“Tanques de reverb de 268 litros cúbicos, infecciones y fiebre en el ambiente y tsunamis de fuzz”, decían. Seguro que no es para tanto, pero con su primer disco para Mushroom Pillow el grupo gallego se ha convertido –creemos que merecidamente- en la gran revelación nacional de este primer tramo del año. Hablamos con Isabel Cea, Rodrigo Caamaño Díaz y Julián Ulpiano Muñoz Moreno, los tres lados de este triángulo, sobre su celebrado debut discográfico.
Por si alguien a estas alturas no os conoce… ¿Cómo, cuándo, dónde y por qué surge Triángulo de Amor Bizarro?
Isa: No, no, habla Rodrigo que habla mejor.
Rodrigo: Nos conocimos realmente en Coruña -de Coruña no somos ninguno- y decidimos un poco plasmar lo que pensamos todos. Digamos que vamos un poco por libre, nos juntamos allí más que nada porque no nos relacionábamos tampoco con nadie más, y nos acabamos juntando y formamos un grupo para plasmar todo el mal rollo y todas las ideas colectivas acerca del mundo en general que teníamos, para soltar el veneno que tenemos dentro, porque si no nos hubiéramos acabado matando entre nosotros.
Maquetas sonadas, éxito en el Proyecto Demo, oferta de Mushroom Pillow… Todo va bastante rápido y las cosas parecen estar saliendo a pedir de boca. Galicia es tierra religiosa y mágica… ¿Estáis encomendados a santos y vírgenes? ¿Contáis con ayuda de santones, curanderos, bruxas y meigas?
Rodrigo: (risas) Somos aficionados, somos muy aficionados al esoterismo.
Julián: Bueno, yo soy de Albacete, de un sitio al que algunos forasteros llaman “la pequeña Galicia”, allí en la sierra de Segura, que hay mucho verde, al sur, al lado de Jaén… Allí hay mucho animal en peligro de extinción, linces y cabras con cuernos muy grandes…
Rodrigo: Hay un pueblo lleno de Manolos Garcías (risas).
Julián: También hay un pueblo lleno de extraterrestres provenientes de Ummo. ¿No conoces el caso Humo? En los años 70, unos “ummitas” aterrizaron con un platillo volante y viven ahí detrás de la Peña de San Blas, es un poblado tipo Amish, pero en vez de ir de negro van de violeta, llevan sombrero las mujeres, ellos llevan barba, son herbolarios, médicos naturistas. Gente muy educada, vende sus productos en el pueblo. Una condesa de Albacete los auspiciaba allí, en un valle. Y ahí siguen.
El disco lleva un mes en la calle. ¿Os esperabais tan buen recibimiento?¿Esperabais más críticas negativas? ¿o más tibias?
Julián: A mí no me sorprende porque creo que nos lo merecemos todo. No me sorprende en absoluto. Cuando les conocí, dije: “Esta gente se lo merece todo”. Les di de comer, les di de beber… Estaban en un sótano, ahí encerrados…
Rodrigo: Pero nos hemos encontrado también una crítica muy dividida. Desde siempre, en los conciertos, había una gente muy entusiasta por un lado y otros directamente nos llamaban hijos de puta.
Julián: ¡Incluso por la calle! (risas).
Rodrigo: Pero sí, hay algo que escama ahí. Demasiada crítica buena.
Con el disco circulando y cada vez más metidos dentro de la maquinaria de lo que podríamos llamar industria musical independiente (plazos, compromisos, fotos, entrevistas, radios, festivales, giras…), ¿os gusta lo que estáis viendo y viviendo, o hay una parte mala en todo esto?
Julián: Yo en realidad imaginaba que era algo así. Sin parar de un lado para otro. Antes de esto no me explicaba cómo es que los grupos siempre están tocando las mismas canciones, y haciendo siempre las mismas entrevistas… En realidad es muy divertido.
The Jesus and Mary Chain, My Bloody Valentine, Stereolab, Surfin Bichos ó Mercromina.. Vosotros reconocéis saquear a todo el mundo, y la gente está hablando de propuesta revolucionaria al referirse a lo vuestro. ¿Qué tenéis que decir al respecto? ¿Demuestran los críticos falta de perspectiva cuando hacen afirmaciones tan infladas como estas? ¿Dónde residen según vosotros los valores supuestamente revolucionarios de vuestra música?
