El pasado mes de octubre, el madrileño sello Elefant anunciaba a bombo y platillo la inminente edición del nuevo disco de esa ficción pop que es La Casa Azul, proyecto unipersonal de Guille Milkyway que volvía sin embargo a valerse de sus cinco “androides” (David, Virginia, Sergio, Clara, Oscar) para hacer gala de un nuevo estilismo minimalista de inspiración retrofuturista que se alejaba de la estética colorista, inocente y cándida que había caracterizado al grupo en el pasado sin alterar el sonido de unas canciones “más hiperactivas y plásticas que nunca”, igual de sintéticas y optimistas, que vuelven a apostar por la personal amalgama de estilos dentro de ese espacio de coordenadas que Milkyway define apropiadamente como “60’s Bubblegum + 70’s Disco + 80’s Guitar Pop + 90’s Europop + 00’s Shibuya”.
“La Revolución Sexual” llegó a las tiendas el 3 de noviembre y estalló la “milkywaymanía”… Presentaciones privadas atestadas de gente, entradas para sus conciertos madrileños agotadas, un interés inusitado por parte de medios generalistas (Radio 3, periódicos de tirada nacional como Público, La Razón, el suplemento La Luna de El Mundo, El País Semanal) y el disco colocándose en el puesto número 25 de las listas oficiales en sus primeras semanas a la venta. Razones más que suficientes para apuntar con nuestras preguntas al cerebro de La Casa Azul. Guille Milyway al habla…

¿Qué te llevó a concebir en su momento La Casa Azul como proyecto en el que quien compone las canciones se esconde tras una banda ficticia? ¿Miedo escénico o gusto por la fantasía pop?
La conjunción de ambas. Realmente nunca me llegué a plantear otra cosa para La Casa Azul que no fuera algo así. Soy una persona tímida, que siente cierta incomodidad a la hora de mostrarse en público. Por otro lado soy fan de muchísimos grupos de finales de los 60 que realmente eran grupos de fantasía. Así que ¿qué mejor podía hacer?
¿Grupos clásicos como The Archies, The Monkees o 1910 Fruitgum Company han sido inspiración de La Casa Azul, además de en el plano estético, en el conceptual?
Pues no realmente no creo, no. Siempre he sido muy fan de la explosión Bubblegum de finales de los 60. Siempre me ha hecho gracia, he sido gran coleccionista de rarezas y no sé, me interesa esa parte fantasiosa de esos grupos. Pero realmente podemos decir que esos eran grupos planteados con un objetivo claramente comercial y en un plano absolutamente mainstream. Serían más equivalentes a unos Aqua de hoy en día, o si mucho me apuras, a unas Spice Girls o Lucky Twice, por decir algo. Realmente sigo interesado en ese tipo de grupos hoy en día, aunque no resulten tan fascinantes ni estética ni musicalmente.
“Bandas” de bubblegum pop como Banana Splits o 1910 Fruitgum Company se lanzaban en su día a hacer giras o presentaciones por televisiones con varias formaciones distintas para poder “hacer frente a la demanda”, llegar a más ciudades al mismo tiempo y así rentabilizar con los máximos conciertos posibles el lanzamiento de un single. ¿Ha habido alguna vez tentaciones de hacer algo parecido?
Por supuesto que no. Por dos motivos principales: como te decía antes, el principal motor del movimiento bubblegum de finales de los 60, en el que ese tipo de grupos se ubican, era el económico. Está claro que eso no sucede con La Casa Azul, grupo que nunca tuvo ningún tipo de aspiración mainstream y que se siente cómodo dentro del underground. Por otro lado, creo que una cosa que diferencia claramente a La Casa Azul de ese tipo de grupos es que, no por ser un grupo de fantasía, deja de ser una propuesta marcadamente personal y que habla, o canta en este caso, directamente al oyente de sentimientos y cosas vitales.

