El sábado pasado tocó Santi Campos, con su banda, como telonero de Keane. Rufus Wainwright, que inicialmente era el encargado de abrir para los británicos, tuvo un problema personal y canceló su actuación, así que los responsables de la gira en España, Doctor Music, poseedores de una copia del inminente nuevo disco de Santi, le ofrecieron la posibilidad de ocupar el lugar de Rufus.
Si al principio la cosa estaba un poco complicada por las exigencias y problemas técnicos a los que habría que hacer frente, lo cierto es que, finalmente, todo el mundo se portó de maravilla con quienes asumían el habitualmente sufrido papel de “teloneros”.
Cuando entré en la abarrotada sala Divino Aqualung ya había empezado la actuación de Santi, que en esta ocasión venía respaldado por el “núcleo duro” de su grupo: Sebas a la batería, Chumi al bajo y Esther a la guitarra acústica y coros. Fue emocionante verles en un escenario grande, con un público que rondaría las 2.000 personas y tocando tan a gusto, tan relajados y sonando tan bien como si el concierto hubiera sido, por ejemplo, en el Moby Dick y hubiera sido preparado con la antelación y la tranquilidad necesarias. Además, el propio público estuvo absolutamente respetuoso e incluso, en buena medida, muy receptivo ante una banda de la que, naturalmente, el 99 por 100 no tenía ni remota idea de quiénes eran. Aplaudieron al final de cada canción y no llenaron con el desagradable murmullo los silencios que caracterizan determinadas partes de algunas de las canciones de Santi.
Al final del concierto de Keane, el líder del grupo aplaudió y agradeció la actuación de “our supporting band, Santi Campos”. Una bonita noche que hace esperar aún con más ganas la presentación del disco, el próximo 30 de marzo en Moby Dick.
Pd: la cena en el Acme, después del concierto, tampoco estuvo nada mal.
