Supergrass siempre han sido un grupo dado a los cambios de humor, a las vicisitudes, y aunque en su ya larga carrera (quince años de historia) hayan marcado cotas realmente brillantes con muchas de sus canciones, no hay que ser un gran observador para vislumbrar una trayectoria llena de altibajos. A sus álbumes más desinhibidos, alocados, directos y vivarachos siempre han seguido trabajos más templados, densos y plúmbeos. Y así, reafirmando la regla, en contraposición a la vibración intimista y la belleza sutil y nocturna de “Road To Rouen” (Parlohone, 2005), este “Diamond Hoo Ha” se presenta como un disco entusiasta, luciendo un sonido crudo, abiertamente rockero, optimista y animoso.
“Diamond Hoo Ha” es la primera entrega de la banda desde que acaeciera el desafortunado accidente (Mick Quinn tuvo la mala suerte de ir a caerse por una ventana cuando caminaba sonámbulo) que dejó a su bajista postrado con la espalda rota durante dos meses en la cama de un hospital francés. La convalecencia de Quinn llevó a Gaz y Danney a girar como Diamond Hoo Ha Men (y con seudónimos) en formato de dúo (en una segunda etapa de la gira Charlie Coombes -el hermano pequeño de Gaz- se unió a la pareja, sustituyendo con su teclado las frecuencias graves del bajo de Quinn) durante el pasado año. Así fueron rodando las canciones que han acabado formando parte de este sexto trabajo de la banda, álbum grabado con la ayuda Nick Launay en los Hansa Studios de Berlín, estudios que parecen haber impregnado con su particular personalidad sonora canciones como “Rough Nuckles” o “Butterfly”, de mis preferidas, esta última acercándose peligrosamente a terrenos en los que reina el fantasma de Bowie.
Aunque en un primer momento pueda apetecer decir que el álbum entronca con la energía que la banda exhibía en sus primeros tiempos, basta un poco de paciencia, un par de escuchas atentas, para ser del todo consciente de que las coordenadas aquí son otras, de que la banda está cada vez más lejos de aquellos comienzos en los que tres jovencísimos y devergonzados músicos esponja se lo pasaban en grande reinterpretando con sagacidad y brío contagioso las enseñanzas de The Kinks, Small Faces, Buzzcocks o Madness. Apenas queda rastro alguno del pedigrí brit-pop que se les presupone. Vuelven a hacer uso de la ironía, a desgastar un humor de intención corrosiva y a hacer rugir las guitarras, pero su sonido de ahora, más adulto y acartonado, parece encontrar un mayor influjo en el rock pesado de hace tres décadas.
“Diamond Hoo Ha Man” abre el álbum citando en su riff inicial al “Moby Dick” de Led Zeppelin y aireando a los The White Stripes más encendidos en el puente instrumental que sirve de propulsión para el falso estribillo. “Bad Blood” repite su apuesta a la carta setentera con igual o mejor (buena) suerte que el tema primero.
Las revoluciones bajan pero el listón cualitativo se mantiene alto gracias a la más melancólica y armónica “When I Need You” o a “Ghost Of A friend”, uno de los temas más deliciosos del álbum con sus ecos a The Kinks en las primeras guitarras y ese deje Dylaniano en la dicción.
La aventurera “Whiskey & Green Tea” comienza mezclando found sounds chinescos con fanfarria de psicodelia pop para explotar en una bomba de guitarras poderosas que desaparecen dejando paso a un estribillo infecciosamente melódico al que sigue un pasaje dominado por un saxo con reverb de paternidad compartida entre el glam y la psicodelia. Mientras, “Rough Nuckles” sorprende por su pulso bailable; pop cargado de groove y arreglos de sintetizador cercanos al jazz funk.
“Diamond Hoo Ha” es en resumen un disco cargado de buenas canciones que sin embargo dejan un extraño (y no del todo bueno) sabor de boca. Y es que hay algo que hace que el disco no termine de convencer. Quizás sea que todo suena menos fresco de lo que cabría esperar, más calculado y adulto; o lo que es peor, la sensación de estar ante un disco muy bien resuelto que sin embargo airea la ausencia de una auténtica personalidad sonora propia. Disfrutable sin más, y lejos de ser uno de sus mejores o más significativos discos.