Rodrigo: Yo creo que tampoco es revolucionaria. Con respecto a las influencias, fue la misma prensa la que ya nos colgó esas influencias. Nosotros siempre nombramos a grupos en los que nos fijamos más, pero la gente, como no nos ve ningún parecido… Nos gusta My Bloody Valentine y Jesus and Mary Chain, por supuesto, pero no nos cansamos de decir que Stereolab es un grupo que machacamos mucho, que al final nos parecemos en la forma, pero en realidad nos influyó más Stereolab que los otros.
Julián: O Suicide.
Rodrigo: Sí, o Suicide, por ejemplo. Pero fue la misma prensa que nos encasquetó tres grupos cuando nuestro espectro es mucho más amplio.
¿Pero que pensáis de eso de que digan que sois revolucionarios?
Julián: Revolucionario…¿Así, a secas? (risas). ¿Ni revolucionario comunista, ni de la República?…¡Revolucionario a secas es lo más! Sin apellido…
Rodrigo: Intentamos ser muy naturales. Lo que pasa, a lo mejor, es precisamente eso, que muchos grupos en España sacan su primer disco y no resultan naturales. No sé por qué, yo es algo que siempre noté… Hay muchos grupos cuya propuesta a lo mejor está bien, pero luego los escuchas y hay algo que falla. Porque están haciendo algo que… A lo mejor ellos no son así. Piensan más en el que oye que en el que toca. Que hay que pensar también en el que oye, pero siempre mostrando lo que sabes. Es tan fácil como que cada uno tiene que hacer lo que sabe hacer.
¿Cómo lleváis el ser para muchos la “esperanza blanca del indie-rock patrio” (de ese “indie” del que se habla, claro, del que sale en las revistas, porque sigue habiendo del otro…)?
Rodrigo: Eso también enlaza con la pregunta anterior. Que no… Son cosas así que pone la prensa pero…
¿La cosa dentro de la música independiente en este país está tan adocenada y es tan conservadora como parece?
Rodrigo: Creo que hay muchos grupos que se basan mucho en cosas de otras épocas, con otros significados culturales.
Julián: Terminan haciendo música “remember”.
Rodrigo: Sí, oldies… Sí, está todo lleno de oldies, y no hay…
Julián: Se tiende mucho al karaoke. Todo eso, al fin y al cabo son cosas que ya se han oído mucho y son de fácil tarareo. Que ya está demasiado gastado, vamos.
Rodrigo: Por ejemplo, aquí en Madrid todo el mundo tiene que estar todo el día molesto con lo de las obras, porque siempre hay un puto zumbido detrás. Eso, a la fuerza, tiene que mosquear mucho. No puedes llegar al local de ensayo y ponerte a hablar de las flores… Nosotros somos de pueblo y lo que nos relaja es un buen grito.
Y no creéis que todo lo que contáis, el recurso a otras épocas, a lo ya oído, el karaoke, es sólo reflejo de la sociedad en qué vivimos, que ese espíritu trasgresor que se hecha en falta en la música se ha perdido (no sólo hablando de mayorías, también de minorías selectas y acomodadas; ejemplo: la burguesa y aburguesada escena independiente española) en todos los ámbitos de la sociedad española? Apechuguen con su parte. “Responsabilidad social” del artista… ¿Recetas para el cambio?
