Si en mi artículo sobre el último disco de Astrud recomendaba que se escuchase con la mente abierta, en este caso hay que ir un paso más allá en ese proceso de aceptación de pensamientos alternativos para poder adentrarse en un mundo que no se parece a nada de lo que, por lo menos yo, hayas escuchado antes.
Mi descubirmiento de Hidrogenesse fue poco menos que fortuito, ya que me encontraba deambulando por la zona del mercadillo de contempopránea cuando un par de Poppies empezaron a fliparlo con un bolso en el que debajo de la silueta de un poni decía "Nada más triste". Como en el Gallo Verde somos unos (orgullosos) incultos musicales pensamos que se trataría de una excéntrica referecia de culto fuera de nuestro alcance. Peeero poco después en uno de los descansos entre concierto y concierto en los que no nos fuimos a tupirnos de cubatas pusieron precisamente esa canción que dice que "No hay nada más triste que los caballitos poni, en esta importante feria, los caballitos poni, LOS CABALLIIIIIIIITOS POOOOOOOOOONY", y yo lo flipé.
Precisamente por eso recomiendo empezar a escuchar a Hidrogenesse dejándose seducir por esa canción sublime como es “Nada más triste” incluida en su álbum Gimnástica Passiva. Esto es una prueba de fuego en donde sólo caben dos opciones: que pienses “Esto es una mierda” o “Esto es una mierda tan grande que me encanta”.
Más información aquí Hidrogenesse
