Javier Escovedo se ha reunido con dos músicos de los que tienen la fórmula secreta del pop, uno de ellos de Fountains of Wayne, y el otro de los Posies, para crear un disco inolvidable. El resultado es tan bueno que uno se enfada al ver que sólo se vende en mp3. Apenas hay información al repecto de cómo se ha grabado esta maravilla que es "City Lights", título que imagino que remite a la librería que Ferlinguetti montó en el barrio italiano de San Francisco como madriguera para los poetas locales en los primeros sesenta. En cualquier caso, este disco merece un track by track.
1. Tonight is gonna be better- Las guitarras entran en la dirección correcta, y uno cree estar reviviendo una de las mejores viñetas sónicas de los Teenage Fanclub, lo que ya es mucho, cuando entra el estribillo y uno se da cuenta de que la fórmula que te lleva a botar hasta el techo ha brotado por arte de magia ahí, en ese estribillo genial, que solo los Ramones y, a veces, Nick Lowe, fueron capaces de hacer aparecer, aunque sí legiones de imitar.
2. See you around - sigue la esencia sónica de contenida distorsión, twang guitars y coros a la R.E.M., preciosa melodía y cortes de riff de guitarra y batería mantenida, al final, tan de tradición americana a lo John Mellencamp.
3. The Music Keeps on Playing - porras, el arranque es como una canción de pop español, no me acuerdo cual... luego se despliega entre el Baby I Love You de los Ramones y el Sunday Morning de la Velvet, o sea Spector y las Ronettes, etc, la quintaesencia de este pequeño arte que es el pop. Qué divertido es girar en torno a unos pocos acordes.
4. Under The Stars - aquí renace el mejor punk-rock de Paul Westerberg en manos del peque de los Escovedo y sus ilustres secuaces, y hace añorar las bandas sonoras de aquellas películas tan deliciosamente tontas como Reality Bites de los noventa.
5. As another day passes by - en la línea del casi retirado Roger McGuinn, pájaros de doce cuerdas y distorsiones conviven bien, guiños a Sid Griffin, el día pasa como un escuadrón migratorio de fin de verano.
6. Our Last Goodbye - esta canción es para Roky Erickson, ese "ambiente" (sorry mirablunt) de la poesía disparatada de Dylan y la nitidez del Barry McGuire de "Eve of Destruccion", con unas guitarras-cuchillos finales de alucinar. Una de las mejores.
7. Keep on tryin - lo inventó Bo Diddley, lo recogieron los Stones y ya no ha habido banda decente que no se haya dado un paseo por los pantanos desde entonces. El resultado, como no podía ser de otra manera, con toques de farfisa y guitarras barrocas, precisa de unas cuantas minifaldas y algo de peluquería con proyecciones en las paredes para acabar de hacer que llegue el efecto.
8. Bring me down - es la más garagera, más Posies, Cynics, para pogos disciplinados, algo narcotizada, como en general todo el disco, lo que le da un tempo ligerísimamente "heavy", entiéndase cuando eso todavía significaba algo y molaba, o sea en la era de Blue Cheer y cía.
9. Just a dream - con ésta se acaba la cosa, que sabe a poco y mucho, porque el disco lo pienso volver a poner unas cuantas veces más. Ecos de Mathew Sweet y del rock bostoniano, muy costa este, algo de sección de cuerda, deslavazado, y como quien no quiere la cosa, a lo punk, grandioso.
