Realidad es el título del nuevo disco de Magín Blanco, un caso atípico en el pop galego por la sensibilidad de sus letras y el buen gusto de sus canciones. En el disco anterior, Ella, consiguió la proeza de hacer cantar nada menos que a Gloria Van Aerssen, de Vainica Doble. Lejos queda ya su disco de debut, La rosa, de 1988, por lo que cabe decir que Magín vive una segunda juventud creativa. Realidad contiene diez canciones en la tradición del folk-rock americano de finales de los sesenta, no faltan las referencias a Dylan, Van Morrison, Gene Clark o Peter, Paul and Mary.
Tres son mis canciones favoritas del álbum, "Las Mareas" por su intensa emoción de derrota, en una línea de pop paisajista inventada años atrás por Antonio Vega. "Hielo sobre hielo", que refleja la ternura hacia las balas perdidas que tan bien sabía retratar Enrique Urquijo. Y "Lluvia dorada", la que yo eligiría como single, una canción que se hace más grande hacia el final, repleta de miles de preciosas rimas, y todo porque ella es de miel. En "La fiesta" hace la foto a la estupidez y el pijerío eterno del norte con humor y tristeza, cantando en un registro que me recuerda a Josele Santiago. "El Corazón de los pájaros" es una viñeta muy poética, melancólica y piadosa, como un cuento navideño de O´Henry. El disco se cierra con una hermosa canción acústica en galego, "Revelación", después de recrear fantásticamente "Mi borrachera" de José Morante.
El disco trae algunas sorpresas, como los textos de las páginas interiores dedicados a una imaginaria chica de los pies gigantes, todo un alarde de fantasía que nos da la clave irónica del título de este maravilloso album: "Realidad". No creo que sea una mala manera de perder el tiempo aproximarse al universo de Magín Blanco.