No son las primeras, ni serán las últimas. Antes de que ellas cogieran la guitarra, el micro y el papel para escribir y componer hubo otras mujeres en España empeñadas en cambiar el curso de las cosas. Cecilia, Jeanette, Rocío Durcal, Karina, la Pradera, Maria del Mar Bonet, Lole (la de Manuel), Vainica Doble... Luego, en los años de la movida, apareció Aurora Beltrán, Martirio, Rubi y los Casinos, Alaska, Ana Curra, Lions in Love, Estación Victoria, Betty Troupe, Cristina Lliso y sus Esclarecidos... Que yo sepa, está aún por escribirse el que podría ser un precioso libro sobre esta revolución femenina en la música pop española.
La tercera generación la estamos viviendo en estos momentos, y tiene una calidad, una madurez y un ímpetu que la convierte, musicalmente, en el fenómeno más excitante de las últimas dos décadas.
El fenómeno es tan natural que apenas sorprende, y tal vez sea ésta una ventaja para ver florecer en el futuro próximo a nuevas cantautoras tan arrebatadoras como Russian Red, Tulsa, Aroah, Lidia Damunt, Marina Gallardo, Christina Rosenvinge...
La austeridad de una canción casi desnuda, adornada solamente por unas escobillas, un piano y una guitarra acústica, la sencillez de una melodía sin ambajes, la valentía de soltar la voz rozando el silencio, no están al alcance de cualquiera, es arte en estado puro.
Esta tercera generación de nombres tan familiares como Esther, Christina, Miren, Marina, Lidia... tan nuestros, nos resarcen de una deuda y un retraso, el que nos privó de ver surgir en nuestras fronteras la réplica de las americanas, las inglesas, las francesas, las italianas.
"Las chicas son guerreras" rezaba la canción que todos tenemos en la cabeza. A veces dan la cara frente al micro en grupos como Tulsa, Las Escarlatinas, Nena Daconte, Charades, a veces aguardan atrincheradas al bajo, al piano (Sex Museum), a la batería, a la guitarra eléctrica, porque se han hartado de su papel de groupies, de fans, de ser "las que hacen los coros" en Olé Olé o en Objetivo Birmania, y han decidido pasar a la acción.
O lo que es lo mismo, a la conquista de los escenarios.
