¿Un disco de Apparat, proyecto históricamente vinculado a la sección más preciosista de la la i.d.m. (intelligent dance music) electrónica reseñado en PopMadrid? Seguramente hubiera estado fuera de lugar en otro tiempo, pero a la vista de intenciones y resultados, nos parece más que justificado el sacar a colación este Walls”, tercer álbum largo de Apparat (nombre real Sascha Ring) en siete años.
Tras su -muy celebrada en los círculos adictos al techno menos abigarrado y más melódico- colaboración con Ellen Allien bajo el nombre de “Orchestra Of Bubbles” (BPitch Control, 06), Apparat regresa a su casa (él propio Sascha co-dirige junto a Marco Hass aka T.Raumschmiere el sello Shitkatapult) para entregar un disco que, pese seguir haciendo uso de las herramientas propias de lo que se ha dado en llamar “electrónica inteligente”, desprende un marcado regusto pop; flotante, sintético y contemporáneo, pero pop al fin y al cabo.
A los habituales trucos digitales se suman esta vez pianos acústicos, guitarras oceánicas, ambientes más orgánicos y arreglos de cuerda a la vez que las voces (la del propio Sascha en “Arcadia”, una de los mejores temas del álbum; la de Raz Ohara en “Holdon”, “Headup” o “Over and Over”) se hacen protagonistas. Sin acabar de renunciar a su filiación techno o electro, las canciones de “Walls”, siempre melódicas y predominantemente melancólicas, aparecen recubiertas de una sensibilidad pop más acentuada que en anteriores trabajos.
En “Hailin From The Edge” el ritmo pesado del bajo y la voz de Ohara hacen del tema una suerte de trip-hop meets blues-rock mutante meets post-rock; “Holdon” es una irresistible ración de sofisticado r&b-pop; “Fractales”, tema en dos partes, une colchones de sintetizador, guitarras y cuerdas aunando complejidad tímbrica y seducción melódica en la más reciente tradición indietrónica; pero son “Birds” (cajas de música, cuerdas y ribete electrónico) y su burbujeante atmósfera de amanecer estival, la melancolía crepuscular de “Arcadia” (pop etéreo escuela 4AD a pesar de los ritmos fracturados), la psychodelia-pop de “Headup” (entre The Postal Service, Mercury Rev, Manitoba y Slowdive según avanza la canción), la cadencia perezosa y soleada de “Over and Over”, el sinfonismo minimalista (sí, uno diría que estos son términos contrarios y excluyentes, pero aquí parecen funcionar de la mano) de “Like Porcelain” o la “canción oculta” (tras cinco minutos de silencio los altavoces nos sorprenden con una miniatura de nebulosa ambient a lo My Bloody Valentine) que cierra el álbum las verdaderas bazas de Walls” de cara a cualquier oyente no avezado en las superpobladas aguas de la electrónica contemporánea.
Si durante estos últimos años has disfrutado de propuestas híbridas como las de Múm, Pulseprogramming, Telefon Tel Aviv (aunque el disco fue grabado en Berlín, Joshua Eustis de Telefon Tel Aviv se encargó de las mezclas del álbum en su estudio de Chicago) Dntel, buena parte del catálogo de Morr Music o City Centre Offices, en Walls” encontrarás más de un majestuoso momento.