Hace un par de años se lió la manta a la cabeza y dejó plantada a su discográfica. Hizo un primer disco en su propio sello, “Kamikazes enamorados”. Las cosas han funcionado suficientemente bien como para poder grabar, con mayor presupuesto, un nuevo álbum, recién publicado, “La Noche americana”. Hablamos con el madrileño acerca de su nuevo álbum y su postura ante el negocio musical.
Tu nuevo disco es más eléctrico, menos intimista y acústico que el anterior, ¿es que quizá “Kamikazes enamorados” era acústico por una cuestión de presupuesto, ya que era el primero que sacabas por tu cuenta?
En cierto modo sí, pero también es que aquel disco tenía su sentido tal y como era y ahora me apetecía hacer algo más narrativo, volver al concepto de banda al completo.
Quizá es el que más se parece a “Salitre”, que para mí es tu mejor disco…
No estoy seguro de eso, yo creo que se parece a todos y a ninguno, aunque quizá “Salitre” tenía también ese tono más narrativo, más peliculero… pero bueno, este es mucho más peliculero. Enlaza con “Salitre” un poco en la estética, en que son discos un poco viajeros…
Lo de “La Noche Americana” evidencia también ese carácter cinematográfico…
Sí, pero en realidad fue una casualidad. El nombre me lo sugirió Paco Bastante, que me habló de un grupo madrileño de los ochenta que se llamaba a así; luego, vi que tenía un montón de connotaciones que me parecían muy bonitas, como el truco que usaban para hacer que pareciera de noche al rodar una película y todo eso. De hecho, la verdad es que al principio lo pensaba titular “73”, pero me parecía demasiado Josh Rouse
Además de los cantautores eléctricos clásicos americanos que obviamente son una influencia clara en tu música, creo que estás bastante al día de grupos más nuevos aunque con parte de ese sonido clásico… lo que ahora llaman Americana, ¿no?
Me gustan muchas cosas, desde Ron Sexsmith a Wilco, pasando por Rufus Wainright o Ryan Adams, aunque bueno, éste me gusta menos, la verdad; también creo que hay una generación de mujeres que hacen cosas buenísimas, como Lucinda Williams o Julie Holland…
¿Crees que nombres como los que citas están demostrando que se puede ser más o menos innovador o personal partiendo de bases muy clásicas?
Desde luego, sobre todo en el caso de Wilco, que creo que es lo más rompedor que le ha pasado a la música en mucho tiempo. Creo que lo que están haciendo va mucho más allá de lo que hicieron Nirvana, por ejemplo. Todo el mundo tiene sus influencias; en cierto modo, las canciones se van haciendo unas sobre otras. Para mucha gente Dylan es el padre de todo esto, pero Dylan es a su vez deudor de Woody Guthrie de Hank Williams, del folk, del country, del rock and roll
Con tu anterior disco decidiste salir del “sistema” discográfico en el que estabas y trabajar de forma independiente, ¿por qué?
Es algo que tiene mucho que ver con mi personalidad; yo siempre he buscado ser lo más independiente posible. Al principio pensaba en alguien que quisiera apostar por mí, pero creo que el más adecuado para hacerlo soy yo mismo. Me di cuenta de que no estaba a gusto, aunque tengo que decir que nunca se metieron en el terreno artístico; nunca me dijeron que hiciera las cosas de una manera u otra. Se trata de algo más, de que me sentía un extraño entre gente que creo que no entendía nada. Ahora estoy mucho más a gusto. Cuando tomé esa decisión hice una gira acústica, yo solo viajando en coche por toda España. En esos meses aprendí más que en toda mi carrera anterior.
¿El tiempo te ha dado la razón?
Claro, pero es que ni siquiera se trataba de eso. Aunque no hubiera vendido un solo disco no me arrepentiría de haberlo hecho.
Me gusta esa postura, porque ante la dichosa crisis esa de que todos se quejan, nadie hace nada en realidad, y lo tuyo me parece una forma de demostrar que se pueden hacer cosas al margen de los dictados de la industria…
Sí, aunque yo creo que esto es bueno para mí, pero no digo a los demás lo que tienen que hacer. De hecho, yo no tengo nada que perder, y hay gente que lleva treinta años en las música que no puede ver las cosas como yo las veo
Como Miguel Ríos, ¿leíste su artículo en El País?
Un poco, por encima… me parece irónico que las compañías discográficas, que son las culpables de la situación precisamente por no respetar a los artistas, por no respetar la esencia de su negocio, que es la música, utilicen a sus propios artistas para que convenzan al público de que es malo comprar discos piratas. Las compañías no se han enterado de nada durante mucho tiempo, y sólo han empezado a reaccionar cuando les han tocado el bolsillo, que es lo único que les importa; además, han reaccionado de una forma equivocada.


