La Costa Brava “Velocidad de crucero” (Mushroom Pillow, 07)

por: luismr · 16/Apr/07 06:48 · No hay comentarios - escribe el tuyo
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“Velocidad de crucero” se llama el nuevo álbum de La Costa Brava. Quizás en alusión a su productividad, a su desenfrenado ritmo editorial. Cuatro discos en dos años… Se dice pronto. Cuatro chispeantes y desenfadados trabajos que no han conseguido borrar la idea que muchos tienen del grupo… Nos lo reconocía Fran Fernández en una reciente entrevista: La Costa Brava siempre seremos el grupo bolinga de Sergio y de Fran, algo que han hecho para divertirse…”.

Quinto trabajo para la banda e importantes cambios en la formación. Eloy Cases y Dani Garuz han dejado el grupo, este último para poder así dedicar todos sus esfuerzos a su proyecto personal, Da. En lugar de ambos, Ricardo Vicente, ex-Tachenko, llega a La Costa Brava aportando incluso composiciones propias.

Esa es una de las características relevantes del grupo: todos en La Costa Brava escriben, todos aportan canciones. Más raro aún, han grabado por separado, y con prisas, cada uno mandando sobre sus propias canciones, decidiendo, sin la interferencia del resto, sobre los arreglos y timbres que mejor vestían a sus propias criaturas, “como los Beatles del disco blanco”, dicen. Así han sacado adelante La Costa Brava los 13 nuevos temas que forman parte de “Velocidad de Crucero”, su quinto largo. “Cada uno hace sus canciones y luego en el estudio cada uno graba lo suyo y es casi como si fuéramos dos grupos diferentes que juntáramos las canciones. El inconveniente de eso… Es muy cómodo para grabar pero luego en los ensayos nadie se sabe la canción del otro…”, nos contaba Fran hace poco.

No puede exigírsele cohesión a un disco grabado por partes, confeccionado a partir del pulso distinto de tres diferentes plumas, pero la cosa funciona cuando te acostumbras a la sucesión de humores (se le podría poner alguna pega a la secuenciación de los temas, en las primeras escuchas uno siente que hay cambios de ambiente demasiado bruscos…), cuando dejas de estar atento a las varias voces, a la autoría de las canciones. La unidad queda sacrificada en beneficio de una mayor amplitud estilística, de un mayor abanico de posibilidades sonoras, de más colores.

Los años han traído consigo un mayor enfoque, un mayor preciosismo. “Velocidad de Crucero” está repleto de canciones básicas, estructuralmente simples, que consiguen un vuelo espectacular gracias a los cuidados arreglos, medidos y elaborados apuntes instrumentales (vientos, pianos, órganos…) levantando pequeños mundos pop vestidos de psicodelia ligera que hacen pensar en lo mejor del pop español –también del de fuera- de décadas pretéritas.

Las –casi- siempre inspiradas letras (crónicas de euforia adolescentes –“Olímpicos”-, multiples y multiformes construcciones alrededor del amor idealizado –”Natascha Kampush”, “Te cambio por un mundo donde no valga la pena”, “Sábado”, “Háblame”-, metáforas de inspiración fantástica -“Amor Bajo Cero”-, miedo a lo que el tiempo se lleva y a lo que nunca dijimos e hicimos –“El Hospital”-, miedo a dónde el tiempo nos lleva-“Casado con otra”-) la producción luminosa y cristalina sacándoles brillo al fantástico trabajo de las guitarras, haciendo gala de mil timbres, hace de “Velocidad de Crucero” un catálogo de pop resplandeciente, un nada grandilocuente caleidoscopio de finitos pero inagotables perfiles pop.

A mí me empieza a morder la nariz, se queja como el nacimiento de un río. Y es que antes de ayer se me metieron las flores dentro. Voy enfermo de colores, admirando el recuperado fulgor de las cosas, respirando a través de las horas los olores primeros de una primavera nueva, y “Velocidad de Crucero” me parece una banda sonora más que agradable para amenizar este entretiempo.

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