¿Tendría alguna implicación que mañana tres de los cinco figurantes que prestan sus caras y cuerpos al concepto de La Casa Azul decidieran no seguir formando parte del juego?
Es que realmente no son figurantes que prestan sus caras y cuerpos, son androides. Pero en cualquier caso, creo que no pasaría absolutamente nada. Al fin y al cabo, estamos hablando de música.
La nueva estética que exhibió la banda en las fotos promocionales, el nuevo arte de portada, hicieron temer a bastante gente un cambio de dirección musical. ¿Se buscaba esta reacción, generar esa incertidumbre?
Realmente nunca busco ningún tipo de reacción en la gente ni cosas por el estilo. Busco hacer lo que me apetece en cada momento. Y creo que una cosa importante en este nuevo disco era desnaturalizar un poco al grupo, convertirlo todo en más artificial y plástico y crear un futuro aséptico no catastrófico. Es lo que cuadra con la temática del disco y lo que queríamos plasmar en el arte y en las fotografías.

Siempre has expresado lo mucho que te cuesta enfrentarte al escenario. Imagino con el creciente éxito de tus discos, la demanda para que toques en directo es mayor. ¿Esa creciente demanda -no sé si también creciente presión- puede llegar a quemarte? ¿La obligación de hacer cada vez más directos podría hacer que La Casa Azul dejara de ser algo divertido para ti?
Pues no me lo he planteado nunca, pero tengo muy claro que el día que eso suceda dejará de existir La Casa Azul, y como no quiero que eso suceda, pues no dejaré que tocar en directo me llegue a quemar. Por otro lado, el “creciente éxito” que comentas, realmente no es un éxito para que uno se llegue a quemar… Suelen ser momentos de más notoriedad por ciertas conjunciones astrales… Un día estás un poco más arriba y al día siguiente un poco más abajo. Así que lo único que puedo hacer yo es intentar obviar este tipo de cosas y centrarme en la música, que es lo que me hace feliz.
Para muchos fans de tu música, frente a los discos, los conciertos de La Casa Azul hasta ahora eran momentos poco más que anecdóticos, reuniones de sociedad que habitualmente se convierten en una especie de karaoke multitudinario donde lo que importa es cantar y bailar sin hacer mucho caso a lo que pasa sobre el escenario. ¿No piensas que hay demasiada distancia entre la actitud desenfadada, incluso desacomplejada de tus conciertos y el acabado tan perfeccionista y superelaborado de los discos?
Bueno, hoy en día llevamos sobre el escenario 5 pantallas de plasma de 50”, 7 ordenadores conectados en red, y elementos visuales y de sincronización con varios meses de duro trabajo. Dentro de las evidentes limitaciones presupuestarias que tiene un grupo como La Casa Azul, creo que es algo novedoso y, en cualquier caso, tecnológicamente profesional. Mi actitud en el escenario no es muy desacomplejada porque yo estoy lleno de complejos que se hacen más que evidentes encima de un escenario. Sé a lo que te refieres, pero creo que en cierta medida, el hecho de presentar una propuesta en directo que no se encuadre dentro del clásico concierto de pop-rock de banda de 5 músicos y con una actitud de estrella del rock, en este país, siempre será despreciado, aunque uno tuviera mil medios al alcance. Es algo que en algunos lugares, como Japón, no sucede. En la medida de mis posibilidades, dando por supuesto que será algo que de alguna manera hago por obligación, y manteniéndome fiel a mi forma de ser, y al carácter fantasioso y artificial del grupo, voy a intentar hacer que la gente disfrute en un espectáculo de La Casa Azul. Es que realmente es a lo único que aspiro: que estos conciertos sean una especie de reunión de fans que cantan y bailan sin hacer mucho caso de lo que pasa sobre el escenario. Me doy por satisfecho. ¿Qué más se puede pedir?
Insistiendo en un poco en el mismo tema… Vainica Doble, por ejemplo, se morían de vergüenza cuando actuaban en directo, siempre prefirieron no hacer conciertos. El tuyo podría ser un caso similar. ¿Crees necesario en esta época de Internet actuar en directo?
Es necesario si uno quiere vivir de la música. Hoy en día, la situación actual ha beneficiado a los grupos que plantean el directo como el pilar de su propuesta. Todos los que amamos el estudio muy por encima del escenario, nos hemos tenido que adaptar de una u otra manera. Pero está claro que el estudio no da dinero. Otra alternativa para evitar los escenarios si uno no los considera interesantes para su propuesta, es trabajar de otra cosa y aprovechar los ratos libres para realizarse…
En tus conciertos siempre has preferido aparecer tú sólo… ¿Por qué? ¿Por qué no llevar a la banda ficticia también al escenario? Sinceramente, ¿nunca has llegado a pensar en montar una banda real que pueda respaldarte tocando de verdad sobre el escenario?
Bueno, como te decía anteriormente, la gira actual no se enmarca estrictamente dentro de los parámetros que indicas. Lo que está claro es que La Casa Azul es un grupo de fantasía y fantasía es lo que tiene que haber encima del escenario. Ya tengo otros proyectos en los que apoyarme en una banda estándar. Pero no será el caso de La Casa Azul por el momento.

