Iba en el coche de vuelta a casa y oigo a Trecet en su programa de radio 3 dereflexionar en voz alta en uno de sus interminables monólogos de la manera siguiete: "Se habla de política, de cine, de literatura, pero no se habla de música. Es algo que ha empezado a preocuparme. ¿Por qué no hay diálogos, debates aquí, en la radio o en otros sitios sobre música?..." Tal vez no sea literal pero intento ponerlo tal cual lo escuché. Y yo me pregunto:
¿En qué mundo vive Trecet? ¡¡Pero si es el rey del monólogo!!! Puede que su subconsciente le haya jugado una mala pasada, que se encuentre solo, no sé. Es un extraño pensamiento, por varias razones:
1. Nunca en la historia se habló tanto sobre música como ahora, gracias a internet (foros, blog, myspace, páginas web de los grupos, revistas especializadas sobre música digitales...)
2. Nunca antes se había alcanzado el grado actual de democratización del gusto musical de las gentes ...a las que les gusta la música, claro esta, asnos que prefieran la paja al oro los ha habido siempre. Me refiero a que el papel del aristocrático gurú radiofónico murió con la llegada de internet, el público interesado se hizo libre de investigar por su cuenta, sin necesidad de que le digan lo que estás bien y lo que está mal. En los ochenta las estrellas de la radio tenían sentido, se les adoraba con razón, hoy ya no. Lo mismo decir de los doce apóstoles periodistas dedicados al rock en España: ya no les sigue nadie, ya no les cree nadie, ya cualquiera sabe más (y mejor) lo que le gusta que lo que quieran meterle por las orejas desde el periódico tal o la radio cual. No quiero quitar valor a la información, sí en cambio quiero constatar la revolución cultural que se está viviendo en este sentido. La sordera y ceguera de Trecet no es más que un ejemplo y un triste síntoma.
3. Nunca antes el mundo fue tan pequeño, tan interactivo, tan dialogante: de ello se nutren ntre otros las cadenas de telefonía móvil, etc. Y la música está en las conversaciones de los patios de los colegios, en los institutos, en los bares, en la universidad, en la calle, en las casas y en la red.
4. Por último, si el director de uno de los programas señeros de la radio pública quiere que se hable de música: ¿Por qué no deja de monologar entre esos discos que elige de año en año y que repite pauvlovianamente hasta la saciedad para que alguien se los aprenda de memoria imagino, y se pone las pilas y hace que se hable de música en su programa?