La Habitación Roja: "Tenemos la suerte de contar con un público muy exigente pero a la vez muy fiel"

por: luismr · 02/May/07 19:59 · No hay comentarios - escribe el tuyo
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Jorge Martí y Pau Roca, dos cuartas partes de La Habitación Roja, nos ponen al día de sus motivaciones, sus intenciones y anhelos con motivo de la recentísima –el disco se ponía a la venta la pasada semana- edición de su último trabajo, “Cuando Ya No Quede Nada” (Mushroom Pillow, 07), álbum grabado en los estudios Electrical Audio de Chicago bajo la tutela de Steve Albini, y masterizado por Steve Rooke (trabajos con Franz Ferdinand, Jim O’Rourke, New Order o Wilco en su currículo) en los estudios Abbey Road. El resultado, brillante y … Escucha el disco y juzga tú mismo.

Segunda vez con Albini. ¿Se barajaron otras posibilidades o teníais bien claro que queríais repetir con él? Después de vuestra experiencia en “Dirán que todo fue un sueño”, ¿no pensasteis en volver a ocuparos vosotros de todo el proceso?

JM: Barajamos varias opciones y desde el primer momento era el que más fuerza tenía, sabíamos que íbamos a volver. De alguna manera el otro disco fue… No sé, llegas allí, no conoces el estudio ni la ciudad, tampoco a él… Cuando empezamos a manejar las nuevas canciones, no sé… Allí se puede grabar de puta madre. La idea era hacer el trabajo aquí, y luego queríamos añadir algunas de las cosas que nos había aportado grabar con Albini al concepto que teníamos del nuevo trabajo. En un momento dado hicimos una reunión con la compañía, hablamos de que nos gustaría volver y bueno, hemos intentado aprovechar las buenas cualidades del estudio, estar más relajados, ir conociendo ya a Steve… Saber lo que te vas a encontrar hace que prepares el disco de una manera determinada desde el principio. Lo hemos pasado muy bien y hemos quedado muy contentos con el resultado.

¿Se ha vuelto a encargar sólo de la parte técnica, de lo que serían las funciones del ingeniero de sonido, o ha participado esta vez de lleno en la producción?

PR: Todo lo que tiene que ver con el sonido, el no se mete en los arreglos y cosas así. Sí que le hemos preguntado, le hemos pedido opinión.

JM: De alguna manera le decimos por dónde queremos ir. Yo creo que la otra vez sí que fue un poco, no sé… Tocábamos las canciones y a él le dejábamos hacer. Ahora sí que le hemos dicho: “Nos gustaría que esta canción sonara de ésta manera”, poniéndole ejemplos gráficos, intentado explicarnos. Y luego el aporta algunas cosas, sí que a veces sugiere alguna cosa, algún efecto, algún pequeño detalle. De alguna manera vas interactuando. No se mete mucho en lo artístico, pero como ahora hay confianza y tal… Sí que ha dicho cosas, más que a nivel de poner a nivel de quitar. Él a veces te dice: “Hombre, yo la verdad es que creo que eso no aporta nada”, y a veces sí que tendemos a quitar cosas. La opinión desde fuera está bien siempre.

Me pregunto si el hecho de saber de antemano cómo trabaja la persona con la sabes que vas a grabar el próximo álbum llega a jugar un papel durante la composición de los nuevos temas… ¿Uno llega a escribir teniendo en la cabeza los métodos de trabajo o el tipo de sonido con el que Albini suele obtener mejores resultados?

PR: Más que componer, tocas las canciones de una manera determinada. También le elegimos porque antes de ir a ver a Albini habíamos pensado, dijimos, “para grabar estas canciones necesitamos alguien que sea muy natural y muy contundente”, así que un poco las dos cosas. Si vas a grabar con Albini intentas hacer un disco con la base muy sólida, bien ensayado, porque como grabas en directo… No vas a llegarle a Albini en plan “vamos ahí a improvisar”. Pero si que hemos dejado esta vez un poco más de espacio al sacar cosas allí, no como la otra vez, que las maquetas y el disco son prácticamente iguales.