Pero dado el “éxito masivo” que ya está teniendo “La revolución sexual”, la traslación del show en directo que vimos, por ejemplo, en El Sol, a locales de mayor capacidad, ¿haría variar en algo el concepto del directo, añadiendo, por ejemplo, nuevas muestras de vídeo-arte, músicos u otra cosa? ¿Cómo ves actuar tú solo antes 5.000 personas?
Bueno, yo no lo calificaría de “éxito masivo”, aunque sea una bonita ilusión óptica. Sólo me veo tocando ante 5.000 personas en festivales, cosa que, en el fondo, es lo mismo que actuar ante 100, porque siento el mismo pánico. Sea como sea, en una ciudad grande, hoy en día, La Casa Azul consigue reunir a 1.000 personas, cosa que es un buen punto intermedio en el que uno se siente aterrorizado pero sobrevive.
A nivel musical, La Casa Azul me parece un ejemplo claro de grupo que maneja un basto abanico de referencias musicales, guiños y citas que le son ajenas a buena parte de su público. ¿Te preocupa que esas citas o referencias no sean comprendidas?
No estoy del todo de acuerdo, porque creo que gran parte del público de La Casa Azul tiene referencias musicales similares a las mías, aunque estéticamente no lo muestren. Pero en cualquier caso, eso realmente da igual, porque a mi me pueden gustar los Beatles, pero no el skiffle o el rhythm & blues. Y eso le puede pasar a algunas personas con La Casa Azul. Respecto a los guiños o citas, bueno, da un poco igual, porque a quien le interese y no conozco pues ya investigará, y a quien no le interese pues da igual porque las canciones se entienden igual.
A la hora de componer, ¿las citas a otros músicos surgen con premeditación? Quiero decir, ¿piensas en hacer una canción “en homenaje a” o “del estilo de… Los Gritos”, por poner un ejemplo, o esas referencias a otros grupos surgen de manera inconsciente durante el proceso de composición?
No no, nunca pienso en hacer homenajes ni cosas así. La cita no se plantea a priori ni nada por el estilo. Me gusta hacer ese tipo de cosas porque creo que para una persona a la que le cuesta verbalizar sus sentimientos como yo, el uso de citas es un recurso muy potente, porque en un momento, con una sola palabra puedes comunicar una sitación. No es igual de gráfico decir “entrar pletórica” que decir “entrar pletórica a lo Barry White”… Y no sé, en cualquier caso, la mayoría de veces son citas a cosas de la historia de la música… Y bueno, es porque ese es mi mundo, he pasado gran parte de mi vida coleccionando y escuchando discos, por lo que resultan una parte importante de mi vida.

