
Russian Red y su “I Love Your Glasses” (Eureka, 08) son sin duda una de las revelaciones musicales de lo que va de año. Los comentarios elogiosos que en medios de todo tipo -prensa musical “especializada”, generalista y hasta no musical- se han venido vertiendo durante los últimos meses sobre su música de raigambre folk-pop y su muy seductora persona son la mejor carta de presentación de una dulce joven de apenas 23 años de edad que tiene en su tremenda voz una de sus mejores bazas.
La entrevista con Lourdes quedó larga, y la gente que sabe dice que en Internet nadie se para a leer cosas largas. Antes que meterle tijera, preferimos publicarla en dos partes.
Lo primero que quería preguntarte es en qué ha cambiado tu vida desde el disco está en la calle.
A raíz de que saliera el disco sí he notado cambios… Básicamente en que he dejado de ir a clase porque estoy todo el rato de entrevistas y cosas así que parece que no pero requieren mucho tiempo. Y está bien, es divertido. Ese es el principal cambio: que estoy todo el día de arriba para abajo. La gente se interesa por lo que haces, por el disco, y está genial que así sea, aunque también hay un poco de vaguería por mi parte.
¿No tienes miedo de que llegue un momento en el que tanta actividad te acabe restando tiempo para componer?
Sí, lo he pensado. Y si que es cierto que hay momentos en los que tienes tantas cosas que hacer que ni siquiera piensas en coger la guitarra aunque sea por el placer este de estar tranquila en casa y ponerte a cantar o a tocar. Sí que me da un poco de miedo, pero yo creo que he tocado techo en cuanto a volumen de actividad posible. Si esto fuera a más la cosa acabaría siendo un poco enfermiza, pero vamos, creo que al final siempre puedes acabar sacando tiempo para tocar. Sobre todo ese tipo de momentos en los que estás como más inspirado y es que te da igual quién o qué se ponga por delante porque sabes que vas a coger la guitarra y tocar.

En ese sentido yo quería preguntarte si tenías algún tipo de rito a la hora de ponerte a escribir canciones. Porque hay gente que es muy metódica en sus prácticas, que tiene un sillón favorito, un instrumento favorito, un horario favorito…
Yo creo que si se pudiera poner un ejemplo de persona no metódica esa sería yo, porque desde luego… Las melodías a veces me vienen a la cabeza cocinando, caminando por la calle…
¿Y eres de esas personas que se mueven con una grabadora en el bolsillo para poder registrar esas ideas al vuelo?
Con el móvil. La verdad es que sí. Es una herramienta muy completa (risas).
Hace ya unos meses estrenaste tu primer videoclip tanto en YouTube como en MTV y demás cadenas musicales. ¿Contenta con el resultado?
Yo estoy super contenta con el vídeo, y parece que ha estado funcionando bastante bien. En MTV, en las semanas posteriores a habérselo mandado, los estuvieron poniendo como unas 25 veces a la semana, que es una cifra que está muy bien.
De quién fue la idea para el vídeo, ¿tuya o del director?
El vídeo está dirigido por Nicolás Mendez, que ha hecho vídeos anteriormente para Edwin Mosses, Cristina Rosenvinge y Nacho Vegas, Plastic D’Amour, La Buena Vida…
¿Tiene fijación con los animales? En el vídeo de Cristina y Nacho salía un león, en el tuyo tienen un papel estelar un burro, una paloma…
(Risas) Sí, yo creo que tiene como diferentes fijaciones dependiendo de la época de su vida, y ahora está con los animales, aunque el hecho de que en el vídeo aparezcan tantos animales es pura casualidad. Estábamos en un sitio que se llama Burrolandia, en Colmenar Viejo, y la idea era sacar al burro, pero luego había por allí una cierva correteando, la paloma que apareció de repente… Al final resulto que había muchos animales.

