¿Puede un amante del pop enamorarse del jazz? A mí me pasó y fue un flechazo que llegó de una manera un tanto heterodoxa: poniendo a la gente a bailar. Llegó en los primeros 90, coincidiendo con un revival jazz vía islas británicas de la mano del sello Talkin´Loud. Por aquel entonces ponía discos en la sacrosanta cabina de la sala El Sol de Madrid, y de pronto me vi transportado a un universo fascinante, sobre todo a través del sello Verve y Blue Note. Parte de culpa la tuvieron los cuatro miembros de un grupo hoy olvidado que se llamaba Las Manos y que grabaron un excelente álbum. Manolo Raba, batería en Las Manos y dj me enseñó a disfrutar el jazz más bailable, el boogaloo, el latin soul, el jazz funk, aunque su predilección siempre ha estado en la isla de Jamaica. Nacho, multiinstrumentista en Las Manos, se convirtió en una preciosa estrella vespertina convertido en Mastretta y hoy su prestigio como compositor está fuera de toda duda. El bajista de aquel grupo seminal que fue Las Manos, Jesús Bombín, sigue en activo como dj pinchando con ritmo funky en salas prestigiosas de Madrid. Ernesto Coppini, el cuarto miembro de las manos y brother de Germán Coppini de Golpes Bajos, nos dejó repentinamente hace unos años. Tenían un bar en Santander mítico que se llamó Los Cinco Latinos, y allí el jazz se podía bailar.
El jazz es música popular pero no es música pop. ¿Es esto verdad? Desde que la cultura pop nace a mediados de los 50, todos los productos musicales grabados y distribuidos desde dicha cultura no pueden dejar de ser pop. Sí, pero el jazz sigue su propio camino, una vía paralela, suele argumentarse. Son como dos células sin conexión, el jazz y el pop. ¿Pero de verdad no ha habido sinapsis? ¿Cuales serían las dendritas sonoras capaces de refutar tal argumento?
Dicho de otro modo, como amantes del pop, ¿no os habéis sentido arrebatados alguna vez por algún artista de jazz? Me viene a la mente el homenaje que Esclarecidos hizo a Miles Davies. Así, ya tenemos un ejemplo para empezar.
Me atrevo a recomendar algunos que a mí me arrebatan:
Como guitarristas, Wes Montgomery, Kenny Burrell, Django Reinhardt y Charlie Christian (qué pena que se muriera con 26 años este genio).
Como flautistas Brian Jackson (suele encontrársele en los discos de Gill Scott-Heron), Herbie Mann y Eric Dolphy.
Como pianistas me encantan Ramsey Lewis, Count Basie, Duke Ellington y Thelonius Monk.
Como baterías sin duda el gran Buddy Rich (capaz de resucitar a los muertos), y si es junto a Gen Krupa los muertos se ponen a bailar. También adoro a Airto, Art Blakey y Tony Williams.
Como saxos (esta es la más difícil) eligiría a John Coltrane, Stan Getz, Charlie Parker, King Curtis y a Johnny Griffin pero ya digo, aquí la excelencia es brutal. Menores pero muy divertidos para bailar me gustan los Mar-Keys y Maceo Parker en los JB´s.
Como trompetistas no tengo dudas, adoro a Chet Baker (una auténtica biografía pop la suya), y en segundo lugar uno menos conocido: Freddie Hubbard, ideal para tórridas noches de insomnio en el Agosto de la ciudad. Para bailar Dizzie Gillespie, y por supuesto Miles Davis (el más influyente) y Louis Armstrong, el hombre aparentemente más feliz que haya existido jamás sobre la faz de la tierra.
¿Jazz?
