Rememorando un año perdido... Nick Lowe: "Creo que en la música pop no hay nada realmente original. Todo viene de alguna parte

por: AnuarioPopIndep... · 12/Jun/08 08:22 · No hay comentarios - escribe el tuyo
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Precursor de la nueva ola británica, productor de Elvis Costello, The Damned o The Pretenders cuando trabajaba para Stiff, miembro -junto a Dave Edmunds o Billy Bremner- de Rockpile y artista en solitario con más de más de una decena de discos publicados… El veterano pub rocker británico Nick Lowe, en los últimos tiempos más interesado en el country y los sonidos de raíz americana, visitaba España en mayo con motivo de la reciente reedición de su muy celebrado (y durante años descatalogado) álbum de debut, “Jesus of cool”, publicado originalmente por Radar en 1978 y vuelto a poner en circulación ahora, en su 30º aniversario, a través de Proper Records en Europa y Yep Roc en U.S..

Nosotros, sin embargo, cuando hablamos con él hace unos meses, quisimos preguntarle sobre su último disco, “At My Age” (Yep Roc, 07).

¿Cómo te enfrentas a la grabación de cada nuevo disco?

Precisamente en este caso ha sido bastante diferente a lo habitual. Normalmente, lo que sucede es que escribo tres o cuatro canciones que me parecen lo suficientemente buenas como para poner en marcha un nuevo disco. Esas canciones funcionan como una especie de motor que impulsa tanto la composición de nuevas canciones como la grabación de todo el disco. Esta vez, sin embargo, no ha sido así. El disco se ha ido grabando en varias sesiones a lo largo de mucho tiempo. En los últimos años he tenido algunas desgracias personales… bueno, como todo el mundo; ya sabes, nacimientos, bodas, separaciones, muertes… El caso es que no he estado muy activo o con demasiadas ganas de hacer cosas. Dentro de eso, sí ha habido épocas en las que me ha apetecido llamar a los amigos y juntarnos a tocar un poco, como una especie de hobby, de manera muy informal y sin ninguna pretensión. Así se ha ido grabando el disco, así que al final no parece tanto un álbum en sí mismo, si no una colección de canciones. Esto no me parece necesariamente negativo, pero desde luego hace que el disco sea un tanto inusual…

Sin embargo, creo que es un álbum muy coherente desde el punto de vista del sonido y del estilo de las canciones…

Me alegra mucho que resulte así; supongo que, al final, lo que ocurre es que tengo una forma propia de hacer las cosas. Creo que en la música pop no hay nada realmente original. Todo viene de alguna parte, de algún otro músico, de otras canciones. Lo único que es diferente es la forma en que cada uno puede hacerlo, y eso es una cuestión de aprendizaje y de personalidad. Creo que después de unos cuantos años en la música, algo de eso sí tengo…

El disco suena muy fresco y, digamos, ligero; muy espontáneo…

Aunque hemos tardado mucho tiempo en terminarlo, la verdad es que las sesiones eran muy rápidas, grabando prácticamente en directo y dejando cierto margen a la improvisación. Es algo que me puedo permitir con mi banda, porque nos conocemos desde hace mucho tiempo y resulta mucho mejor llegar al estudio con algunas ideas pero con casi nada realmente cerrado. Como te decía antes, la idea era juntarnos a tocar un rato y ver si lo que salía merecía realmente la pena. Creo que el disco tiene ese punto de frescura, de estar todos tocando juntos sin ningún tipo de presión.

Y a tu juicio, ¿cuál es el resultado? ¿estás realmente satisfecho con el disco?

Puedo decir que es un disco que me gusta escuchar, que es algo que no me sucede demasiado habitualmente. De hecho, hay muchos de mis discos que no aguanto…

¿Qué piensas ahora de tus primeros discos?

Mis primeros discos son como los de todo el mundo, discos de aprendizaje; empiezas copiando, o intentando copiar a los músicos que te gustan y la verdad es que mis canciones de mis primeros tiempos eran bastante malas. La suerte que tuve es que me dediqué a copiar a músicos realmente grandes, y por eso pude hacer algunas canciones decentes… Cuando eres joven todavía estás descubriendo un montón de cosas y vas acumulando influencias, cosas que te impactan; poco a poco vas creando tu propia forma de hacer las cosas.

¿Y qué diferencias ves en el negocio de la música ahora y hace cuarenta años?

La gran diferencia es que entonces no había tanta industria discográfica, sino, más bien, “show business”, agentes que podían conseguirte unas cuantas actuaciones. Tengo millones de anécdotas de aquellos tiempos. Por ejemplo, cuando fuimos a ver a un agente para firmar nuestro primer contrato… Por supuesto, entonces también nos engañaban, pero al menos ellos asumían cierto riesgo. Ahora es más duro para las bandas que empiezan. Firman lo que sea y si las cosas no funcionan, en un par de meses estás fuera de la circulación. La música se convirtió en un negocio de muchos millones de dólares y eso acabó con buena parte de lo mejor de la música, con el respeto por los músicos y, muchas veces, con el respeto de los músicos por su propia creación.

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