Esta noche la Sala Sol acogerá el concierto de Nixon, vamos Francisco Fernández de toda la vida, con banda. Estoy asustada, ¿llevará afinada la guitarra esta vez?, ¿cantará con más ganas de las que viene mostrando en sus últimas actuaciones?, ¿le fastidiaremos el público la representación coreando las tonadillas de “Es perfecta”? (Aviso para navegantes: Llevo practicando toda la mañana para poder emular los arreglos del disco…). De todas formas, he de reconocer que me encantan estos eventos de riesgo. Porque, ¿qué es la vida sin un poco de emoción?
Voy preparada. Esta vez, Nixon no me pillará desprevenida. Como un buen amigo -habitual de esta casa- me comentó una vez, “realizar este tipo de conciertos con tantos fallos y con un sonido que podría ser de un principiante, seguro que forma parte de su plan”. Completamente de acuerdo con esta tesis, si no, ¿por qué comenta en su blog, hace casi una semana, que él irá –junto con Richi- “de lo otro”? Así se hace Fran, tú no disimules:
“Al final Pablo no puede venir, con lo que la banda seremos Iván de bajista (que ha venido en algunos conciertos de LCB), Paco Australian de batería, y Richi y yo de lo otro. Tenemos un fin de semana para ensayar, así que no creo que nos de tiempo a montar versiones ni nada, tocaremos el disco y punto.”
Más sincero imposible. Vamos, que el concierto o puede ser fantástico o podemos llorar de pena. ¡Qué tensión! ¡Y pensar que tendré que aguantar unas cuantas horas todavía para comprobar que es eso de “ir de lo otro”! No me imagino a Billy Bragg diciendo que él va “de lo otro”! ¿Terminemos todos esta noche yendo “de lo otro”?
