Algunos ya lo habréis leído, pues son muchos los medios que vía EFE se han hecho eco de la curiosa noticia. Al grano. El gran Van Morrison, que está estos días girando para presentar “Keep It Simple” (Lost Highway, 08), su último trabajo hasta la fecha y trigésimo quinto álbum en el cómputo de su discografía, ha sorprendido tanto a público como a promotores anunciando a través de uno de sus portavoces que a partir de ahora sólo actuará en locales en los que no se sirva alcohol.
El León de Belfast, de 63 años de edad, asegura que él se distrae cuando alguien del público se acerca a la barra para pedir bebidas, y que eso puede acabar también por “arruinar” la experiencia musical del resto de asistentes. Solución: No premitir la venta de alcohol durante sus conciertos. ¿Tiene esto que ver con el hecho de que Morrison sea un abstemio ejemplar desde que siendo aún muy joven saliera victorioso de su batalla contra el alcoholismo? Sus portavoces aseguran que no, que no hay ninguna relación entre aquel episodio de su vida y esta llamativa decisión. ¿Por qué no prohíbe entonces la venta de todo tipo de bebidas? ¿Es que acaso un espectador no molesta lo mismo acercándose a las barras a pedir una botella de agua o un refresco?
¿Qué harán todos aquellos fans de Morrison que piensen que siempre se disfruta mejor de un concierto con una cerveza o un whisky en la mano?
