Cuenta Mathew Caw la sobrecogedora sensación que le produjo la visita a la estrecha y húmeda cripta de los huesos de los monjes capuchinos en Roma. Cientos de cráneos apilados contra un muro. Puedo decir que también sentí lo mismo y me sentí verdaderamente afortunado de ver aquella macabra maravilla... y de estar vivo, claro. Ahora entiendo el sentido del título de su nuevo disco: Lucky.
Como regalo de cumple para los acuario (Luis, José, ...) y absorto como Rourke en "La Ley de la Calle", en la escena de la pecera, ahí va un track by track de "Lucky" de Nada Surf, a sabiendas de que el porcentaje de desvaríos puede ser alto:
"See These Bones" arranca este sobresaliente disco con aire de misterio, creando una atmósfera cercana a lo sacro. Logra generar un clima de recogido optimismo que se rumorea andan estudiando con detenimiento The Edge y Bono desde hace semanas. El final es una salida de la caverna a la luz en un puzzle de voces con el bajo de Daniel Lorca cada vez más presente, interpretación que en directo seguro que va a más. Ocho minutos que se pasan volando y saben a poco, mira que es difícil hacer eso con una canción pop.
"Whose Authority" es un hit enorme, producido con una grandiosidad "himnótica" en un cruce entre la ELO y THe LA´s. Me chiflan las gutarras entrando a cañón y el sonido hammond tan ensamblado que solo se revela al final. Después de esta lección Guided By Voices resucitan.
"Beautiful Beat" es una sencilla orientación al escapismo, una canción al estilo Verve revestida de violonchelos.
Me gusta mucho esta pequeña pieza titulada "Here Goes Something", un claro homenaje a las canciones desenfadadas de los Kinks.
En "Weightless" vuelven los violines y las armonías "Beach Boys" en lo que podría ser un "College Single".
"Are you lightning" y "I Like What You Say" aportando coherencia a esta parte del álbum plagado de arreglos de cuerdas más o menos sintetizados.
Y vienen dos de las mejores seguidas, "From Now On", una canción más rápida que invita a soñar con una macrobanda formada por TFC + Lemonheads; y "Ice On The Wing", creo que mi preferida tras unas cuantas escuchas del disco, también me recuerda a Guided By Voices y a Gin Blossoms.
La canción "The Fox" cobra sentido cuando Caw cuenta cómo de joven estuvo a punto de morir apurando la frenada haciendo el tonto -algo muy sano- en Beache Heade, esa escena que aparece al final de Quadrophenia y que es incapaz de abandonar la retina de toda una generación, también la de Mathew Caw. Así se explica la deriva progresiva thewhoiana del final.
Un disco creo que sobresaliente con canciones algunas enormes y una producción de John Goodmanson -no tengo el gusto- que ha hecho que mi Harman Kardon se haya puesto pero que muy contento.
(No tengo entrada, intentaré colarme en el concierto de Madrid disfrazado de repartidor de cervezas)