de muchas de estas cosas) tecnificación de casi todo y globalización de muchas cosas, pues perdemos algunas cosas que… Yo, por ejemplo, hace mucho tiempo que no veo luciérnagas. Es algo que se echa un poco de menos. Es un sentimiento un poco entre melancólico y casi… vuelta a la infancia. Juego con eso. Creo que hay algunas circunstancias del mundo en que vivimos actualmente que hacen que nos olvidemos de ciertos detalles que nos hacían ser más felices, quizás, en el pasado que ahora.
¿Cómo planteas los directos de Num 9? Porque habrá directos, imagino…
Los planteo con mucha calma. Tengo muchas ganas de tocar, pero tengo que planificarlo bien. Estoy hablando con amigos y con gente cercana de otros grupos con los que yo creo que podría funcionar. La mayor dificultad es que yo quiero hacer un directo en que no se olvide la electrónica, pero que tampoco sea un directo de electrónica. Podría salir con un portátil y hacerlo, pero no, no es esa mi intención. Quiero buscar un batería, y quiero buscar… Entonces, ya lo tenemos más o menos hablado pero es algo que requiere tiempo. Y el disco acaba de salir. A lo largo del 2007 espero hacer algo.
¿Habrá continuidad para num9?
Sí, claro. No creo que ya en este 2007, pero mi idea es para principios del 2008 tener otro disco, que ya he empezado a trabajar en él. Hubo un periodo en el que estuve harto de todo lo que era Num9 y había decidido no componer más. Pero me recuperé hace un par de meses y empecé a componer con la idea de, si Acuarela tiene capacidad para ello, sacar un EP entre medias de ambos discos. Pero eso no es seguro.