Estas en el momento de pasar de ser un grupo fetiche para buena parte del público natural del pop independiente español a llamar la atención de cada vez más gente ajena a esa escena. ¿En tus conciertos, percibes esa renovación de público?
Bueno, la “escena” indie no se debería definir por un estilo de música sino por la actitud ante la forma de percibir la creación artística. En ese sentido, como en todas partes, hay parte de la gente que se encuadraría dentro de lo que llamas “escena” a la que le gusta La Casa Azul y otra que no. Pues lo mismo sucede con la gente ajena a esa “escena”. Respondiendo más directamente a tu pregunta, en los conciertos de La Casa Azul siempre ha habido mucha mezcla de público… y eso a mí me resulta muy gratificante.
Y cómo es la cosa a nivel de medios. En las últimas semanas te han dedicado su espacio medios generalistas como El Mundo, El País, TVE… ¿Notas diferencias en el trato, en las intenciones o intereses, o en el tratamiento que esos medios generalistas le dan a la información respecto a medios musicales más especializados y conocedores de tu música desde hace más tiempo?
Sí suele haber diferencia porque está claro que un medio generalista habla de todo y no sólo de una cosa. Es como si un día lees en el periódico acerca del coleccionismo de caparazones de caracol o sobre el descubrimiento de un nuevo medicamento que bloquea ciertos enzimas. Te lo van contar con el tono de un profesor de primaria a sus alumnos. Está bien que sea así. Pero vamos, que muchos de los periodistas de medios generalistas son periodistas muy especializados. Es seguramente más el tono general que la intención de las preguntas. A veces resulta desengrasante huir del micromundo especializado para hablar con cierta normalidad, naturalidad y sencillez sobre música.

Mucha gente se está haciendo eco con sorpresa de tu entrada en las listas oficiales de ventas. A la hora de componer las canciones, ¿has tenido alguna vez en cuenta aspectos como la radiabilidad o el potencial comercial de lo que haces?
Por supuesto que no. ¿Cómo voy a hacer eso? Bueno, si lo hiciera es que nada tendría sentido, supongo. Como artista lo único que a mí me interesa es hacer las canciones que yo quiero hacer, de la manera y con el sonido que me apetezca cada vez. Eso es lo que debería definir a la escena indie que antes comentábamos. Y, en el mundo “maléficamente” unificado en el que vivimos, esta es la única postura que tiene cierto sentido. Al menos para mí.
En cualquier caso, ¿esperabais, tú y el sello, esta reacción mediática, o está sobrepasando vuestras mejores expectativas?
Todo esto es algo que a mí me preocupa poco o nada, pero que en cualquier caso es fruto básicamente, del duro, constante y enérgico trabajo de Elefant Records, mi sello discográfico, al que le tengo que agradecer todo el camino que me abre día a día para poder seguir haciendo lo que me da la gana. Y este tipo de cosas, aunque suelan ser pasajeras, ayudan a que lo pueda seguir haciendo.
¿Qué parte del éxito que está cosechando “La Revolución Sexual” le atribuyes al alboroto mediático que suscitó aquel anuncio de “Amo a Laura”? Más en general, ¿de qué manera incluye tu trabajo -más funcional- en el ámbito televisivo y publicitario en el mundo musical -más personal- de La Casa Azul?
Bueno, no sé realmente cómo deberíamos definir esto que comentas del “éxito”. Si te refieres a cierta repercusión mediática, por supuesto que a según quién le hace gracia seguir hablando de hypes pasados y ver que sucede hoy en día con la persona que un día hizo algo que causó cierto alboroto. Pero bueno, como te puedes imaginar, a mí es algo que me me da exactamente igual. Por otro lado, respondiendo a la pregunta, yo soy una persona que intenta ser disciplinada a la hora de realizar su trabajo. Es algo que no tiene mucho glamour dentro del mundo artístico, pero yo soy así. Y, aunque suene a cliché, intento aprender cosas de todo lo que hago. Y creo que todo me aporta, porque si no, no lo hago. No suelo trabajar muy a menudo en publicidad o TV, pero cuando lo hago tiene que ser porque crea que es lícito y me está aportando algo a nivel creativo. Sino, por supuesto, nada vale la pena.

