
Después de deshacerse en elogios con el formidable “Yankee hotel Foxtrot” y de confirmar a Wilco como la gran banda del actual rock alternativo con el también espléndido pero ciertamente más experimental y complejo “A ghost is born”, la crítica no ha sido tan condescendiente con la nueva entrega de la banda de Chicago, y no han sido pocos los que consideran algo parecido a un retroceso el clasicismo rock que despide “Sky blue sky”, un disco lleno de grandes canciones que ha sido recibido de forma desigual.
De cualquier manera, la onda expansiva del “fenómeno Wilco” sigue avanzando, y las ventas de “Sky blue sky” han sido generosas. En España, sus conciertos, primero en el Festival de Benicassim, y luego en una gira que pasó por Madrid, Barcelona, Zaragoza y Bilbao, fueron rotundos éxitos, tanto antes –entradas agotadas- como después –muy buenas críticas y comentarios unánimemente elogiosos de los asistentes-.
Hablamos con Jeff Tweedy, guitarrista, cantante y principal compositor de la banda desde sus comienzos, y personaje sobre el que, a pesar de que él insiste en que Wilco es una banda, recae casi toda la responsabilidad mediática.
Rememorando un año perdido de la mano del Anuario 2008 del Pop Independiente.

Ciertos sectores de la crítica no han recibido tan bien vuestro último disco. ¿Cómo os influye lo que se diga de vuestra música?
La verdad es que no me importa demasiado lo que digan ciertos críticos. Cuando haces algo y lo expones es lógico que te interese saber si ha gustado o no, lo que pasa es que al final te das cuenta de que las críticas no son más que la opinión de una persona, y eso tiene el valor que tiene. Sí me parece interesante simplemente el hecho de que la gente opine… Eso quiere decir que están pendientes de lo que hagamos, que significamos algo. Luego, lógicamente a algunas personas le gustará y a otras no, pero ahí ya no tenemos nada que decir. Creo que es sano relativizar este tipo de cuestiones. Si estás demasiado pendiente de la opinión de los demás acabas volviéndote loco.
¿Qué tienes que decir a quiénes piensan que vuestro último disco supone una especie de regreso a terrenos ya transitados por vosotros mismo anteriormente?
No entiendo que digan que este disco es un paso atrás, si es eso a lo que te refieres. Personalmente, pienso que es exactamente lo contrario. Cada nuevo disco que hemos hecho ha supuesto un paso adelante, y “Sky blue sky” no es una excepción… Es posible que haya quien haya identificado cierta naturalidad que puedes encontrar en el disco con una vuelta atrás, pero yo creo que esa apreciación es errónea.

Pero sí es un disco menos complejo que, sobre todo “A Ghost is born”, ¿no crees?
No estoy seguro, puede que haya otro tipo de complejidad… Es cierto que lo que teníamos claro es que no queríamos repetirnos, y también es verdad que las guitarras suenan más limpias.
¿Viene esa idea de no querer repetirse de la presión que supone ser el centro de tantas miradas en la escena del rock alternativo?
Procuramos no pensar demasiado en lo que se espera de nosotros, pero supongo que de alguna manera eso es algo que está ahí. El rock es algo importante y valioso, pero no creo que sea bueno darle más importancia de la que tiene. La vida es algo más que el rock. Asumo que mucha gente escucha nuestra música y le emociona, y eso me parece fantástico, pero no me hace sentir ninguna presión en particular a la hora de escribir. Simplemente, intentamos hacer un buen trabajo.

Las cosas han cambiado mucho en Wilco durante todos estos años. ¿Echas de menos algo de los primeros tiempos? ¿O de los tiempos de Uncle Tupelo?
Guardo muy buenos recuerdos de toda nuestra carrera, incluyendo, desde luego, los tiempos de Uncle Tupelo, pero tampoco echo nada de menos. Lo pasamos muy bien y gozábamos del encanto de la ingenuidad, pero si he de decir la verdad los últimos años han sido los mejores de mi vida.
Recientemente te has prodigado en solitario, haciendo conciertos acústicos. ¿Qué diferencias hay entre Jeff Tweedy y Wilco?
Perdona la obviedad, pero Wilco es una banda y Jeff Tweedy es una persona, esa es la principal diferencia. Con respecto a la música no hay una gran distancia, ya que cuando compongo lo hago como miembro de Wilco. Pero sí me gusta actuar en solitario, en un plan más íntimo y recogido que cuando lo hago con Wilco. Además, hay una gran ventaja: no tengo que ponerme de acuerdo con nadie para preparar el repertorio ni tengo que escribir una set list para cada concierto, porque voy improvisando sobre la marcha.

