Plants and Animals: mesméricos y heréticos

por: ficusin · 09/Jul/08 14:11 · 6 comentarios - escribe el tuyo
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¿Puede un trío de rock ubicado en una ladera del mundo (Montreal) crecer en popularidad hasta convertirse en la banda más aclamada del planeta? La respuesta por el momento es negativa. Pero las entusiastas críticas que está recibiendo desde su publicación en el prestigioso sello Secret City Records el disco “Parc Avenue” ya no se circunscriben solamente al área anglo-francófona de Canadá.

Desde luego en castellano creo ser el primero en dar difusión a este impresionante disco de Plants and Animals. Lo que me hace pensar en lo miméticos que seguimos siendo, por lo general, en España, y me pregunto si, al igual que pasa con la relación entre las grandes agencias de noticias y los medios nacionales, a otra escala más modesta no estaremos también bajo la fuerte influencia más o menos improvisada de determinados supercanales de música independiente y sus lanzamientos estrella…

El nombre de la banda no ayuda mucho, yo diría que despista e incluso tira para atrás. El estilo del grupo a priori tampoco, las canciones son complejas, de más de cinco minutos algunas, variadas en un crisol de tendencias por otro lado sorprendentemente compacto, algo que no escuchaba desde los tiempos gloriosos de los Talking Heads.

La sensación que tengo es de estar ante una célula de creatividad en progresión ascendente. El trío lo componen las guitarras de Warren C. Spider, las percusiones de Mathew Woodley (ambos amigos nacidos en Halifax, Nueva Escocia), y el bajo de Nicolas Basque, a quien conocieron tras afincarse en Montreal a su paso por la Universidad de Concordia.

Las referencias que revolotean el álbum son ricas y difusas a un tiempo, desde “Guru”, canción que cierra el disco, que me ha hecho revivir los sonidos cristalinos de Durruti Column, a las secuencias de “Mercy” que remiten al sou-kous centroafricano. La guitarra sigue siendo la protagonista en “Sea Shanty”, un viaje nocturno por la suave psicodelia de Hendrix, Family, o It´s a Beautiful Day.

Pero hay más: el disco se abre con “Bye Bye Bye”, barroca y encendida balada beatleliana era Sargent Pepper´s Lonely Heart. Le sigue “Good Friend”, canción por momentos pendiente de un delgado hilo, como si Plants and Animals descendieran de Grateful Dead y fueran hijos ilegítimos de esa otra banda de culto mutitudinario, afortunadamente reactivados, que se conoce como Phish. Viendo fragmentos de sus actuaciones ésta creo que es la clave o el sitio que puede depararles el futuro a Plants and Animals, el convertirse en una banda de directos con creciente masa de seguidores nómadas, como es sabido que ocurrió con las dos antes mencionadas, un fenómeno raro en Europa pero con su propia historia en el rock norteamericano, al menos desde los años del movimiento hippie.

“Faerie Dance” es una de las canciones de estructura e instrumentación más compleja, sin que por ello prescindan de las influencias minimalistas y repetitivas que son una de las constantes, también, de todo el disco, y que aportan al conjunto un importante grado de cohesión interna.

La creatividad de Plants and Animals llega a su punto culminante en el sabor agridulce y altamente pregnante de “Feedback in the Field”, una joya de canción que no deja de tener tirón comercial y que bien podría servir para un anuncio televisivo; si estuviera en mi mano la eligiría, sin duda, es aparentemente sencilla, directa y visual.

La voz de Warren (aunque los tres cantan) tiene una apertura de registros que le permite acercarse en ocasiones al estilo del Josh Haden, de los fabulosos Spain, y transformarse en los lamentos en el desierto de un David Byrne en una misma canción, tal vez de las mejores del disco, como es “New Kind of Love”, y cuyo resultado final hace pensar que la brecha abierta en el rock por Sufjan Stevens a lo mejor está comenzando a dar sus frutos.