Julián: Yo no me responsabilizo del resto de la gente. La corriente que impera en este momento que es como de mosqueo general, nosotros no vamos a sacar a nadie de ahí. Es que yo ni siquiera pienso en todas esas cosas…
Hasta que punto es condicionante en el mundo de Triángulo de Amor Bizarro vivir en tierras gallegas. ¿Consideráis positivo venir de “la periferia”? Uno se atrevería incluso a hablar de insularidad, en el sentido de que sois una banda que parece preferir ir por libre, sin necesidad de adscribirse a escenas o “familias”…
Rodrigo: En Coruña hay familias como los Corleone, en la música. Ahí se hacen grupos de primos, y si el padre tenía un grupo en la época ye-yé… Nosotros siempre escapamos porque nos parece absurdo. Yo creo que es importante ir por libre, desde luego no hacer compadreo. Vas por los bares y ves a los de un grupo con los de otro grupo ahí diciendo, “que buenos somos todos”, cuando es todo una mentira. Es decir, se trata de hacer cada uno lo que sea, que a cada uno le guste lo que hace, y no hacerlo por gustarle al grupo que tiene de vecino. En Coruña pasa mucho. Aquí en Madrid será más grande y pasará menos…
Siguiendo con el tema doméstico. ¿Cómo es un día normal (no un día de entrevistas, no una semana de gira) en la vida de los miembros de T.A.B.? ¿A qué hora os levantáis por las mañanas? ¿A qué dedicáis las horas muertas?
Julián: Yo trabajo demoliendo hoteles ilegales.
Rodrigo: Pero eso es afición, no es trabajo, es afición.
Julián: Cocinamos muy bien.
Rodrigo: Sí, yo soy muy buen cocinero. Bueno, se tres platos que los hago muy bien. ¡Isa, di algo!.
Isa: Yo me dedico a sobrevivir rodeada de gañanes, que es bastante.
Julián: Va por la biblioteca, ahí con el látigo, azotando a los estudiantes. Las bibliotecas están llenas de estudiantes. ¡Eso no puede ser! ¡La bibliotecas son para leer!
Volviendo al disco. ¿Habéis quedado contentos con el resultado? A mí me parece que ha quedado algo contenido…
Julián: Estamos muy orgullosos.
Rodrigo: El disco está grabado en cinco días. Yo creo que más que contenido es culpa del formato. Somos un grupo que para enlatarlo es complicado. Si coges el sonido tal y como sonamos en directo en una sala, que es más brutal que en el disco, si lo metes en un CD, con los métodos digitales…Yo creo que los métodos digitales no se llevan bien con el ruidismo. Si hubiésemos grabado en cinta y con métodos analógicos sí que podríamos habernos parecido más al directo. Grabamos allí en una casa, en una aldea…
Julián: En la ría.
Rodrigo: A nosotros nos influye mucho la situación. No es lo mismo estar en el estudio que en un concierto. No queríamos hacer un disco que sólo pudiésemos escuchar nosotros. Queríamos que se oyese algo. En directo también vamos cambiando mucho. Hacemos conciertos muy salvajes o… Depende de la situación. Pero es que hay cosas que no se pueden trasladar muy bien a… Por ejemplo, los Liars, en disco, el disco es muy controlado… A mí el disco me gusta mucho pero en directo es un salvajismo… Eso no se puede llevar a disco.
¿Qué tal ha sido trabajar con gente del calibre de Carlos Hernández o Joaquín Pascual (que hace unos días, con cariño, nos decía que sois unos pesados, que no parasteis de enviarle mails hasta que accedió a colaborar con vosotros)?
Julián: Pues muy bien. Son gente muy cercana a nosotros. Aunque hayamos vivido lejos, son en realidad personas muy cercanas, con inquietudes similares, y Carlos ha sido perfecto para llevar todas las canciones a ese punto en el que realmente se pueden escuchar e incluso poner en una radio, porque las maquetas tenían un sonido más abierto y más caótico que hace difícil que se puedan pinchar en algún lado. Él ha hecho que se puedan poner las canciones en la radio y que duren tres minutos, y que el sonido sea bueno. Y Joaquín Pascual, su colaboración, la hizo en una tarde, metió unos teclados y unas guitarras acústicas y quedaron perfectas porque ya lo había hecho millones de veces. En el momento en que los conoces son gente de carne y hueso, no salen del disco, no son espíritus…(risas)
Rodrigo: Nosotros hemos tocado con gente que no nos entendía, ni nosotros a ellos. Con ellos en cambio (Joaquin y Carlos) es todo lo contrario. Desde el principio fue muy bien. Nos impone más el no tocar y tener que trabajar en los bares. Eso si que impone.
