She & Him han capturado el sonido del sol naciente con el que crecen las primeras vides plantadas en los trillados campos del folk americano. Si Mathew Sweet y Susanna Hoffs abrieron la vía de los duetos del nuevo siglo con preciosas versiones de Left Banke, Mamas & The Papas, y muchas otras, M. Ward y Zooey Deschanel han decidido dar un salto más acrobático todavía al intentar emular a sus padres confeccionando un primer volumen dedicado a recrear casi íntegramente el espectro de luz ascendente del sol del Pacífico mediante canciones que podían haber firmado Les Paul y Mary Ford, The Ronettes, Nina Simone, Chet Atkins, Linda Ronstadt o the Carter Family. El vino salió con tonos rubíes y aromas a canela y regaliz. Los arreglos a lo Brian Wilson de “Sentimental Heart” te dejan pegado al suelo, “Why Do You Let Me Stay Here” te hace sonreír, “This is not a Test” hace optimista la peor cara de perro de la peor oficina de la ciudad, pero al llegar a “Change is Hard” habrás caído en las redes de Zooey y su voz con carácter, nada frágil. Con “I Was Made For You” comienza el guateque, perfecta para una sesión de Juan de Pablos después de hacer sonar a Sonny & Cher y a Dusty Springfield. Smokie Robinson y su “You Really Got a Hold on Me” se mece en un columpio de madera de altas cuerdas que se juntan en algún lugar del cielo. Mientras, “I Should Have Known Better” viaja de Memphis a Hawai en un tren de juguete volador que va dejando estelas de humo. En “Got Me” Zooey coge el tren de vuelta, salta en marcha y se sube en el pony más rápido de todo el rancho para saltar postes fronterizos. Ronnetes, Shangri-Las, Supremes, cristaleras de una vitrina que Zooey rodea en “Sweet Darlin´” corriendo con los pies desnudos apareciendo y desapareciendo en un juego de espejos interior. Y se va a dar un baño de esencias, y como Marylin rodeada de pompas de jabón canta al vaho de vapor en los azulejos negros un íntimo anhelo de que la lleven de vuelta a casa sana y salva después del largo viaje.