Cuenta Joe Jackson que durante la grabación de los diez temas de "Rain", disco que saldrá el 29 de este mes de enero, no paró de llover sobre la ciudad de Berlín, y esto le hacía feliz. Mientras escribo esto escucho en su msps las cuatro delicadas y precisas canciones que dejan oir de adelanto del álbum con una mezcla de emociones que puedo intentar describir: por un lado es como encontrarse con un amigo que creías perdido en medio de la Gran Vía y al que tardas unos segundos en reconocer antes de abrazarlo. También es como el asombro de ver un arco iris entre los pequeños rascacielos de la Red de San Luis una madrugada desierta de invierno y el recuerdo de un olor como el de un horno de pan que atraviesa la acera...
Las canciones desprenden un vitalismo desbordante. Llevo un buen rato dejándolas sonar, familiarizándome con ellas, apropiándome del piano agudo y limpio como el orballo de Joe Jackson, de los aéreos de Dave Houghton y sus redobles de relojero suizo, de los dedos como troncos nudosos de Graham Maby, y creo que por fin entiendo lo que me quiso decir una vez una amiga: "Hay discos que te reconcilian con la vida", aunque por desgracia habrá que esperar una semana más para descubrir el resto. "Rush across The Road", "Invisible Man", "Too Tough" y "King Pleasure Time" te hacen mejor persona. Por mi parte ya le he puesto San Joe un pequeño altar.