JM: De todas maneras el graba a todo tipo de grupos y estilos. Así que para nada tenemos esa idea preconcebida de que Albini es sólo un tipo de música.

Más que un tipo de música, me refería a un sonido al que él le sabe sacar más partido que otros productores…

PR: Desde luego, la gente que va Albini quiere que suene todo muy natural, y el estudio que tiene lo tiene un poco de esa forma, no tiene ni Pro Tools.

JM: Nosotros lo que queríamos es: “Mira, sonamos así”. Esta vez lo que pasa es que hemos grabado más pistas, hay más arreglos, está todo un poco más elaborado, ha habido una preproducción más exhaustiva… En el anterior las canciones estaban muy ensayadas, y en este estaban muy ensayadas pero a la vez muy trabajadas, pensamos que debíamos usar más pistas.

“Duro y directo al corazón”, dice la promo de Mushroom Pillow… El disco suena crudo, tenso, inflamado, posiblemente sea lo más básico que hayáis hecho nunca… ¿Buscabais deliberadamente este sonido urgente y desgarrado?

JM: Yo creo que el grupo siempre ha sonado bastante cortante.

PR: Si se ha acortado un poco la distancia entre el directo y el estudio. Hemos cambiado un poco también la forma de tocar, tenemos un equipo distinto. Hay mucha melodía pero sí que tenemos un concepto un poco rock.

¿Y en este recrudecimiento de vuestro sonido puede haber tenido algo que vez el redescubrimiento que se ha vivido en los últimos años -por parte de muchos medios y de mucho público- de la escenas post-punk y cool wave de finales de los setenta y primeros ochenta?

PR: A nosotros siempre nos han gustado ese tipo de sonidos oscuros. Siempre nos ha gustado mucho la música de los 80 bien entendida que está volviendo ahora. Realmente los discos de The Cure o de Psychedelic Furs o de los Chameleons los pones ahora mismo y parece que fueran grupos contemporáneos. Siempre nos ha gustado.

“No me queda nada y eso es mucho más que ayer. Mucho que ganar y nada, nada que perder”… A nivel lírico el disco, en su conjunto (hay excepciones como Hoy), puede llegar a sonar bastante oscuro y desolado, sin embargo en las canciones aparentemente más desilusionadas siempre parecéis dejar espacio a la esperanza, siempre acaba aflorando algún tipo de sentimiento optimista, una luz al final del camino, un espacio para la redención… “Volveré a creer en lo increíble. Buscar las estelas en la mar. El camino es lo único importante. Me da igual donde me pueda llevar” ¿Os gusta enfrentar ambos términos, sacar luz de los contrastes, plantear un escenario un tanto desesperanzado que haga más necesario que nunca sacar pecho, afirmarse y obligarse a no asumir ninguna derrota?

JM: La verdad es que intentamos no pensar las cosas demasiado, salen así y por algo será. Siempre ha habido ese contraste que tu comentas de luz y oscuridad y música con un toque melancólico que sin embargo tiene momentos que transmiten vitalidad. Es un poco la marca del grupo y tiene mucho que ver también con la música que escuchamos que es también de ese corte, es música triste que te hace sentir bien, no sabría como definirlo. No quiero definirlo. Uno simplemente hace las cosas porque las siente así y luego son los demás los que juzgan y ponen etiquetas. Nosotros intentamos estar por encima de todas esas etiquetas y consideraciones.

“Otra barricada, otra manifestación. París está ardiendo y tú me estas diciendo adiós. Veo que esta vez no te voy a pedir perdón. Salgo a la calle y sólo encuentro confusión”. El amor y las relaciones personales siguen sirviendo de escenario para la mayoría de vuestros temas, pero, cada vez más, las letras parecen tener varios niveles de significación… Como si usarais lo particular, lo más cercano y conocido, para hablar en un sentido mucho más universal. ¿Qué opináis?

JM: Si, la verdad, esa ha sido siempre la idea de alguna manera, como hace mucha gente también en el cine, que trata una historia y dentro de esa historia hay una historia de amor anónima. La sitúa en un marco histórico y entonces hablas de muchas cosas a la vez . Pero de alguna manera lo que has comentado es lo que siempre hemos intentado, el hablar de cosas cotidianas, anónimas, cercanas pero que tengan pinceladas de universalidad y que se puedan aplicar a la mayoría de la gente.

