Anoche ocurrió: Benicassim vino a los que no podíamos ir a Benicassim. A pesar del impresionante calor y de que la afluencia fue menor que la esperada, el Saturday NIght FIBer estuvo a la altura de todas las expectativas. He de decir que yo no estuve viendo y escuchando detenidamente a todos los artistas que actuaron, por lo que sólo hablaré de los que puedo hablar.
Los primeros que ví (la temperatura me prohibió llegar antes) fueron Babyshambles, con un Pete Doherty de color amarillo grisáceo, tal cual se ve por televisión. Tal vez por el calor que hacía, tal vez porque aún no había llegado mucha gente, o tal vez por una cosa a consecuencia de la otra, el concierto no resultó especialmente animado ni brillante: poco más que cuatro tíos en pleno viaje tocando aceptablemente sobre un escenario a punto de derretirse. Aun así terminaron con “Fuck forever”, su mejor canción, por lo que al menos no quedó mal sabor de boca.
Tras los Babyshambles actuó Siouxie y después Morrissey, cabeza de cartel y probablemente el artista más esperado de la noche. Enormemente carismático y muy aclamado por el público, cantó algunos de sus temas míticos especialmente en la primera parte del concierto (“Last of the famous international Playboys”, “First of the gang to die”, “Irish blood, English heart”…), y también algunos nuevos después. Se echaron de menos algunos de sus más grandes éxitos como “Let me kiss you”, “Suedehead” o “You have killed me”, pero supongo que en su larga carrera Morrissey ha tenido demasiados como para poder tocarlos todos en un concierto. Su actuación finalizó con broche de oro: uno de los más grandes temas de los Smiths, que no podía ser otro que “How soon is now”. Sin duda uno de los momentazos de la noche.
Después de Morrissey llegó EL REGRESO (sí, con mayúsculas): My Bloody Valentine. Los reyes del shoegaze volvieron a subirse al escenario para demostrar que lo siguen siendo. Comenzaron con “Only shallow”, y ya entonces los que íbamos con la firme intención de cantar sus canciones (a pesar de las dificultades que eso conlleva) nos dimos cuenta de que no había nada que hacer: salvo los que colgaban sobre los amplificadores, se podrían haber ahorrado los micrófonos, ya que no se oía la voz absolutamente nada. Ciertamente no es el elemento principal de la música de My Bloody Valentine, pero sí un detalle muy característico la voz aguda y lejana de Bilinda Butcher… una pena. Por lo demás, el sonido fue magnífico, casi transcendental. Si mirabas hacia el escenario veías a cuatro músicos estupendos haciendo más ruido que si fuesen cuarenta, y si simplemente cerrabas los ojos y te dejabas llevar, la luz y el sonido podían llevarte prácticamente al éxtasis. Su actuación finalizó con unos quince minutos largos de auténtico ruido de ese que a ellos se les da tan bien, pero que terminaba con los tímpanos de cualquiera. Yo valoraría la de My Bloody Valentine como la actuación más brillante de la noche.
A Hot Chip no les conocía, así que les ví nada más desde la grada, pero lo cierto es que me dieron una muy buena impresión.
El momento petardo (dicho con todo el respeto) llegó con Mika. Con el escenario decorado de una manera totalmente kitsch (montones de flores de plástico, entre otras cosas), Mika no paró de correr y saltar de un lado a otro salvo en las canciones en las que tocaba el piano, y en numerosas ocasiones habló al público en un castellano sorprendentemente casi perfecto. Estuvo acompañado de varios músicos, dos coristas y un buen número de extras (unos disfrazados de payasos, otros de niñas…) que, junto a la simpatía del cantante hicieron de su concierto el más divertido. Lluvias de papelitos y confetti también formaron parte de la performance; no cabe duda de que la puesta en escena fue uno de los puntos fuertes del concierto de Mika. Montones de diversión y una buena descarga de endorfinas, esta actuación podría haber llenado de felicidad al más pintado.
Los aficionados al techno se quedaron después a ver a DJ Supermarkt, y los demás nos marchamos después de Mika, que después de más de ocho horas de conciertazos, ya tocaba ir a descansar un poco de este inolvidable festival.