Tengo entendido que hay algunas canciones grabadas que se han quedado fuera del corte final y no aparecen en el álbum. ¿Por qué? ¿Hay intención de publicarlas como cara B de algún single o EP?
Julián: Están ahí enclaustradas. Hay dos y media, que se grabaron. En los cinco días que se grabó el disco se grabaron 13 canciones
Rodrigo: Doce y media, porque una quedó…
Julián: Sí, quedaron dos fuera y da como pena y rabia pues son dos canciones que nos hubiese gustado que entraran.
Rodrigo: Pero queríamos hacer un disco muy cerrado.
Julián: El disco tenía que llevar diez porque era lo ideal, para poder oírlo de un tirón.
Isa: Las que no han salido en el disco las tocamos en directo siempre; es como una especie de suplemento a la hora de ver un directo. El hecho de tocarlas en directo es como un “premio” para el que acude al concierto, pues has escuchado una canción que no viene en el disco. Por eso ponerlas en el siguiente disco es un poco ya de vagos. Y un recopilatorio o así ya depende más del sello.
Julián: Aparte, una es anterior, otra es nueva… No, no van a ir en otro lado. Están ahí.
¿Cómo surgen esas letras vuestras, un tanto inconexas, difusas, pero muy sugerentes? Os he leído decir que para vosotros son letras muy directas y con mensajes muy claros…
Rodrigo: Lo que pasa es que no contamos historias. No estamos en contra de las canciones que cuentan historias, pero decidimos no contar historias sino contar lo que pensábamos. Las letras son muy literales. Son declaraciones de intenciones. Son como proclamas, vamos. No están basadas en la experiencia, más bien…
Isa: En el surrealismo. Son un poco… Como cuando ves una película que puedes entender o no, pero te tienes que dejar llevar por ese mundo extraño o raro que es un mundo real al mismo tiempo.
Rodrigo: Cuando Buñuel hace “Los Olvidados”, la peli tiene momentos surrealistas, pero la idea básica está muy clara… Aunque después lo pueda contar de una forma o de otra. Si se toma siempre desde la perspectiva de que no estamos contando historias o vivencias, estamos diciendo cosas textualmente. Como cuando decimos lo del peinado de Jesús… Es así, textual, así acaba tomando forma.
A veces cuesta entender lo que decís entre tanta capa de ruido. ¿Es este un extremo que os preocupe?
Rodrigo: En el disco vienen las letras, viene el libreto con las letras para que quede muy claro. No escondemos nada con el ruido, al contrario. Si no se oyen más las letras es porque es imposible… Con el bajo a todo trapo, la batería dando hostias como panes y las guitarras… Es complicado que se entienda la letra, pero no es que intentemos ocultarla.
Tres lados de un triángulo, tres vértices… ¿Qué tal la reconversión a trío?¿Cuáles han sido los motivos de la marcha de los otros miembros? ¿Cómo han afectado estos cambios a la banda?
Julián: Podríamos decir que sí que están en el grupo. Porque está Blas, que es el ideólogo número uno; luego está David…
Rodrigo: En la toma de decisiones, entre todos discutimos a dónde ir, qué hacer, tanto en cuestiones técnicas como no sólo técnicas. No es que seamos nosotros tres solos ni mucho menos. Ahí en Coruña en el local donde ensayamos hay más grupos y compartimos cosas. En realidad somos mucha más gente.
Me parecéis un grupo de extremos, de dicotomías, de frío o caliente, así que… ¿Qué prefieren los miembros de T.A.B.? ¿Baile “posturero” o espasmo?
Rodrigo: Espasmo.
¿Sonrisa conciliadora o risa sardónica?
Julián: ¿Qué es sardónica? Depende. Con la familia, conciliadora. Pero de manera natural, no forzada. De verdad…
Isa: No entendieron la pregunta… Tú pon lo que quieras.
¿Corrección política o provocación?
Rodrigo: No somos provocadores, ni mucho menos. Decimos lo que siempre queremos decir. Cuando estábamos en colegio no lo podíamos decir; ahora lo podemos decir porque no hay profesor. No es nuestro plan la provocación por la provocación, que es algo que está muy gastado. Ahora mismo la provocación es muy fácil.