“Me dijo que era la experiencia la piedra angular del progreso y la paz. Siempre persiguiendo utopías, ¿no crees que al final te vas a cansar?. No hagas caso a la nostalgia. Sabes que el olvido se cura en soledad. Me dijo que era el universo lo que nos lleva dentro en su interior, que me olvidara de otros mundos. Lo que realmente importa esta aquí. Tal vez cuando dobles la esquina. Tal vez cuando te dejes de esconder…”. Aunque ya habéis tratado el tema en canciones anteriores, Cuando Ya No Quede Nada me parece el disco más terreno de La Habitación Roja, el más descarnado, el más cercano a la realidad (en sentido amplio… emocional, sociológico, incluso socio-político)…

PR: Se juntó un poco todo, que parece una tontería, pero temas de cambio climático, un punto apocalíptico… Además de eso, la canción más directa que es la del ex-presidente. Pero siempre hemos trabajado un poco con esto. Hemos grabado treinta canciones y nos hemos dado cuenta de que en la selección final sí que había un hilo conductor. Me gusta ese aire. De hecho vimos que “Cuando Ya No Quede Nada” es un título un poco unificador. Son los tiempos que corren.

Hay momentos en los que parece que los ritmos quisieran hacerse aún más bailables, y a mí juicio sonáis realmente brillantes en esos momentos. ¿Pensáis seguir explorando esa vía bailable en el futuro?

PR: La canción más bailable que hemos hecho nunca sí que es Posidonia. Es un disco no de baile, pero si son canciones que se pueden pinchar. Realmente en ocasiones anteriores difícilmente se nos podía pinchar.

JM: Normalmente en la forma de trabajar del grupo lo primero es tener una buena melodía, una letra bonita, que es lo que es un armazón de una canción, de campamento, que se pueda tocar en una habitación, tranquilamente…Y luego eso intentamos hacerlo un poco… no más sofisticado, pero sí mas complejo. Intentamos meter un ritmo no sólo por meter un ritmo, sino que el ritmo tenga su aquel.

PR: Algún patrón original también, si no al final acabas “tu tu ta, tu tu ta”…

JM: Intentamos darle a todo un poco la vuelta, hacer algo que no hayamos hecho antes, sobre todo para que sea más excitante, y la parte de ejecución sea más interesante. Pero sobre todo lo que nos interesa es el armazón. Una vez que hay canción, nos gusta de alguna manera “putearla” un poco.

“Nos falta el carisma y no tenemos talento. Sólo hablamos del pasado y nunca estamos contentos. Siempre discutidos, o nos dan por acabados. Hay tanto que no sabemos. Y el futuro es tan incierto”. Como banda veterana, ¿sentís esa incertidumbre de cara al futuro?

PR: Esto identifica algunos de nuestros pensamientos, los hay mucho más positivos. No somos un grupo que tal revista o tal medio nos haya llevado en volandas, somos un grupo sin portadas. Entonces eso nos da por un lado fuerzas para seguir. Tenemos la suerte de contar con un público muy exigente pero a la vez muy fiel, que nos permite crecer, un público que si te arriesgas suele seguirte. Lo mejor que tenemos es eso, y lo peor las cosas de la prensa.

JM: Y bueno, yo también diría que el futuro siempre es incierto. Cada historia es distinta, cada persona es distinta y cada carrera de un grupo es distinta. Hay grupos a los que el éxito les puede venir con el primer disco; hay grupos a los que puede que no les venga nunca; hay grupos que tardan diez discos en triunfar o en ser reconocidos, pero nunca se sabe. Yo creo que hoy en día todo el mundo se mueve por clichés y le pasa mucho a la prensa también: se busca el hype del momento, y hay tal avalancha de referencias… Discos a los que se les dedica un montón de tiempo pasan desapercibidos porque no hay el suficiente tiempo como para disfrutarlos. De alguna manera yo creo que el público sí que se toma ese tiempo y tiene la delicadeza de dejar a los discos madurar y entonces puede extraer más consecuencias de los trabajos de los grupos. Nosotros hemos ido siempre por libre, ajenos a modas y en ese aspecto nos sentimos fuera de cualquier movimiento. Nos importa la música y lo demás, a veces te jode más, a veces te jode menos, pero intentamos pasar de ello.