A mí me parece que das muy bien en cámara… ¿Te ves interesada en desarrollar esa parte de actriz que se supone que encierra toda cantante? ¿Te ves actuando?
Que va… Una cosa es interpretar tu música, porque la sientes, lo has escrito tú, y de forma muy natural te sale interpretar eso que cantas de alguna manera, pero el caso es que soy una malísima actriz.
Sigamos el hilo cinematográfico. No es demasiado habitual llegar a formar parte de la banda sonora de una película sin tener nada editado… ¿Cómo surgió lo de participar en El rey de la Montaña?
Lo de El Rey de la Montaña surgió el verano pasado, y fue a raíz del boca a boca que el director de la película, Gonzalo López Gallego, se metiera en MySpace y escuchara una de mis canciones; y pensó esa canción iba perfecta para los títulos de crédito de la peli.
¿Cuando compones tienes en mente un factor visual? Yo a veces escucho tu música y veo escenas. Me parece que tus canciones son más descriptivas que narrativas; no cuentas historias completas, parece que te interesara más describir situaciones, recrearte en detalles…
Sí, es parte de lo que te contaba de no ser metódica, de ser muy dispersa. En general no cuento una historia, o me cuesta; es más que dejo fluir en cierta manera el subconsciente y van saliendo ideas, imágenes, sentimientos, y al final lo mezclo todo y puede que tenga sentido o puede que no.
¿Y te preocupa que de alguna manera quede demasiado al descubierto tu intimidad a la hora de escribir?
No me preocupa porque algunas cosas si que son intimidades propias, pero una gran parte de lo que cuento es inventado también. Eso es lo que me hace sentir más segura a ese respecto. Aunque eso la gente en principio tampoco lo sabe; me lo podría haber inventado todo o podría no haberme inventado una sola palabra. Siempre se juega con ese misterio.

Pero la gente tiene tendencia a identificar al personaje público y a la persona, a los protagonistas de las historias con la vida de quien las cuenta…
Y eso está bien, porque el hecho de que la gente se lo crea puede hacer que las canciones le lleguen más fácilmente, y a mí el hecho de no ser 100% yo quien se muestra en un texto hace que me cueste menos cantarlo, que no sienta que me estoy exhibiendo demasiado.
Antes de que tu primer disco llegara a la calle ya se llevaba hablando largo tiempo de Russian Red en muchos rincones de la blogosfera, y desde que el disco está en la calle no hay medio que no te haya citado. Uno diría que gracias a esta repercusión mediática la propuesta de Russian Red está empezando a superar el ámbito independiente. ¿Te ves saliendo de esta órbita independiente? ¿Te asusta la posibilidad de verte “subiendo de división”?
Ahora mismo es algo que no me planteo. En general no me he planteado nada desde el principio. La cosa ha ido fluyendo y yo me he ido adaptando. Y sí que es cierto que a veces vives determinadas sensaciones que te hacen sentir un poco de vértigo, pero en general yo creo que las cosas están yendo muy bien pero siempre paso a paso, y no sé si podría funcionar a una escala más comercial, pero tampoco es una cosa que… En general, creo que este disco, como ha sido un trabajo más de producción que de un artista que tiene su banda, o directamente de una banda que va y graba su disco, tiene un sonido como más asequible, capaz de gustar a un público más amplio. Y pienso que en el segundo disco, que está ya prácticamente compuesto, me gustaría mucho más tender a un sonido más auténtico, al sonido que realmente tengo con la gente con la que toco ahora mismo, que es mucho más real y super diferente al del disco que hay ahora mismo en el mercado. A veces pienso que si me tuviera que plantear hacer evolucionar esto de alguna manera, tendría que ser hacia atrás, porque después de haber acostumbrado a los oyentes -a los que me conocían de los primeros conciertos o de la maqueta- a un determinado tipo de sonido, el disco puede haber confundido a más de uno, y creo que de cara al futuro me gustaría seguir haciendo el mismo tipo de música que hago pero con un matiz diferente que algunos podrían interpretar como un retroceso.