En “La Revolución Sexual” percibo un cambio de tono en los textos, una óptica algo más adulta. ¿Estás de acuerdo? ¿Ha sido algo intencionado?
No sé si estoy del todo de acuerdo. Hay un claro cambio temático respecto al disco anterior porque el disco anterior hablaba básicamente de relaciones amorosas y este no. Esa es la gran diferencia. Pero el tono y el tipo de lenguaje me resultan similares, yo creo. Lo que pasa es que quizás se asocia hablar de amor a la adolescencia y hablar de la ansiedad a algo más adulto. Pero creo que eso es fruto del cliché clásico, aunque equivocadísimo, de asociar las cosas simples, alegres y sentimentales a inmadurez, y difíciles, tristes o adictivas a madurez.
Yo entiendo la letra -quizás fruto de una interpretación demasiado caprichosa- de “La revolución sexual” como una pequeña arenga a una parte, la más, digamos “infantiloide”, de tu público. Seguro que estoy equivocado…
¡Sí, supongo que sí lo estás! ¿Cómo voy yo a escribir arengas a nadie? Nada más lejos de mi intención… la verdad. “La revolución sexual” habla de liberación en sentido amplio. Habla de cambiar la percepción de un futuro catastrófico origen de la ansiedad por el de un futuro liberado. Y para ello, utilizo palabras y frases directas y sencillas. Que es el mismo lenguaje que se utiliza en todo el disco. Creo que es menospreciar al público calificarlo de “infantiloide”, sobretodo por el sufijo. Pero bueno, es lo de siempre…
Me han sorprendido las alusiones a los medicamentos que hay en las nuevas letras. ¿Se declara Guille Milkyway hipocondríaco?
Bueno, no me declaro nada, simplemente lo soy. Lo he pasado muy mal en el pasado por ello, y creo que he aprendido mucho y actualmente sé enfrentarme mucho mejor a las crisis provocada por mi problema. De todas formas, creo que sólo hay 2 citas concretas a medicamentos en el disco.

¿Cómo juzgas la importancia del estilista en el cómputo global de méritos de La Casa Azul?
Ni idea. Para mí la estética del grupo, y la estética en general del grupo es algo que ayuda mucho a entrar dentro de este mundo irreal que yo imaginé una vez y que en la medida de nuestras posibilidades estamos intentando crear, Se trata de una fantasía, pero una fantasía que permita toda la flexibilidad que seamos capaces de imaginar.
¿Hay influencia directa de tus recientes estancias en Japón en la nueva estética del grupo?
Lo que hay es una influencia de Japón en general sobre La Casa Azul, a todos los niveles, aunque seguramente el estético no es el nivel que más influencia recibe, sino el musical o, al menos, el sonoro. Pero esa influencia viene de bastante más lejos que de nuestras estancias más recientes en Tokyo.
En este mismo sentido, a veces tengo la sensación de que La Casa Azul como concepto estético global (el “grupo” y sus estilismos como elemento primordial en el desarrollo de una identidad que pueda perdurar en el imaginario colectivo, las canciones cargadas de referencias, las portadas, lo vídeos, las pantallas que llevas ahora en directo) se acerca más al terreno del pop art que al del pop de consumo rápido. Qué opinas al respecto.
Buff, se me hace difícil intelectualizar tanto mi propia propuesta musical. No sé hacerlo, me veo bastante incapaz. Pero bueno, no sé, para mí es muy importante que todo en su conjunto tenga sentido, resulte sincero, emocionante y auténtico. Sea como sea, la frontera es muy delgada… Yo creo que el pop art siempre se alimentó del chicle, del usar y tirar, del prefabricado. Esa fascinación y “horripilación” a partes iguales por los frutos del capitalismo pre-globalizador tiene sentido porque era una propuesta auténtica y sincera.

Yo veo a La Casa Azul como excusa perfecta para un gran proyecto audiovisual o de animación al estilo de “Interstellar 555” de Daft Punk. ¿Hay algún proyecto previsto en ese sentido?
Si el traslado a la realidad de las ideas que rondan por las cabezas de la personas que se involucran en los nuevos trabajos de La Casa Azul fuera gratis, veríamos y oiríamos cosas muy impactantes y avanzadas. Pero La Casa Azul no dispone de los recursos de Daft Punk ni de nada que se le acerque… Pero tenemos ilusión y hacemos las cosas que podemos.
Qué nos puedes contar de la canción que has compuesto para la serie Gominolas.
¡Pues no sé exactamente qué quieres que te cuente!. He compuesto varias canciones del grupo infantil que aparece en esa serie. Todo lo que tenga que ver con música infantil, a priori, me interesa.
Para terminar. Nos gustaría saber cuales han sido los diez discos (de ahora o de cualquier época) que más has escuchado este año.
Bufff, ni idea. Mucha música pop japonesa actual, soft-pop, jazz, easy listening, bossa nova… No sé… ¡Es que no me acuerdo, en serio!