¿Y como jóvenes en la treintena? (“Y el futuro es tan incierto…”)

PR: La carrera musical es incierta siempre. Una mierda de disco te puede hundir, pero siempre hemos confiado en que mientras nos dure la inspiración y nosotros le dediquemos el trabajo las cosas funcionarán. Yo siempre que veo un buen grupo al final funciona. La pereza mata, el éxito puede matar a un grupo también, porque empiezas a pensar otras cosas.

JM: El dinero… No sé, no lo hacemos por dinero.

PR: Aunque da libertad.

JM: Ahora mismo estamos dedicándonos a la música solo, pero para nosotros esta es una noticia para congratularse, estamos muy contentos , es muy bonito hacer lo que te gusta y que te paguen por ello pero no queremos que esto condicione nuestra música. En ese aspecto yo creo que es bastante valiente el hecho de grabar donde grabamos, hacer el tipo de canciones que hacemos porque podríamos hacer música mucho más fácil, más sencilla y más comercial, grabar con un sonido mucho más amable, pero realmente no es lo que nos apetece y no lo hacemos.

Fuisteis una de las primeras apuestas fuertes de renovación (o afianzamiento, según se mire) de Mushroom Pillow, a mi juicio uno de los sellos independientes españoles que mejor están sabiendo hacer las cosas en los últimos tiempos, en particular en lo que respecta a su política de fichajes (Travolta, Standard, Chinarro, Triángulo de Amor Bizarro). ¿Qué tal os sentís dentro del sello y que opináis de sus últimos pasos?

JM: Nos sentimos a gusto.

PR: A mí me gusta mucho el catálogo.

JM: Creo que ahora mismo es un sello muy coherente, donde apetece estar. Nos gusta su forma de trabajar, de contemplar el negocio de la música, prima siempre lo artístico sobre lo económico, sin descuidar lo económico.

PR: No perder de vista el hecho de que es una empresa está bien, puedes seguir sacando discos.

JM: Luego nosotros también como grupo seguimos la filosofía de Mushroom Pillow que es intentar siempre dar lo máximo a la gente, luego la gente se descarga el disco, lo roba o hace lo que quiere, pero bueno, por nosotros no va a quedar que intentemos ofrecer siempre la mejor grabación posible, queremos tener siempre el mejor equipo posible, intentando mejorar siempre en todas las facetas que son de nuestra incumbencia, y esa filosofía la tiene también Mushroom Pillow en las ediciones de los discos, los videos… Es decir, siempre en la medida de nuestras posibilidades ofrecer el mejor producto posible.

Como miembros ilustres de la escena musical independiente española, ¿qué destacaríais, para bien y para mal, del ambiente musical (grupos, bares, salas, clubes, escenas…) que se vive en el país a día de hoy?

PR: La salas son un poco el talón de aquiles del circuito en este país. Hay público, hay buenos grupos pero las salas…tampoco es cuestión de criticarlas, es muy duro tener una sala y la ley no es nada permisiva. En los países donde funcionan bien los circuitos de salas hay apoyo gubernamental. En nuestra ciudad, Valencia, cuando vas a presentar un disco, nosotros intentamos ofrecer siempre el mejor sonido posible, llevamos los backliners, llevamos un equipo de la hostia y queremos que la gente que se deje 15 euros escuche bien y nos vea bien y hay salas en las que eso es imposible.

JM: Si, esa es la mayor putada de todas. Hay medios, hay festivales, hay mucha música en directo pero falla la infraestructura. También me pongo en la piel de los grupos que empiezan, que es realmente difícil ir a tocar porque hay que pagar por tocar.

PR: Cuando nosotros empezamos, te pagaban por tocar. Te daban la taquilla y ya estaba , pero ahora hay que pagar.

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