Dos de mis ferpectos defectos más acusados:
1) patología o casi, por haberme gastado en la década de los 80 (hasta 1990, que llega el formato cd) más de 2 millones de pesetas en vinilos, siempre por encima de mis posibilidades. Trabajaba de dj y por el placer y el entusiasmo de llevar cosas frescas para ponerlas esa noche era capaz de quedarme sin comer. Lo hice más de una vez.
2)avaricia coleccionista, o algo parecido, ya que he seguido comprando discos en la era del cd, siempre con la sensación de que me estaban tomando el pelo. ¿Cómo podía costar lo mismo o más un disco cd que un vinilo con su portada, sus hojas interiores, etc? Nos tragamos el nuevo invento a regañadientes, pero aceptamos. Sencillamente las compañías decidieron en uno o dos años dejar de editar en vinilo.
Una copia en cd de esas que llaman "ilegal", es el equivalente a una cassette. ¿Alguien vio a un ministro o a un grupo de expertos del ministerio celebrar reuniones porque la gente grababa de la radio o de discos de los amigos canciones para hacerse sus cassettes?
¿Cuál es el problema? Rita, una amiga, lo ha visto muy bien, que el parecido entre lo que venden por 18 euros y lo que puedes conseguir en tu casa (no gratis, luego lo explico) es enorme: un cd, más cutre, eso sí, sin maquetación, sin portada, con peor sonido, pero de asombroso parecido.
Pero es que esa copia "ilegal" cuesta hacerla. ¿Merece la pena? Veamos, primero el tiempo:
a)Descarga del programa de intercambio.
b)Búsqueda del músico y el archivo.
c)Tiempo de descarga.
d)Tiempo para recoger los archivos, crear carpeta para guardarlos ordenadamente.
e)Descarga de programa para hacer copias de audio.
f)Hacer la copia.
g)Búsqueda de material adicional (folder, back folder, páginas interiores), que encontrarlo es una aventura en sí misma, sobre todo si son discos de poca tirada, descatalogados, poco conocidos, etc.
h)Impresora, con su tinta y su papel.
i)Redimensionar la foto o el texto, para adecuarlo al formato cd de 15cm por 12cm aprox.
j)Tijeras, un molde para cortar el papel.
k)Cajas de cd´s vacías, ir a comprarlas, caras y difícil de encontrar.
l)Rotulador especial también caro para poner el nombre del disco.
m)Ordenador, que es como el Scotch-Britte.
En total, en tiempo, hacer la copia cutre te lleva el equivalente a una jornada laboral, calculo unas 8 horas. Eso sí, hasta que haya que ir de compras otra vez de papel, los cd´s vírgenes, las cajas vacías, la tinta, la impresora, otro ordenador, otro servidor de internet, otro antivirus, otro programa de descarga, otro programa de copia, pasa un tiempo, pero todo este material de trabajo artesanal se acaba y hay que ir a comprarlo.
¡Ya tienes tu flamante copia! ¿Qué tienes en realidad? Pues eso, una mala copia, que no puede competir para nada con un original salido de fábrica, ni en sonido ni en calidad de impresión, aunque el formato sea aparentemente tan parecido.
¿Qué valor de cambio tiene esa pequeña obra artesana que tanto tiempo, dinero y esfuerzo te ha llevado? A día de hoy, no vale nada, ni un céntimo. A no ser que uno sea tan idiota de comprar un cd en el top manta. Tu inversión=0.
Vamos con el precio que has pagado por tu copia "ilegal" y "gratuita"
a)La Tinta: menudo negocio, de negro, y de color, dos cartuchos que cuestan más de 50 euros.
b)La impresora
c)El ordenador y su mantenimiento, reparaciones, cambio de piezas, etc.
d)El antivirus
e)Los cd´s vígenes
f)Las cajas vacías
g)El papel de imprimir
e)La conexión a internet
f)El consumo de electricidad generado por los aparatos, que no funcionan solos como todo el mundo sabe.
g)El consumo de gasolina o transporte público para hacer las compras del material y reponerlo.
h)Aparcamiento o multa si compras en el centro y no encuentras los repuestos cerca de casa, algo muy habitual.
i)Cd´s vírgenes defectuosos que van a la basura porque no graban.
En total, el dinero que requiere todo este aparato del aficionado a la artesanía digital supera, grosso modo, los 2000 euros, si bien hasta que vuelves a comprar otro ordenador, papel, tinta, etc, pasa un tiempo, pero no mucho. La conexión es mensual, los cartuchos de tinta de uno a dos meses, igual que el papel, los cd´s, las facturas de la luz, etc. Son gastos constantes, y se puede hacer un estudio detallado y exacto.
¿Merece la pena?
1. Sí, merece la pena en algunos casos. Hoy en día casi no hay descatalogados, pero aún los hay, y aquí creo que sí merece la pena.
2. Sí, merece la pena como entretenimiento. Es una labor creativa, cercana al collage. Hay incluso concursos donde se compite para encontrar la mejor edición de aficionado, trabajando con photoshop, etc.
3. No merece la pena para nada en el resto de los casos. ¿Por qué?
Pues por dos razones, primero porque no salen las cuentas, cuesta mucho tiempo y dinero y al final lo más común es ir guardando en la caja negra millones de mp3ses que nunca escucharás porque ni tienes tiempo ni tienes ganas.
Y en segundo lugar porque tienes un producto sin ningún valor, de baja calidad de sonido, de bajísima calidad de impresión y de información sobre letras, contenidos, biografía del artista, etc, y donde lo más frecuente es que la grabación sea defectuosa, falten canciones, estén puestas en un orden que no corresponde con la grabación original, y acabes perdiendo la cabeza o tirándote de los pelos.
