P.J. Harvey "White Chalk" (Island/Universal, 07)

por: luismr · 19/Dec/07 21:51 ·
Favorito Añadir a del.icio.us Añadir a Meneame Buscar referencias en Technorati

Han sido tres años de sequía. Tres largos años que podrían haber durado un vida. Ella lo dijo. El 17 de diciembre de 2004, una PJ Harvey envuelta en un especial magnetismo anunciaba desde el escenario del club Studio 287 de Paris que esa era la última actuación que iba a ofrecer en su vida. Aquellas palabras se las acabó llevando el viento y la cosa se quedó en un mal susto.

Tras "Uh Huh Her" (Island, 04), álbum que Polly Jean Harvey acababa de grabar en otoño de 2003 y editaba en junio de 2004, a principios del pasado mes de octubre veía la luz "White Chalk" ("tiza blanca"), el disco más etéreo y oscuro de una discografía que suma ya diez referencias.

Pj Harvey abandonaba en los últimos años su vida en Londres para instalarse de nuevo en Abbotsbury, pequeña y rural localidad perteneciente al condado de Dorset que la vio nacer hace 37 años. El entorno agreste y natural de su nuevo emplazamiento en Dorset parece permear unas canciones bellas, frágiles y atemporales que suenan cubiertas de brumas, como embrujadas.

Grabado durante cinco meses con la única ayuda de Flood y John Parish en tareas de producción, y Parish, Jim White(batería de The Dirty Three) y Eric Drew Feldman (veterano y experimentado teclista que ha tocado durante las últimas cuatro décadas con músicos como Captain Beefheart, The Residents o Pere Ubu), "White Chalk" se muestra desnudo, esquelético, libre de arreglos grandilocuentes o alardes de ningún tipo, alejando a su autora de los terrenos del rock alternativo que pisara con sus botas de 50 Foot Queenie en favor de una esfera en la que prima la búsqueda personal, la experimentación sobria y austera alrededor de su voz y un puñado de instrumentos acústicos.

En vez de guitarras (prácticamente inexistentes esta vez), es el piano (y en menor medida el arpa y la autoharpa, en realidad una cítara que incluye un mecanismo con la leyenda de diferentes acordes que cuando se pulsa "mutea" todas las cuerdas que no intervienen en la formación del acorde deseado) el ingenio que lleva la voz cantante en las nuevas canciones. Y el confesado déficit de dominio técnico de la Harvey enfrentada al instrumento, lejos de resultar un hándicap, parece haber decantado la balanza en favor de nuevas vías expresivas.

Al poco habitual (para su música) timbre del piano, se suma a la hora de crear desconcierto y sorpresa (y situar el humor o el color de los propios temas lejos -para bien- de dónde acostumbrada) el propio registro vocal de la pequeña Polly, cantando prácticamente siempre por encima de su tono natural, consiguiendo un efecto intrigante, de suspense y ensueño en medio de un escenario gótico-fantástico, o de un bosque encantado.

"The Devil" marca el tono que ha de imperar a lo largo del álbum, etéreo y delicado, y enraizado líricamente en el blues ("As soon as I'm left alone / The devil wanders into my soul / And I pretend to myself...").

"Dear Darkness" ("Dear Darkness / Dear Darkness / Now it's your time to look after us / Cause we kept your clothes, we kept your business / When everyone else was having good luck / So now it's your time, time to pay / To pay me and the one I love / With the wordly goods you stashed away / With all the things you took from us / cover me again?") se muestra más minimalista, cosida sólo con los hilos finos del piano y la voz.

"Grow Grow Grow" parece escrita desde la curiosidad de un niño ("Teach me how to / Teach me how to / Teach me mummy / How to grow / How to catch someone’s fancy / Underneath the twisted oak grove"), describiendo escenas simples con palabras simples que demuestran sin embargo una gran poder visual.

"When Under Ether" ("The ceiling is moving / Moving in time / Like a conveyor-belt / Above my eyes / When under ether / The mind comes alive / But conscious of nothing / But the will to survive"), primer single del álbum, parece concebida desde una óptica fílmica, pensada en función de escenarios, perspectivas y movimientos de una cámara que no existe más que en la mente de Polly.

"Broken Harp" ("Please don't reproach me / For how empty my life has become / I don't know what really happened / I watched your disappointment / At being misunderstood") hace gala de una melodía de regusto más ancestral que aparece vestida con las ropas ligeras que bordan la cítara y unos tímidos teclados en segundo plano.

Harvey se sienta al borde la tumba de su abuela y pide consejo en "To Talk To You" ("Oh grandmother / How I miss you / Under the earth / Wish I was with you"), uno de los temas más sutiles, volátiles y sublimes del álbum.

La lacónica "Before Departure" ("Farewell my friends / Farewell my dear ones / If I was rude / Forgive my weakness") anticipa el final de un disco fantasmagórico, tejido con entretelas de rocío, niebla y penumbra, que tiene en "The Mountain" otra de sus mejores postales. "By the mountain / I feel nothing / For in my own heart / Every tree is broken / The first tree will not blossom / The second will not grow / The third is almost fallen/ Since you betrayed me so / Since you...", canta Polly Jean Harvey antes de romper la oscilante tensión dramática del tema con un escalofriante aullido.

El disco (poco más de media hora) funciona como un todo, como ensueño ligero que atravesara distintos estadios; difícil destacar un tema. Puro, mágico y de largo recorrido.

Publicar un comentario nuevo

Haz login o crea una cuenta nueva para publicar comentarios.

PopMadrid