Julián: No vamos vestidos como The Horrors, por ejemplo. Eso es provocar, ¿no? Eso es postureo. En realidad vestirse como The Horrors es corrección política.
Rodrigo: La incorrección política es el contrapunto de la corrección política, pero en realidad ambas son primos hermanos.
¿Amigos o enemigos?
Rodrigo: Depende cuando.
Julián: ¡Viva la gente! La hay donde quiera que vas…
Mojaos. ¿Grupos actuales que os asqueen?
Isa: Deluxe.
Rodrigo: Sería como en el 1,2,3… Sería un no parar. Por ejemplo: U2, Coldplay… En España…
Isa: Mecano.
Rodrigo: Los Secretos.
Julián: Pon todos, ¡todos menos tres!
Rodrigo: Es que hay demasiados.
Isa: Femme fatal, Sunday Drivers… Estoy viendo las camisetas por ahí, se me están ocurriendo cosas.
¿Grupos de aquí que reivindicaríais?
Rodrigo: Yo creo que en España nunca hubo tantos grupos tan buenos como ahora.
Isa: Coconot.
Rodrigo: Tarántula.
Julián: PAL.
Isa: Travolta, por supuesto. Pero bueno, a Travolta no le hace falta reivindicación, porque tienen ya mucha trayectoria, no le hace falta que lo mentemos para nada. Pero sí, Coconot, PAL, gente que tienen un poco ahí escondida a propósito, los fichan para después hundirlos. Beef, llevan toda la vida, y sin embargo…
Rodrigo: Sí, para mi Beef son mejores que Los Planetas.
¿Y a nivel gallego?
Rodrigo: Apeiron, el disco que tienen… Lo que pasa es que está ahí en el limbo… El disco salió al mismo tiempo que múm y todo esto de la indietrónica, pero el disco era tan raro… Me parece un disco increíble. Y no se le dio mucha cancha.
La Voz de Galicia realizó recientemente una lista de los diez mejores discos del pop independiente gallego, entre los que se incluye vuestro álbum de debut junto al de grupos como Dar Ful Ful, Apenino ó Nadadora. ¿Qué queréis decir al respecto? ¿Cómo evaluáis el movimiento musical gallego?
Rodrigo: No existe, nunca existió. Hay cosas sueltas.
Isa: El movimiento musical gallego son cosas que puede haber, como Juan Pardo, pero para algunos ese movimiento parece que sea algo como más subterráneo, y eso no existe. Son orquestas y grupos…
Rodrigo: Esa prensa que habla del movimiento…
Isa: Hay grupos puntuales, pero no es un movimiento. Los grupos que para mí merecen la pena están fuera de cualquier tipo de movimiento. El movimiento que hay es de orquestas y de revival de los Beatles.
Rodrigo: Dar Ful Ful, en los 90, eran un grupo que estaba bastante bien, y en Galicia no podían dar conciertos, la gente les tiraba cosas, directamente. No existe ese público, aún ahora es muy escaso. Todos los medios apuntan a que hay algo, pero es mentira. Además, son los mismos medios que a la semana siguiente sacan a Bustamante montado en una moto… Coruña siempre fue muy mod, muy rockera. Vigo… El rollo de la movida viguesa de los 80 fue un gran timo.
Isa: Es que era cosa de un grupo. Eso del movimiento… será el mismo grupo que se mueve mucho, porque…
Rodrigo: Conciertos vacíos, en Coruña, siempre. Se inventan cosas que no existen.
¿Estrategia y planes a largo plazo? ¿O T.A.B. es fruto del caos, de la inmediatez, del ahora?
Rodrigo: Digamos que así se vive bastante bien, queremos seguir haciéndolo. Tenemos idea de sacar un disco pronto, cuanto antes y continuar expandiéndonos.
Para terminar con esto… ¿Podéis enseñarme vuestras navajas?
Julián: (risas) La mía la tengo en la mochila y la he dejado en la pensión. A falta de navaja siempre hay algún objeto punzante que puede penetrar. También llevamos cuchillos.
Rodrigo: La tengo en la guitarra. En realidad es un cuchillo, cortar carne la puede cortar.