Ha habido gente a la que le ha chocado la producción del disco.
Sí…
Cómo se trabajó, quién tuvo la última palabra a nivel de arreglos, ambientes, instrumentos que se utilizaron… ¿Fueron decisiones compartidas o es más bien cosa de Fernando Vacas?
Sí, fue más bien cosa de Vacas. En aquel momento yo estaba tocando con Brian; él tocaba la guitarra eléctrica y yo la acústica y cantaba. En aquel momento ya teníamos alguna maqueta hecha, teníamos alguna idea de lo que nos gustaría hacer de cara a un disco, pero la cosa fue que Fernando nos dijo “mirad, tengo un estudio en casa, yo he producido a Prin La La, toco en Flow”, nos puso algunas de las cosas que había hecho y fue como que lo dejamos todo un poco en sus manos. Entonces nosotros fuimos grabando las canciones como solíamos hacerlas en directo, lo que teníamos, y como sólo íbamos los fines de semana, él durante la semana iba teniendo ideas, contactaba con los músicos, e iba construyendo todo un poco. Cuando volvíamos al fin de semana siguiente sí íbamos diciendo “esto sí nos gusta”, “esto no”, pero al final el resultado ha sido este. Y sí que es verdad que mucha gente piensa que es superdiferente al directo y… y yo estoy de acuerdo. Creo que es diferente, pero ni mejor ni peor; simplemente diferente.

¿Podríamos decir que todos los temas que acabaron formando parte del disco dan cuenta de, digamos, una primera etapa en la vida música de Russian Red? ¿Te dejaste alguna canción en el tintero por no encajar en el patrón del disco?
En general, tratamos de aprovechar todas esas canciones que había compuesto al principio, porque es cierto que cuando comenzamos a grabar ya tenía escritas varias canciones nuevas, pero fue como decir “vamos a aprovechar estas”. Es un primer disco, que responde a una primera etapa, y que a pesar de que cada canción pueda tener un rollo distinto, sí que sigue una tónica, tiene un sonido que es como identificable. La mayoría de las canciones que acabaron en el disco son de esa primera etapa, aunque al final sí se incluyeron un par de canciones como así más nuevas, que son las que más se alejan del sonido general del disco, como por ejemplo…
¿Cómo por ejemplo el single?
Sí, “They Don’t Believe”, esa fue la última que escribí antes de grabar el álbum.
A mí me chocó bastante la elección de ese tema como single… ¿Quién tuvo más peso en la decisión?
Fue más bien cosa de Fernando Vacas. Queríamos hacer un tema más vivo, más movido, con más ritmo, y pensamos que este era el más adecuado. Ahí está el resultado.
¿Y cómo valoras tú ese resultado?
A mí me parece una opción más.
¿Pero por qué escogerla como single de presentación del álbum siendo el tema más diferente, el que más se aleja de la tónica dominante en el disco?
Desde el principio teníamos todos, en cierto modo, una tendencia a querer diferenciar unas canciones de otras dentro del disco porque considerábamos que eran todas como muy iguales.El hecho de que la base de todo sea sólo una voz acompañada de una guitarra te hace siempre pensar que igual el disco se hace un poco pesado. Entonces nos propusimos hacer que cada canción creciera por un lado. Lo que pasó con el single fue eso: “vamos a hacer una canción que tenga trompeta, que sea muy rítmica y que sea el single”. Y la verdad es que ahora pienso en todas estas cosas y digo, “madre mía, qué equivocación”, porque ahora mismo las canciones que tengo las pongo en común con Charlie que toca el piano, con Manu que es un guitarrista extraordinario, o con el resto de los músicos y suena maravilloso, suena perfecto, y no te planteas cosas como “vamos a hacer un tema que tenga…”, simplemente fluye. La canción nace, y se hace (risas).