Quien haya llegado hasta aquí debe tener un lío bastante grande en la cabeza, y no es para menos. El efecto mesmérico de canciones como “Keep it Real”, pone la planta en la boca y saca el magnetismo del animal a pasear por el parque con la caída del sol perdiéndose en el ático de los árboles.

“A l´Orée Des Bois” sigue el leve balanceo de cabeza, cabellos lisos, cintas en el pelo, plumas indias, fulares, avalorios, uñas de los pies pintadas de colores, pétalos de flores, corto el tiempo y larga la distancia.

No sé muy bien dónde colocar “Parc Avenue”, si cerca de los holandeses Deus, si con la música de extraña belleza de Patrick Wolf, si con los “discos serios” de Xenakis, Varese, Terry Riley y Klaus Schulze, o juntarlo con las manzanas plateadas de la luna de Laika. Casi que lo dejo por encima de la mesa y me entretengo viendo a los extraños amigos del parque, convertidos en figurantes en la portada. Puede que el niño sentado que habla por teléfono pueda decir dentro de unos años: “Mira, ese soy yo, en la portada de aquel disco mítico de Plants and Animals”.

6 comentarios - escribe el tuyo

luismr comentó:

Ma bajé (de pago) el disco el otro día, y no está nada mal. Acid-folk-pop tendente a lo progresivo que puede sonar añejo (a The Band, a Buffalo Springfield, a folk de los setenta) y que, más cerca en el tiempo, demuestra por momentos cierto parentesco con la psicodelia-pop inventa mundos (sonoros) de The Flaming Lips, el indie-rock de Wolf Parade, el indie-roots-rock de Band Of Horses o Okkervil River, el psych-folk-hard-rock de Black Mountain, la epicidad vociferante de Arcade Fire...

La mención a Phish me parece del todo oportuna, pero no veo conexión alguna con los nombres que citas en tu último párrafo.

ficusin comentó:

Gracias luismr por dejar bonito el texto.
Si, los nombres del final...: pues es un cajón de sastre de cosas "serias" que tengo a parte, discos digamos de difícil clasificación y que entre ellas no tienen mucha conexión tampoco. A eso iba, a que Plants and Animals no son fácilmente clasificables. Es la única conexión.
Black Mountain me gustan bastante, pero creo que tiran más hacia Blind Faith, Spooky Tooth, Blue Cheer, Led Zeppelin, mucho más rockeros, vaya.
A Okkervil River los veo más pantanosos. No les veo relación.
No creo que tengan las pretensiones y el rollo de culto de Arcade Fire. Pero si llegan a difundirse la mitad que aquellos ya me daría por contento.
Creo que se lo pasan bien tocando y la cosa entre los tres echa chispas. Es lo que más me gusta de Plants and Animals. Y que parecen un poco un trío de jazz haciendo rock.

luismr comentó:

La verdad es que para ser un trío (a)convencional (núcleo instrumental formado por guitarra, batería, percusiones y bajo, base a la que se suman los tres haciendo voces, pero también tocando pianos, saxos, encargándose de los arreglos corales, de las cuerdas…) tienen inventiva sonora suficiente como para sonar complejos y cambiantes como ya le gustaría sonar a muchas bandas de seis o siete miembros.

josenez comentó:

Su MySpace:

myspace.com/plantsandanimals

Y esa portada de la que habla ficusin, que debería ser siempre vista a tamaño vinilo:

mellowdoubt comentó:

Hey que tal Alvaro, no se como coño me has localizado, he intentado dejarte un mensaje en el myspace, pero no tengo ni idea de si lo hecho bien, así que aprovecho en este gran espacio.

PD: voy a por ellos, aunque sea para compararlos con mis admirados Talking Heads.

UN abrazo

luismr comentó:

Cuidado! Que con Talking Heads no tienen nada que ver a parte de que mezclan elementos tomados de muchos lados... pero de lados muy distintos!

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