Ayer tocó ver a los de Athens en una plaza de toros. Lo mejor del concierto fue encontrarme con varios viejos amigos, de esos que hace mil años que no ves. Las Ventas, además, es un lugar privilegiado para ver conciertos, sobre todo si estás tocando la arena y la tiza blanca, tiene algo de emocionante estar ahí abajo. El montaje de imágenes detrás del grupo me pareció magia potagia, me explico: estuve las dos horas hipnotizado por Michael Stipe y sus movimientos postmodernos, y los botes juveniles de Peter Buck encantado de la vida con su recuperada Rickenbaker (se la robaron hace unas semanas y ha aparecido devuelta), por lo que tan original recomposición de lo que se cocía en escena no desviaba tu atención, simplemente la complementaba en segundo plano. Sencillamente genial. La primera vez que vi algo así fue en un concierto de Jesus and Mary Chain, pero es que los escoceses son los más vagos del mundo en el escenario, así que acababas mirando más la pantalla que a ellos.
El sonido, daba la sensación de no estar muy alto, incluso un poco bajo, pero creo que así agudizabas más el oído y al cabo de un rato detectabas mejor los detalles. La calidad del sonido me pareció cercana al diez.
En cuanto al público, curioso es que Michael preguntara: ¿Quién ha nacido después del 75?, y contestó afirmativamente una mayoría aplastante. Eso explica algunas cosas. Deliberadamente, R.E.M. no tocaron casi nada de su repertorio histórico, a saber, de "Murmur", "Reckoning", "Fables of Reconstruction", y "Life Rich Pageant" (sí tocaron Fall on Me), que son los discos de cuando puedo decir que era fan de verdad del grupo, me compraba libros en inglés sobre ellos, camisetas, compraba los maxis para tener las caras B, y todo eso. Luego se me pasó la fiebre, aunque seguí comprando los discos.
Así pues, el concierto me pareció incompleto, porque sólo escuché One I Love y Fall On Me de todo su maravilloso repertorio primitivo. Es demasiado poco. Es como si hubieran decidido repasar su carrera a partir de "Document".Tocaron muchas de sus canciones más famosas, y en particular me gustaron mucho Bad Day, Man on the Moon, Losing My Religion, It´s The End of the World. Del último disco la que más me gustó fue Hollow Man. También me gustó la versión final de I Wanna Be Your Dog, esa canción que firmaron Iggy Pop y The Stooges en 1969.
Lo que más me sorprendió es comprobar que R.E.M. es un grupo de rock bastante sofisticado; eso ya se sabía, por cómo cuidan las letras, las composiciones, etc., pero en directo queda más patente todavía. Y la presencia escénica y la voz tan peculiar de Michael Stipe, parte de la clave de por qué un grupo tan sofisticado es un grupo que vende millones de discos.
Me dejo muchos detalles en el tintero, como el momento mágico todos apiñados en torno al piano con acústicas en plan de The Band en Woodstock, o cuando invitaron a salir a los chicos de We are Scientists (no los vi, ¿Qué tal estuvieron?) para cantar juntos.
Como cuatro orejas oyen más que dos, seguro que alguien de los muchos fans que disfrutaron del concierto -para mí un buen concierto, con muchas cosas positivas, aunque tampoco para tirar cohetes-, puede añadir datos, impresiones, ...
Ah, y lo de ver aparecer Venus por encima del tendido en noche estrellada y con temperatura agradable, todo un regalo para un concierto.
