Hace unos meses aparecía, sin que prácticamente nadie se enterara, el nuevo disco de Billy Bremner, un artista que ha permanecido siempre en la sombra pero cuyo talento ha alumbrado discos de artistas de renombre y contrastada valía y cuyo descubrimiento será sin duda una muy grata sorpresa para cualquier aficionado al pop que aún no le conozca.
No precisamente prolífico como compositor (el citado último álbum aparecido hasta la fecha, “No ifs, buts, maybes” es solamente el tercero en su carrera en solitario), Bremner, nacido en Escocia en 1947, tiene su firma en los créditos de un buen montón de discos de postín, además de haber tocado en las giras de Paul McCartney, Johnny Cash o Little Richard.

Para empezar, su guitarra y su voz aparecen en el single “The House On The Hill”, editado en 1966 por los Luvvers, la que por entonces hacía de banda de acompañamiento de Lulu. También tocó en otro disco de culto ciertamente apreciado, el debut en solitario de Colin Hare, miembro de los excelsos Honeybus, editado en 1971. Las consistentes pero refinadas guitarras de Bremner dan alas a muchas de las canciones de un álbum felizmente reeditado hace pocos años, por cierto, por el muy recomendable sello Hanky Panky –que al mismo tiempo editó también el famoso disco en solitario del otro ex Honeybus Pete Dello-.
Pero por lo que sin duda es más conocido Billy Bremner es por su participación en uno de los grandes proyectos de la nueva ola británica, la reunión de luminarias que fue Rockpile, con Dave Edmunds y Nick Lowe a la cabeza, y que completaba el batería Terry Williams.
Bremner había participado ya en otros discos que podrían ser considerados como álbumes de Rockpile pero que, por problemas contractuales, estaban firmados bien por Nick Lowe o bien por Dave Edmunds. Es, sobre todo, el caso del segundo disco de Lowe, “Labour of lust”, o el “Repeat when necessary” de Dave Edmunds, ambos del año 79, que en realidad fueron grabados prácticamente al mismo tiempo y con la misma banda. En realidad, esta época en la que Rockpile funcionaban como banda en directo y en estudio, aunque de tapadillo, abarca también el “Jesus of cool” (78) de Lowe y “Tracks on wax” (78) y “Twangin´” (81) de Edmunds.
Antes de editar su único álbum oficial, Rockpile habían girado como teloneros de Bad Company y habían hecho igualmente las giras de presentación de “Repeat when necessary” y “Labour of lust”. Además, tocaron como banda de acompañamiento de Mickey Jupp en la gira del disco que había grabado para Stiff Records, “Juppanese” (grabado también por Rockpile al completo y, sin ser una maravilla, también bastante recomendable).
De cualquier manera, en 1980 aparece el único disco oficial del ya por entonces muy prestigioso cuarteto, “Seconds of pleasure”, una espléndida combinación de rock and roll y pop a la manera de clásicos como Everly Brothers, Buddy Holly o Bobby Fuller pasados por el filtro colorista de la nueva ola.

Desafortunadamente, el título del álbum fue premonitorio, y Rockpile se separaron cuando, según cuenta Nick Lowe en las notas de la reedición del álbum, el asunto dejó de ser divertido; es decir, cuando Lowe y Edmunds tuvieron sus más y sus menos.
A partir de entonces, Billy Bremner, graba un estupendo primer single para Stiff, “Loud music in cars”, pero se dedica, sobre todo, a participar en otros discos notables. Suya es, por ejemplo, la preciosa y muy característica guitarra de “Back on the chain gang”, en single editado como anticipo del tercer disco de los Pretenders, “Learning to crawl”, la de la formidable “There’s A Guy Works Down The Chipshop Swears He’s Elvis”, de Kirsty Mac Coll, o la del “Young at heart” de los Bluebells.
Su sólido prestigio y sus contactos entre lo más selecto del panorama musical británico le permitieron llegar a la grabación de su primer disco bien acompañado. Así, “Bash!” contaba con composiciones de Glenn Tilbrook y Chris Difford (Squeeze) y de Elvis Costello, además de una buena colección de temas propios y compuestos a medias con Will Birch (The Records), que además ejercía de productor.
Billy Bremner se fue a vivir a Estados Unidos para establecerse, a primeros de los noventa, en Suecia. Desde allí ha grabado su segundo y tercer disco, “A Good Week's Work”, editado en 1999, y “No ifs, buts, maybes”, en 2007.
Para quien tenga la oportunidad de toparse con ellos (están disponibles, al igual que la reedición de “Bash!” en el pequeño sello sueco Gadfly), diremos que ambos son absolutamente recomendables. Llenos de formidables canciones, mantienen el espíritu de los mejores trabajos de Nick Lowe, Dave Edmunds y compañía, abarcando el rock and roll más vibrante con una exquisita sensibilidad pop.
Es cierto que pasa muchas veces, con muchos grupos y artistas, pero resulta verdaderamente inexplicable que un tipo de su talento no goce de un mayor reconocimiento, si bien es cierto que da la sensación de que se trata de algo que a él mismo no le ha preocupado nunca demasiado.