¿Sabéis cuánto cuesta comprar cd´s originales o vinilos (ahora se vuelve a editar cada vez más en vinilo otra vez) por internet? Tanto en gigantes como Amazon, como en los mismos sellos de los artistas, o en las pequeñas empresas especializadas, el precio de un cd o vinilo hoy día es más que asequible. Con gastos de envío, raro es que supere los 10 euros, y eso que el matasellos puede venir de Australia, San Francisco, o Escocia. La coyuntura del euro con respecto al dolar y la libra ayuda mucho. Lo siento, me da pena por las pequeñas tiendas de discos, pero es la ley del libre comercio. Algo tendrán que inventar para sobrevivir.
Internet ha conseguido mediante páginas web del artista, myspace, páginas de emisoras de radio de todo el mundo, radio en vivo de los más extraños países del planeta, páginas de revistas grandes, medianas y pequeñas, de Mojo, Uncut o Rolling Stone a diminutas revistas locales de todos los estilos imaginables, del soukous zaireño a la polka, de la música electrónica a la mujer en el rock, de la historia de la música a las novedades internacionales, y en todas ellas los sonidos aparecen en tu ordenador por arte como de magia.
No es que nunca antes haya habido tantos músicos en el planeta tierra. Lo que pasa es que ahora son visibles y son audibles, saltándose los criterios tiránicos de los autodenominados "críticos profesionales" y su yugo mediático. Sigue habiendo dirección de los gustos del personal, ya seas ingenuo oyente de los 40 principales o te creas el más independiente del barrio. Pero el margen de elección personal es amplísimo. El "prueba y escucha, a ver qué te parece", es casi instantáneo. Y si te gusta algo y queres informarte, millones de aficionados gastan su energía a diario regalando información (en general de bastante buena calidad) desde sus blogs personales o páginas comunitarias.
Si quieres verlos, raro es que no haya un vídeo en you tube o en las páginas del grupo o músico de de algún aficionado.
La capacidad de que te conozcan y te oigan se ha elevado exponencialmente, incluso sin sello discográfico detrás, sin apoyo mediático, sin campaña de promo, solo colgando tus canciones en la red. Esta es la razón, a mi entender, de que vivamos (y llevo en el mundo de la música desde hace más de viente años) uno de los momentos más fascinantes que recuerdo, sino el que más, para la musica y los músicos en el planeta tierra. En un derroche de optimismo diría que el futuro cercano de la humanidad tiene una oportunidad de mejorar gracias la plataforma y la difusión que internet da a los músicos. Porque por si no se han enterado los expertos de los ministerios, británicos, españoles, me da igual, los músicos son capaces de expresar cosas que pasan, criticar (qué miedo, verdad?, criticar), alzar la voz y cantar, hacer cantar a cientos de miles. Y los músicos remueven las tripas y ponen los pelos de punta, hablan de amor, camaradería, pasarlo bien en esta vida, crear, sugerir, inventar, fantasear, transformar la realidad, intercambiar emociones y sentimientos, también dolorosos, claro que sí. Fíjate qué poco productivos son estos músicos. Qué poco emprendedores.
Los músicos (99%) no se forraban, ni podían vivir de su trabajo, ni en los 40, ni en los 50, ni en los 60, 70, 80, 90. Es falso. Ahora oigo quejarse (la cultura de la queja) al aliento de los expertos ministeriales a jóvenes músicos que se hacen llamar "profesionales" aduciendo que por culpa de las descargas no pueden vivir de su trabajo, y que toda la industria del disco está perdiendo puestos de trabajo. Bueno, hay sectores que requieren una reconversión, este siglo pasado ha visto cómo sectores industriales muy bollantes se quedaban obsoletos. ¿De que se quejan? ¿Qué es lo que con tanta mala sangre no aceptan?
Un buen músico hoy tiene unas posibilidades de darse a conocer que hace diez años no podía ni soñar. ¿Acaso lo que asusta es que, en parte, se haya situado a todos los corredores detrás de la misma línea de salida? ¿Que el consumidor pueda buscar, probar y comparar y si encuentra algo mejor, comprarlo, como en aquel anuncio?
Me supera tanta queja, tanta amenaza, tanto mal rollo.
En fin, mi tarjeta de crédito echa humo, más que nunca, por culpa de internet. Nunca me he gastado tanto dinero (más de 200 euros) mensuales, pongamos unos 2000 al año, en discos como en 2008. Si la solución británica se impone aquí y me hacen pagar 30 euros al año o lo que sea por descargar, para que luego se lo repartan entre los que más venden o son más populares en cada momento, que es lo que están discutiendo por lo visto en el parlamento británico, que no cuenten conmigo. Sinceramente, no me merece la pena aceptar un chantaje tan injusto para los artistas minoritarios, que son los que me suelen interesar.
Pero seguiré comprando discos, avaricioso y patológico que es uno. Aunque con mi dinero apoyo a grupos y artistas que dudo que se quejen. No todos los músicos van solamente a por la pasta, ni mucho menos. Y cada vez es más frecuente que desde la ingente proliferación de pequeños sellos independientes se estén lanzando miles de ejemplares, para todo el planeta, algo que era impensable hace 10 años.
No sé si mi colección de vinilos y discos tiene mucho valor, sé que algunos vinilos se cotizan en las subastas a más de 100 euros, que no está mal. En total tendré unas 4000 referencias, de jazz, soul, funk, rock, clásica, contemporánea, africana, jamaicana, blues, dance, electrónica, folk, española e internacional, vocalistas franceses, italianos, ...
Sólo sé que mi dinero está bastante repartido, porque seré un caso patológico, pero por desgracia para los expertos no me gustan los rebaños de ovejas, que es lo que a ellos sí les gusta, como lobos que son.
Si alguien ha llegado hasta aquí, gracias.
